jueves, febrero 28, 2019

Infancia, migración y género.Coloquio GSIA.

Reflexiones desde Chile.
Iskra Pavez Soto*.

28 de Febrero 2019, jueves,
16,30-18,30 hrs,
c/ Mallorca 4 bajo. 
Espacio LANAU.

La Asociación GSIA les ofrece la oportunidad única de asistir a la Conferencia 
que la Doctora  Iskra Pavez Soto* impartirá  
sobre ese asunto de máxima actualidad y transcendencia en su estancia en España. 
Al final habrá un coloquio abierto.


*Iskra Pavez Soto. Doctora en Sociología (Universitat Autónoma de Barcelona), Experta en Políticas Sociales de Infancia (Universidad Complutense de Madrid), Diplomada en Estudios de Género (Universidad de Chile) y Trabajadora Social (Universidad Tecnológica Metropolitana). 
Es integrante del GSIA: Grupo de Sociología de la Infancia y la Adolescencia de España (http://www.grupodeinfancia.org), del Research Committee Nº 25 “Language and Society” y Nº 53 “Sociology of Childhood” de la International Sociological Association (ISA) y del Grupo de Trabajo “Migración sur-sur: corredores, flujos y dinámicas” del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO). Sus principales líneas de investigación son los estudios de infancias, procesos sociales y educación, estudios de género y generacionales, el feminismo, el poder y el cuerpo, violencia sexual, movilidades humanas y migraciones transnacionales, intervención social y políticas públicas.
http://www.ubo.cl/cie/proyectos-y-publicaciones/iskra-pavez-soto/

Esta es la lista de las publicaciones de Iskra P.S.: 

1.          LA NIÑA LIBERADA. VIOLENCIA SEXUAL Y PODER (2015, 238 páginas): AGOTADO. Precio: 15 euros. Resumen:  Es un testimonio sobre el abuso sexual sufrido por la autora en su infancia de parte de su propio padre, un militante del Partido Comunista que en la calle luchaba contra la dictadura de Pinochet, pero en casa era abusivo e irresponsable, todo esto en un contexto de extrema pobreza y exclusión social en el Chile de los años 1980. Asimismo, es un ensayo sociológico y una reflexión ética sobre la importancia de las historias familiares; los detalles de la dinámica abusiva y el ejercicio del poder al interior de las familias; los caminos terapéuticos recorridos para sanar integralmente este tipo de heridas; la hostilidad del sistema judicial frente a las víctimas que buscan justicia y reparación, la perplejidad y ambivalencia de los seres queridos cuando se devela un abuso sexual intrafamiliar. La publicación de este testimonio se inscribe en la “escritura de la memoria”, ya que forma parte de un proceso de liberación personal y social de esa pesada carga que deja la violencia sexual tanto en las víctimas como en las familias y la sociedad, es una invitación para dialogar y visibilizar este grave problema social que afecta en mayor medida a las niñas, dada su condición de género y edad. Por último, también es un llamado para crear urgentemente Políticas Públicas de prevención, protección y reparación de la violencia sexual y enfrentarlo como un tema-país”. Mayores detalles en: https://www.academia.edu/30666633/La_niña_liberada._Violencia_sexual_y_poder

2.         MIFRAGIO. CUENTOS (2017, 77 páginas): 1 EJEMPLAR. Precio: 10 euros. Resumen: “Iskra Pavez nos entrega 15 cuentos que como nos indica en el prólogo, son “relatos que hablan sobre personajes marginales o marginalizados, que se enfrentan a situaciones extremas tan presentes en nuestra cultura actual, como la pobreza, la violencia o el abandono. Sus historias versan sobre cómo crear alguna forma de resistencia”. Así veremos al padre que se siente con todo tipo de derechos en “Pechitos”, a la adolescente que entiende el rol que la sociedad le asigna a las mujeres en “Tacones besados”, a niños pequeños defendiendo sus derechos en “La marcha de los niños”, o al hombre que para ser ‘machito’ rechaza el amor como una debilidad en “Ríos de oxitocina”, entre otros. Pavez en su libro Mifragio va reflexionando en torno a la vida, principalmente a la de los seres vulnerables, llevando al lector hacia un punto que nunca será el imaginado, con gracia, con humor a veces, para hacerlo evocar historias, situaciones y personajes inolvidables”. Más detalles en: https://www.academia.edu/35887763/Mifragio._Cuentos

3.         NOTAS SOBRE INFANCIA, MIGRACIÓN Y GÉNERO (2017, 162 páginas): 2 EJEMPLARES Precio: 15 euros. Resumen: “En este libro, Iskra Pavez nos ofrece su mirada sobre el mundo y la sociedad chilena contemporánea en torno a temas cruciales en los últimos años: infancia, migración y género. A través de crónicas y columnas de opinión –algunas inéditas– escritas entre 2006 y 2016, la autora aborda cuestiones tan diversas como la corrupción, la exclusión social, los derechos de los niños y niñas y de las mujeres, la discriminación, la igualdad de género, etc. Al exponer sus propias reflexiones, Iskra Pavez nos recuerda que, a pesar de los avances, la sociedad chilena aún está en deuda con algunos sectores de la población, como son los niños y niñas, los inmigrantes y las mujeres. Aunque el panorama que describe no siempre es positivo, la autora nos muestra que existen soluciones y avances. Sobre todo, nos invita a interesarnos en esos temas fundamentales en las transformaciones que está experimentando la sociedad, y a pensar en soluciones que no vengan solamente de la clase política, sino de cada uno de nosotros”. Más detalles en: https://www.academia.edu/36987614/Notas_sobre_infancia_migración_y_género

4.         CUERPO FEMINISTA. ACOSO Y RESISTENCIA (2018, 144 páginas):  2 EJEMPLARES Precio: 15 euros. Resumen: “Durante el último tiempo hemos vivido una verdadera revolución feminista en Chile y en otros lugares del mundo. Esta vez, sus protagonistas han sido principalmente niñas y jóvenes, nacidas en democracia, quienes oyeron a diario el discurso de los derechos y la libertad, quizás por eso, se han atrevido a denunciar con fuerza que la igualdad de género está lejos de cumplirse en una cultura patriarcal donde el cuerpo femenino sigue siendo un campo de poder en disputa: usado como moneda de cambio en la publicidad; ubicado en el centro de continuos debates morales y estéticos; víctima de acoso callejero y despreciado simbólicamente en los chistes o comentarios machistas. Así las cosas, el cuerpo femenino se ha transformado en uno de los espacios más politizados de hoy en día. Este libro reflexiona sobre las demandas que instaló ese movimiento, reconociendo que aún persisten muchas formas de violencia -algunas naturalizadas e invisibilizadas- hacia los cuerpos de las niñas y las mujeres. Está escrito como un ensayo, pero también, como un panfleto político de desahogo, denuncia y pistas para la acción. La autora cuenta y analiza algunas experiencias personales de acoso sexual, misoginia y abuso de poder, sufridas desde su adolescencia hasta la vida adulta, y de parte de varones tan diversos como hombres anónimos que se cruzan en la calle, pasando por vecinos, profesores, compañeros de trabajo e incluso prestigiosos artistas y académicos. El texto lleva a su máxima expresión una consigna histórica del feminismo: lo personal es político”.Mas detalles en: https://www.academia.edu/38029920/Cuerpo_feminista._Acoso_y_resistencia

martes, febrero 26, 2019

La revuelta escolar calienta el medio ambiente.


Un nuevo movimiento verde acaba de nacer en Madrid y lo están protagonizando los jóvenes. Al fin y al cabo, son ellos quienes sufrirán más tiempo los efectos del calentamiento global, alegan, y no ven que se estén adoptando los cambios que a su juicio son necesarios para combatir este problema y salvaguardar el futuro de su generación.

En Madrid, la semana pasada tuvo lugar la primera gran asamblea estudiantil para organizar un calendario de protestas por lo que consideran falta de acción de las instituciones contra el cambio climático. Tras las manifestaciones de semanas anteriores en Barcelona o Girona, el 1 de marzo habrá sentada frente al Congreso de los Diputados. Unos 80 jóvenes de entre 16 y 30 años pasaron su tarde de viernes (y algunos también la del sábado) de reunión en reunión para debatir sobre cambio climático y sobre cómo tomar cartas en el asunto. Lo primero que convinieron fue agruparse bajo una sola formación, pues en los últimos meses han proliferado, simultáneamente, diversos colectivos autónomos de reivindicaciones ecologistas. 

"El 2050 es para nosotros un periodo maduro de nuestra vida y no una cifra en un informe", recalcan en el colectivo Abrir Brecha, uno de los grupos estudiantiles que se están organizando para dar forma a este movimiento juvenil incipiente. Hay quien anticipa incluso un "15M climático", aprovechando que la huelga estudiantil internacional para demandar acción climática se ha convocado el 15 de marzo. Pero los jóvenes quieren que el movimiento vaya más allá de la huelga, y hay planeadas diversas acciones tanto antes como después de la movilización.

Algunos de estos colectivos han surgido al calor del fenómeno de Greta Thunberg, la activista sueca que con 16 años ha iniciado el movimiento estudiantil de protesta por el clima Fridays For Future (por el que estudiantes de más de 270 ciudades están faltando a clase todos los viernes para exigir acción climática sentados frente a sus respectivos parlamentos). Otros, como expansión del grupo de desobediencia civil Extinction Rebellion, que surgió en Reino Unido en octubre y prácticamente acaba de llegar a España.

Así, miembros de Extinction Rebellion, Fridays for Future Madrid, Juventud por el Clima, Abrir Brecha, el Sindicato de Estudiantes y otras asociaciones universitarias como la Ecoaldea de la Universidad Complutense de Madrid  así como personas independientes se están organizando para trasladar aquí el movimiento global inspirado en Greta.
Esta organización espontánea de jóvenes de países como Australia, Suiza, Francia, Alemania, Estados Unidos o Bélgica, entre otros, está pidiendo a los dirigentes políticos que "hagan sus deberes". En Bélgica, el fenómeno de protestas masivas encabezado por la joven de 17 años Anuna De Wever ha derivado en la dimisión de la ministra de Medio Ambiente, Joke Schauvliege, después de que esta acusara a los jóvenes de formar parte de un "complot".

La influencia de estas activistas y la llama que han encendido a nivel mundial ha sido un factor importante para que la juventud española se sumara a la ola verde. Días después de que la juventud de Girona organizara protestas estudiantiles por el clima se creó el grupo Fridays for Future Madrid. De este colectivo forma parte Matías, un chico de 16 años que está terminando el instituto y participa activamente en las asambleas del nuevo movimiento verde madrileño. "Greta y Anuna parecen unas personas muy valientes por haberse levantado por el clima e iniciar el movimiento", señala Matías. "Han sido un gran impulso para todos los demás jóvenes y espero que se consiga ese cambio de sistema necesario para abordar el problema".

Y es que la mayoría de ellos coincide en que el cambio climático no se podrá frenar si no es cambiando el sistema económico. Toman así el mismo lema de sus compañeros de lucha en otros países: "cambiemos el sistema, no el clima". Clara, una maquetadora de 29 años, también es de esta opinión: "Somos una generación que ha despertado a la vida política en un contexto de crisis, que ha visto la cara más horrible del capitalismo, y que ha entendido que lo único que genera es opresión y explotación, por lo que no le debemos nada", explica a eldiario.es.

Como Greta, que comenzó a manifestarse un mes antes de las elecciones generales suecas (del 9 de septiembre), la Juventud por el Clima aquí espera que el debate se traslade a las elecciones. Sobre todo teniendo en cuenta el panorama político español. "Se avecina una tormenta perfecta, con cuatro elecciones en un mes" recuerda Florent Marcellesi, eurodiputado de Equo. "Somos el país europeo con más elecciones en un mes y es el momento idóneo para exigir acción política frente la emergencia climática", reitera.
Marcellesi dice tener altas expectativas sobre este movimiento. Habla de un "hartazgo climático" frente al "debate estéril" que hay en España respecto al calentamiento global y espera que se traduzca en un 15M climático. "La gran fuerza de este movimiento juvenil es centrar el tema en lo que realmente importa, el cambio climático, que tiene un impacto directo sobre los jóvenes, pero también sobre los trabajadores, los empleos… Y por ello hablamos de nuestro futuro, no sólo el de la juventud sino el de todos. Pero creo que ellos han dado en la llaga", concluye.

Marta, una estudiante de 20 años muy activa en esta organización emergente, también espera que se traslade a los resultados electorales. Aunque cree en la necesidad de la desobediencia civil, incide en que una reforma también puede cambiar las cosas. Ya lo estamos viendo en la ciudad de Madrid, con los planes contra la contaminación", abunda, y lamenta que "el cambio climático es un tema muy importante al que no se está dando suficiente relevancia".

Ese es el mensaje con que Greta Thunberg lleva recorriendo grandes foros internacionales como el de Davos o la Cumbre Climática de Katowice (Polonia), y con el que ha regañado y señalado a personas concretas, incluido el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. "Están deseando que dejemos de hablar de la crisis del clima y que hablemos de otras cosas, porque saben que no pueden ganar esta pelea. Porque saben que no han hecho sus deberes. Nosotros sí hemos hecho nuestros deberes, háganlos ustedes y escuchen a los científicos", exigió Thunberg en su última intervención en Bruselas.
Sin embargo, Emilio Santiago, antropólogo social y experto en transiciones ecosociales, argumenta que "seria una pena que la potencia de una movilización como ésta acabara instrumentalizada dentro de la campaña electoral". Para él, lo ideal sería que la protesta contuviera "elementos muy potentes de desobediencia civil como para que supusiese un punto de inflexión".

Plantea que la urgencia es tal que la movilización debería desbordar sus cauces tradicionales. "La situación es tan crítica que requerimos algo así como un 8M del clima. O una presión mucho más fuerte. Fantaseemos con la paralización del curso escolar... Al final, ¿qué es perder el curso respecto a perder el mundo?".

De momento, la juventud madrileña tiene prevista una primera sentada frente al Congreso de los Diputados, que tendrá lugar este viernes 1 de marzo, y a la cual esperan que acuda la mayor cantidad de gente posible para ir preparando el terreno de cara al 15M. Por ello apelan a todos los jóvenes "sean de izquierdas o de derechas". Elena Montero, coportavoz de la Red Equo Joven, también involucrada en la Juventud por el Clima, arguye que "hay que permitir primero que cale el mensaje de que colaborando todas juntas se puede hacer frente a estas cuestiones urgentes, y luego ya se entrará en matices ideológicos". En cualquier caso, cree que el juicio al capitalismo llegará de manera inevitable tarde o temprano: "sencillamente no hay recursos para seguir manteniendo una economía de mercado salvaje", sentencia.

más INFO

Revista GSIA, mes de Febrero 2019


Hablando de Infancia y Adolescencia.


La Asociación GSIA edita una publicación periódica  y  digital
que analiza la actualidad recogida por los medios 
en relación a la infancia y la adolescencia, 
aportando nuestro propio enfoque 
con distintos secciones, artículos y columnas de opinión.



Cuesta de enero y  movilizaciones.

Durante el mes de enero de 2019 la prensa escrita y digital ha publicado contenidos que, desde nuestro punto de vista, suponen un avance en cuanto a la mirada que los medios dedican a los niños y niñas. Se han podido rescatar, buceando entre tanta noticia, informaciones que van más allá del tratamiento sensacionalista de la realidad infantil y adolescente. Incluso, en algunas periódicos se ha dejado de presentar a los niños, niñas y adolescentes como sujetos pasivos ante un destino irrevocable.

En este sentido, destacamos de manera comparada, las siguientes informaciones: 
  
La revuelta escolar calienta el debate ambiental en el corazón de Europa” publicada, entre otros periódicos, por El País. No es habitual que los medios se hagan eco de una
movilización tan significativa y menos desde el respeto a la motivación de la misma. La información destaca el papel de tres chicas que abanderan la movilización que se extiende por Centro-Europa. Tal parece que los niños, niñas y adolescentes, que han experimentado cómo la crisis ha deteriorado sus vidas y sus entornos, no se han dejado llevar por el cansancio y la apatía general, y han tomado la iniciativa para transformar su realidad y, de paso, la de todos y todas. 

Por otro lado, en España, destaca la noticia publicada por “La Vanguardia” de la comparecencia de un grupo de niños, niñas y adolescentes en el Congreso de los Diputados el 24 de enero. Encuentro en el que sus señorías han podido recoger de primera mano propuestas e inquietudes que les preocupan. Vuelven a surgir, entre los niños, niñas y adolescentes asistentes a este contexto institucional preocupaciones que tienen que ver con el bienestar, el medio ambiente o los derechos y libertades individuales. Se trata de la tercera comparecencia de este estilo. Por otro lado, los participantes han expresado su derecho a que se les considere a la hora de legislar. 

Acceso números anteriores de la Revista "Hablando de Infancia y Adolescencia".

También en la web puedes encontrar Documentación relativa a la infancia y la adolescenciaartículos, documentación, investigaciones, estudios,  legislación, etc.

El niño de la joyería.

Y si, con 8 años, es un “malhechor”, 
¿no merece acaso rejas, imputaciones, feroces buzones que lo castiguen 
para proteger a la sociedad bienhechora que es su víctima predilecta?. 
¿No merece que se lo encierre en la cárcel para el escarmiento?.
Hay un niño que pierden todos los poetas, escribía Lorca.





Niño de 8 años "asalta" una joyería
a punta de pistola.
(APe).- Los sueños de los niños suelen estar aferrados a la crin de un unicornio. 

Sobre todo si se tienen 8 años. Pero al nene de Las Catonas, en Moreno, que apareció en todos los medios como el “precoz delincuente” que con un revólver entró a una joyería y quiso alzarse con un botín de película, los sueños se le fueron soltando y echaron vuelo a otros cielos lejanos. 

Cuando tras la maratón mediática del video en el que se ve al nene frente al mostrador con la voz en off del dueño de la joyería, su mamá se presentó en la comisaría y “lo entregó”, dicen que contó también: "Que tiene cinco hermanos de 13, 12, 6 y 3 años y uno de dos meses. Que “no tiene padre y no va a la escuela porque el año pasado fue expulsado”. Que “fue echado cuando cursaba segundo grado y se bajó los pantalones para mostrarle los genitales a una compañera”. Que ella hace changas limpiando en casas ajenas.



En medio de los históricos espasmos sociopolíticos que buscan mayor punitividad a edades cada vez más tempranas, la historia del niño de Las Catonas es un anillo perfecto para los “especialistas” que levantan sus voces. Y que se irán regocijando ante el perfeccionamiento delictivo que el correr de los años le vayan ofreciendo para justificar los discursos de punitividad.

Si ayer fue un vago, mañana será un malhechor”, escribía Jorge Williams ya en 1899 en un proyecto legislativo sobre la infancia en esta Argentina que perseguía a los niños como los portadores del peligro que debían ser arrancados de sus familias para ser criados en patronatos.

Y si es un “malhechor” ¿no merece acaso rejas, imputaciones, feroces buzones que lo castiguen para proteger a la sociedad bienhechora que es su víctima predilecta? ¿No merece, como a los niños de los que hablaba Williams, que se lo encorcete en los depósitos para el escarmiento?

Hace ya once años, Miguel Semán escribía para APe: “Los pibes no se sienten impunes. La impunidad suele ser un privilegio de los inquilinos del poder. 
Los pibes se sienten como están: desnudos y perdidos, sin saber a dónde ir en un país que ha dinamitado los puentes mucho antes de que ellos llegaran”.
El pibe de ocho que se presentó en la joyería con un arma ya tiene la sombra del fuego sobre la nuca. Y no es desde ayer o antes de ayer en que las cámaras lo iluminaron y lo hicieron famoso por un instante sino desde mucho tiempo antes. Cuando los designios del Estado definieron de qué lado de las pertenencias y las no pertenencias caería derramado.


Hay un niño que pierden todos los poetas, escribía Lorca. Lo pierden los poetas, lo pierden los escribientes, lo pierden los manipuladores del poder, lo pierden las escuelas y los funcionarios, lo pierden los ministros de las tragedias previsibles, lo pierden los presidentes de los océanos y los ríos, lo pierden todos y cada uno de los adultos caminantes de este suelo de impudicias que se olvida de que los sueños de un niño deben viajar definitivamente aferrados a las crines de los unicornios.

domingo, febrero 24, 2019

"Quiero denunciar a mis padres, por haberme traído al mundo":

"Quiero denunciar a mis padres por darme la vida". 
Zain, un niño de 12 años libanés, declara así ante el Tribunal Internacional de su país su descontento por la vida que le ha tocado vivir. En Cafarnaún, la ciudad que da título a la tercera y "más difícil" película de la directora Nadine Labaki, con la que se alzó con el Premio del Jurado en Cannes.

En España fue presentada en el Festival de San Sebastián, donde la cineasta participó en encuentros con los medios, entre los que estuvo eldiario.es. Un certamen en el que ha ganado en dos ocasiones el Premio del Público con sus anteriores títulos: Caramel (2007), que también obtuvo el galardón de la Juventud, y ¿Ahora a dónde vamos? (2011). 
Con su crudo retrato de los márgenes de su país, opta a ganar el Oscar a la Mejor película de habla no inglesa el próximo 24 de febrero, siendo la primera mujer árabe en la historia en competir por la estatuilla.


Las protagonistas de sus otros dos filmes fueron mujeres, mientras que en la que se estrenó en nuestras salas el viernes pasado es un niño quien les toma el relevo. "Quería hablar de un problema que está presente en cualquier ciudad del mundo", explicó Labaki, señalando que "hay niños abandonados y maltratados en unos márgenes que cada vez son más grandes". La cineasta ha tratado de convertirse en "su voz porque son quienes pagan los errores de nuestros gobiernos, sistemas, malas decisiones, conflictos, guerras y estupidez".

Además, le movió el hecho de dejar que fueran ellos los que tomaran la palabra. 
Recordó lo que sintió cuando vio la foto de Aylan muerto en las aguas del Mediterráneo en 2015. "Me pregunté qué diría él, qué nos diría a los adultos que le hemos fallado por completo", reconoció.

Nació así la necesidad de entender qué pasa por la cabeza de los que, según ella, más sufren y encima son silenciados porque 
"siempre están representados por alguien: 
por un abogado, un trabajador social, un padre, un madre. 
Nunca expresan su propio punto de vista acerca 
de lo que está pasando en el mundo".

Permitirse el derecho de juzgar

En el juicio no solo es Zain el que habla, sino que también se da la oportunidad a los padres de expresarse. Al sumario de la ficción, la sociedad "está representada en el papel del juez, pero es un proceso en el que no se distingue entre bien y mal", aclaró Labaki. "No puedes juzgarles porque entiendes que son víctimas del sistema que no encuentra soluciones para ellos", añadió.

La directora nació en Líbano y puso especial énfasis en el proceso de investigación del largometraje para conocer cómo es la vida de estas familias. Rodaron durante seis meses y montaron año y medio hasta dar con el resultado final.
Nadine Labaki, en el rodaje de 'Cafarnaún'
Nadine Labaki, en el rodaje de 'Cafarnaún' Caramel Films

Durante el largo proceso, se vio en numerosas ocasiones en la piel del que juzga. Le ocurrió al reaccionar incrédula cuando entraba en alguna casa en la que había niños solos. "Solía esperar a la madre para saber cómo podía ser que les hubiera abandonado", comentó, "pero solamente necesitaba cinco minutos de charla para terminar preguntándome, ¿cómo me he permitido el derecho de juzgarla?".
Como ella misma reconoció, "nunca he estado en su posición, nunca he pasado hambre, nunca he tenido que alimentar a mis hijos con agua y azúcar porque no tenía nada más, nunca he tenido que mandar a mis hijos a trabajar ni he tenido que vender a mi hija para que pueda tener una vida mejor o yo más dinero".

Rodaje en busca de la invisibilidad

Cafarnaún refleja una ciudad sumida en el caos, el barro, los charcos, la miseria y el desorden. Rodaron con un equipo pequeño "intentando ser lo más invisible posible. Nos metíamos entre la multitud procurando que nadie se diera cuenta". Labaki compartió como anécdota que, grabando una escena en un mercadillo al que Zain acude a vender, "una mujer se metió entre las cámaras para comprar en el puesto en el que estábamos. Rodamos mientras la vida pasaba".

La crisis de los refugiados es otro de los temas abordados en la película. De hecho, el pequeño que interpreta al protagonista es Zain Al Rafeea, un exiliado sirio que vivía en las calles de Beirut. Llegó al Líbano con su familia en 2012, huyendo de la guerra que destruía su ciudad al sur de Siria.

Su vida, por lo tanto, había sido parecida a la del personaje que terminó interpretando, después de que la directora le descubriera y le propusiera actuar en la cinta. Tras el rodaje, Zain y los suyos han sido reasentados en Noruega, donde han comenzado una nueva vida.
El mercadillo, una de las localizaciones del filme
El mercadillo, una de las localizaciones del filme Caramel Films

"Prácticamente la mitad de la población del país son ahora refugiados sirios", alertó Labaki. "El problema es muy grande y Líbano se está hundiendo con el problema", lamentó, pero también comentó que "está gestionando la situación de la única manera que puede, pero no es la ideal". Una solución que "yo tampoco tengo", sentenció.

Cine y política, unidos por la misma causa

La cineasta es optimista en lo que atañe al séptimo arte. "Creo en el poder del cine, de la pantalla que habla". Incidió en la capacidad de la sala, en la que "no puedes mirar hacia otro lado porque está oscuro por todas partes. Normalmente sí tenemos la opción de girar la cabeza". Habló sobre cómo al ver cualquier injusticia siempre tenemos la posibilidad de "actuar como si no existieran".
En el cine, sin embargo, "no puedes no verlo y acabas reflexionando sobre ello, reconociéndolo". Por ello, argumentó, "el arte debería involucrarse cada vez más en las decisiones políticas".

Unas decisiones que llevan a Labaki a considerar el cine como "arma de cambio social", contra un sistema en el que "todos son víctimas". Un sistema que lleva a gente sin recursos a "tener 12 hijos a los que no pueden alimentar, porque culturalmente son concebidos como prueba de logro". Padres que "no registran a sus retoños porque ni ellos mismos lo están", y que implica que haya "niños que hacen y mueren sin que nadie se entere". Porque el sistema en el que viven, "lejos de ayudarles, les excluye".

sábado, febrero 23, 2019

Ponele letra a tus derechos.

Consulta Voces Jóvenes. 

Descarga la consulta Voces Jóvenes cliqueando AQUÍ. 

Para acceder al resumen ejecutivo de la consulta, cliquear AQUÍ.

En julio de 2018, el CDNU (Comité Derechos Niño Uruguay) 
recibió la propuesta de realizar la Consulta Young Voices
desarrollada de forma inédita en Suecia en 2014 
por Save the Children e impulsada luego 
en Kosovo, Lituania, Mongolia, Armenia, Jordania y Perú.


Esta iniciativa internacional busca conocer la opinión y la mirada de los adolescentes sobre temas y realidades que les afectan: educación, participación, discriminación, seguridad; en los distintos escenarios donde transitan, la casa, los centros educativos, el espacio público e internet.

La experiencia en Uruguay, se realizó en el marco del proyecto Más Conocimiento, Más Participación, Más Derechos,co financiado por Unión Europea, y entra en consonancia con el trabajo que desarrollan los y las adolescentes vinculadas al espacio Más Participación del CDNU.

Alrededor de 80 adolescentes hicieron parte del reto, involucrándose en la adaptación y ajuste de las preguntas de la encuesta, difundiendo la encuesta virtual en sus grupos de whatsapp y redes sociales, invitando a su aplicación en centros educativos públicos y privados, centros juveniles, movimientos sociales, presentándola en espacios públicos o actividades donde se esperaba la presencia de jóvenes, o participando directamente en los espacios de discusión de los grupos focales.

De este diálogo-encuentro entre las y los adolescentes que integran el grupo Más Participación y el equipo técnico de la consulta, surge la experiencia en Uruguay: Voces Jóvenes: Ponele Letra a tus Derechos , dirigida a adolescentes entre 12 y 17 años de todo el país.

Los resultados de la consulta representan un importante insumo para las acciones de incidencia y exigibilidad de cara a las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias en 2019, y punto de partida en la redacción del próximo Informe Alternativo de Sociedad Civil al Comité Derechos del Niño de las Naciones Unidas.

La Encuesta se realizó entre los meses de setiembre y octubre de 2018, en todo el territorio nacional. Alcanzó a 1007 adolescentes entre 12 y 17 años, los que participaron de manera voluntaria llenando un cuestionario online que consistió en 41 preguntas y subpreguntas de opción múltiple que contestaron de manera anónima.

Compartimos con ustedes el audiovisual que presenta parte de los resultados de la consulta, además del informe completo y un resumen de la consulta.
Descarga la consulta Voces Jóvenes cliqueando AQUÍ. 

Para acceder al resumen ejecutivo de la consulta, cliquear AQUÍ.

viernes, febrero 22, 2019

Atreverse a imaginar la revolución.

No hemos venido aquí para rogar. 
Hemos venido aquí para hacerles saber que el cambio está llegando, les guste o no. 
El verdadero poder pertenece a la gente”. 

Miles de jóvenes han comenzado a manifestarse periódicamente 
en decenas de ciudades de Europa, EEUU y Japón 
por la lucha contra el cambio climático.
Samuel Martín-Sosa*,


Así de desafiante se expresaba la sueca Greta Thunberg en su discurso ante 200 países en la cumbre del clima en Katowice el pasado diciembre. 

La foto de esta chica de 15 años, posando al lado de un cartón sobre el que había escrito a mano “huelga escolar por el clima”, había recorrido las redes durante las semanas previas. La contundencia de sus palabras hacía intuir que su participación ante Naciones Unidas no se correspondía con la típica cuota infantil de turno para rogarle a los papás y las mamás del mundo que cuidaran el planeta. Greta estaba allí para anunciar que la paciencia de los jóvenes se había terminado, al igual que el crédito de los políticos. “Ustedes no son lo suficientemente maduros para contar las cosas como son”, espetaba.
La chispa que encendió esta chica con su llamamiento a una huelga escolar todos los viernes ha prendido con fuerza en distintas partes de Europa. Con la llegada de 2019 los estudiantes de secundaria de varias ciudades de Bélgica comenzaron a convocar huelgas escolares y manifestaciones los viernes.

A la primera convocatoria en Bruselas asistieron 3.000 jóvenes. La semana siguiente ya fueron 12.500. En la tercera convocatoria lograron sacar a 32.000 personas a la calle en la capital belga con lemas que recordaban que “no tenemos un planeta B”, que “se ha agotado el tiempo” o que “estamos ya más calientes que el clima”, en referencia al hartazgo acumulado. En Lieja 15.000 se manifestaron con cantos de “a las armas”. Gante, Lovaina o Amberes también se sumaron a la protesta.
Al igual que el veganismo es un fenómeno más femenino que masculino, también las huelgas climáticas han tenido rostros principalmente de mujeres
Una coalición de 3.500 científicos belgas firmó una carta en apoyo a las manifestantes, acción que replicaron sus colegas científicos holandeses cuando las protestas se extendieron a aquel país y más de 10.000 estudiantes marcharon por las calles de La Haya días después. La llamada recorrió decenas de ciudades en Alemania (Berlín, Dortmund, Frankfurt, Koblenz, Leipzig o Munich) y al menos 15 ciudades de Suiza, donde los estudiantes clamaban “Make love, not CO2”. Belfast, Brighton, Cambridge, Glasgow, Manchester, Oxford, Southampton y así hasta 25 ciudades del Reino Unido se unieron este mes a las protestas, junto con otras ciudades en Japón, Australia y EE.UU. En el Estado español existe una llamamiento en Barcelona para los próximos días y a nivel mundial se ha convocado un paro estudiantil internacional el próximo 15 de marzo.

La Adolescencia y la Juventud concienciadas y empoderadas.
Tiene sentido que estas movilizaciones sean promovidas por gente joven; son los que más tienen que perder ante la crisis climática. El reciente informe que aboga por la limitación del aumento de la temperatura a 1,5ºC nos habla de un tiempo de reacción no superior a 12 años, lo cual adelanta esa visión que llevamos décadas manejando del “futurible impacto a las generaciones venideras” y lo transforma en algo tangible en el “ahora”: ellos son “ya” el futuro ese del que veníamos hablando. Para esas fechas apocalípticas estos jóvenes no habrán alcanzado aún la treintena. Las encuestas de opinión muestran hace tiempo que la juventud está mucho más concienciada con el planeta que las generaciones de sus padres o abuelos. Según una encuesta de Global Shapers, difundida por el Foro de Davos, al 48.8 % de los millennials del mundo –los que tienen ahora entre 18 y 35 años– lo que más les preocupa es el cambio climático. En este estudio, llevado a cabo en 180 países en 2017 y en el que participaron 31.000 jóvenes, el 78.1 % declaró estar dispuesto a cambiar su estilo de vida para proteger la naturaleza y el medioambiente. Los más comprometidos son los jóvenes latinoamericanos y los del sur de Asia, con un 82,5 % y 86.7 % de los votos, respectivamente.

Cuando se les preguntó quién tiene la mayor responsabilidad para hacer del mundo un lugar mejor, los encuestados no eludieron su cuota de responsabilidad, optando en primer lugar por las propias personas (34,2%), aunque también señalaron de forma clara al gobierno (29 %) y a las organizaciones internacionales (9%).
Algunas de las movilizaciones sociales que están encontrando en la gente joven a uno de sus principales protagonistas entroncan con valores que no se corresponden con cambios incrementales dentro del sistema, sino que plantean un cuestionamiento del sistema mismo. El movimiento vegano, por ejemplo, que entre otras cosas nos interpela sobre nuestra forma de alimentarnos en un planeta en crisis, es un movimiento en auge (se podría decir que mucho más que el ecologismo) que está impulsado principalmente por gente joven. Las movilizaciones masivas del 8 de marzo por su parte, solo se pueden explicar por la fresca irrupción de las nuevas generaciones que se empoderan y reactualizan el discurso feminista. Por cierto, al igual que el veganismo es un fenómeno más femenino que masculino, también las huelgas climáticas han tenido rostros principalmente de mujeres.
En la última década, ha bajado en más de un 40% la cantidad de chicos y chicas entre 18 y 25 años que se han sacado el permiso de conducir
La fuerza de la juventud está provocando cambios en posiciones que hasta ahora parecían monolíticas. En Estados Unidos, si eres republicano, tienes una alta probabilidad de ser también un negacionista climático (en torno al 76% de los que se declaran republicanos lo son). El sesgo ideológico en aquel país ha sido tradicionalmente muy fuerte. Pero eso está empezando a cambiar con las nuevas generaciones. Una encuesta reciente muestra cómo el 36% de republicanos millennials ya creen en el cambio climático, frente a tan solo un 18% en las generaciones del baby-boom y anteriores. Aún más, el 60% de los republicanos millennials creen que el gobierno de su país, actualmente en manos del partido al que votaron, no está haciendo suficiente en materia ambiental, y solo el 44% se muestra favorable a continuar la explotación de los combustibles fósiles, frente al 76% de apoyos que se recaban en la generación de sus mayores.

Potencial de transformación.
Un problema para la transición ecosocial es la ausencia de conciencia del verdadero diagnóstico planetario y sus implicaciones, como demuestra el hecho de que el imaginario social futuro respecto a las expectativas de vida apenas haya sufrido mutaciones en las últimas décadas. Si salimos a la calle a preguntar por cómo se ve la gente a sí misma en el futuro, probablemente la mayoría nos hable de la intención de viajar tras la jubilación, comprar una casita en la playa o el campo, o comprarse finalmente ese coche deportivo con el que siempre estuvieron encaprichados. Y por supuesto disfrutando de todas las ventajas del Estado del bienestar. Es decir, escenarios que no se han visto influidos por la realidad de un mundo cambiante a velocidad de vértigo, constreñido por una realidad de disponibilidad energética y material decreciente, y con los sumideros de residuos a rebosar.

Por ejemplo, podemos pensar que a priori el mito del coche como icono de la libertad e individualidad difícilmente pueda derribarse algún día. Hasta ahora para las personas jóvenes que accedían por primera vez al mercado laboral (las que podían) su primer espacio de privacidad adquirido era un coche propio, mucho antes incluso que una vivienda, que en muchos casos no llegaban a conseguir o tardaban en hacerlo. El coche se proyecta así como un espacio donde amar, soñar y probablemente hasta percibir cierta libertad. De hecho un estudio sobre la relación de los conductores con sus coches muestra aún hoy cómo el 54% de los españoles considera que el coche es hoy más importante que hace veinte años; el 84% de los encuestados declaró “adorar” conducir y solo el 24% consideraba el automóvil como un bien obsoleto para los nuevos tiempos. En dicho estudio el coche seguía siendo en nuestro país el objeto personal mejor valorado por delante del teléfono móvil y la televisión. Pero quizá, esto esté empezando a cambiar en las capas más jóvenes de la población. En la última década, ha bajado en más de un 40% la cantidad de chicos y chicas entre 18 y 25 años que se han sacado el permiso de conducir, y más allá de los coletazos de la crisis las razones parecen apuntar a un cambio de paradigma, según el cual los jóvenes ya no lo ven tan útil, particularmente en ciudades donde pueden desplazarse en transporte público u optar por coches compartidos.

La ilusión de lo impredecible.

Dice Edgar Morin (Elogio de las metamorfosis) que “hay que creer en lo improbable; es decir, en la humanidad”. “Lo improbable, aunque posible, es la metamorfosis”, señala también. 
Las imágenes de chicas sonrientes y combativas tomando las calles con determinación para decir que hasta aquí hemos llegado no puede ser un revulsivo más ilusionante. Pero también nos enseña a confiar en lo impredecible, y en buena medida, también en lo improbable. Nadie había sido capaz de pronosticar que miles de jóvenes iban a echarse a la calle por una causa tan global, etérea e incorpórea como el cambio climático. Nadie. Y si somos honestos, si nos lo hubieran planteado con anterioridad, también lo hubiéramos considerado si no imposible, sí harto improbable. Entonces hay que preguntarse: ¿por qué ponemos límites a nuestros sueños? ¿Por qué no nos atrevemos a imaginar que pueda darse una revuelta de estas características, o incluso más allá y usando el concepto de Morin, una metamorfosis?.

Cuando examinamos el diagnóstico planetario nos entra una depresión terrible, y no es para menos. En un escenario de escasez creciente, la competencia por los recursos nos hace augurar guerras, violencia, individualismo, acaparamiento, y en general un embrutecimiento de las sociedades que justifica el cierre de fronteras y el alzamiento de muros para proteger lo nuestro frente al de fuera. Y mirando no solo la historia, sino también el presente, hay razones sobradas para estos augurios. Pero a menudo se nos olvida introducir en la ecuación el factor sorpresa, la posibilidad de que ocurran cosas que no sigan el patrón probable. No consideramos, por ejemplo, que pueda haber movilizaciones masivas y espontáneas en la sociedad a favor de la vida y la justicia que puedan llegar a hacer tambalearse a las instituciones, al igual que tampoco se fue capaz de aventurar el 15M o las primaveras árabes; a la mayoría de la gente estas revueltas le pillaron por sorpresa.
Nadie había sido capaz de pronosticar que miles de jóvenes iban a echarse a la calle por una causa tan global, etérea e incorpórea como el cambio climático
Ciertamente está por ver la capacidad de influencia de estas huelgas climáticas, así como los mecanismos que va a desplegar el sistema para absorberlas y anularlas. De momento, han demostrado que vienen pisando fuerte –ya se han cobrado la dimisión de una ministra por ningunearlas–, y su discurso es inspiradoramente sistémico, encuadrado bajo el paraguas de la justicia climática.

Como conclusión, quizás debamos revisarnos esa autolimitación cercenadora que nos imponemos cuando imaginamos el futuro, que nos termina por convencer de que no hay nada ya que podamos hacer para cambiar la muy inercial y esquizofrénica deriva del mundo y que mejor sentarnos a esperar el acto final.  Nos sentimos pequeñitos ya no solo como individuos; también como sociedad. Nos hemos autoconvencido de que no vale la pena intentar cambiar las cosas porque no seremos capaces de conseguirlo. 

Las huelgas de estudiantes llaman a la puerta de nuestras conciencias 
para decirnos que efectivamente, el entorno es tremendamente negativo, 
pero eso no debe conducirnos a autoimponernos barreras de lo posible. 

Como dice un personaje de la novela El Pentateuco de Isaac, de Angel Wagenstein: “Nuestra fuerza radica en los caprichos del caos, en la arbitrariedad de las partículas que se mueven en desorden, en el juego sin reglas. En otras palabras: en la sorpresa que muchas veces nos sorprende a nosotros mismos por el alcance de sus resultados”. Este mensaje puede traducirse en lo siguiente: la sociedad tiene una fuerza increíble para cambiar las cosas. Lo que no sabemos es si lo hará, ni cuándo. Pero puede pasar. Solo hay que actuar.
La sueca Thunberg en su discurso ante la cumbre de cambio climático también dijo: “Hasta que no comiencen a centrarse en lo que debe hacerse en lugar de lo que es políticamente posible, no habrá esperanza”. Pero quizás, en cierto modo, la esperanza sea también nuestro freno. Como defiende el Comité Invisible en su manifiesto “Ahora”, nadie jamás ha actuado por esperanza, y esta está, de algún modo, confabulada con la espera. Y no podemos esperar. Es lo que deben haber pensado miles de chicas y chicos que salen estos días a las calles para darnos una lección revolucionaria.


* Samuel Martín-Sosa Rodríguez 
es responsable de Internacional de Ecologistas en Acción.

Los jóvenes españoles se suman al movimiento internacional por el clima.

Noel Castro.                         


Huelga escolar por el clima, también conocida en varias regiones como Viernes para el Futuro, 
Juventud por el Clima o Huelga Juvenil 4 Clima
es un creciente movimiento internacional de alumnos y estudiantes 
que, en lugar de asistir a clases, participan en manifestaciones 
para exigir acciones para prevenirlas. 
Más calentamiento global y cambio climático. 
La publicidad y la organización generalizada comenzaron 
cuando Greta Thunberg organizó una acción fuera del Riksdag (parlamento) sueco, 
con un cartel que decía  en agosto de 2018. 

"Skolstrejk för klimatet" o "Huelga escolar por el clima".

 Jóvenes reunidos la pasada semana en Girona. Cedida por 'Fridays For Future Girona'

Gerona, Barcelona y Madrid están siendo las primeras ciudades españolas en contagiarse por el movimiento internacional 'Youth For Climate', que culminará el día 15 de marzo con una huelga escolar coordinada a nivel internacional para reivindicar mayor acción política contra el cambio climático.
Así lo han manifestado a EFEverde portavoces de esta “ola de cambio verde” que en España germinó el viernes 18 de enero en Girona con una sentada simbólica de tres estudiantes ante dependencias de la Generalitat en esta provincia y que verá sus primeras movilizaciones generales este viernes 22 en Barcelona y el próximo 1 de marzo en Madrid.

De lo global a lo local

Se trata de ramificaciones del movimiento iniciado por la adolescente sueca Greta Thunberg, que hace huelga cada viernes frente al Parlamento en Estocolmo para exigir a los políticos de su país que actúen contra el cambio climático, según ha explicado a EFEverde el estudiante de biología y ciencias ambientales de la Univesidad de Girona, Ander Congil.
Inspirados por la acción de Thunberg, estudiantes de esta universidad han puesto en marcha sentadas semanales todos los viernes al mediodía frente a las oficinas de la Generalitat en una iniciativa que, en las últimas cinco semanas, ha pasado de los tres participantes iniciales a más de cincuenta, ha destacado el joven catalán.
 https://twitter.com/FridayForMadrid

Difusión en redes

Las redes sociales son la herramienta clave de este movimiento, ya que permite “difundir” la actividad de los colectivos territoriales, “conectar” con personas interesadas e “intercambiar ideas” como parte de esta ola de activismo juvenil.
Así han comenzado a emerger también iniciativas paralelas en distintos puntos del territorio nacional, con mayor incidencia en Barcelona y Madrid.
En la ciudad condal, las sentadas por el clima comenzarán el próximo viernes 22 a las 16:30 horas delante de la Plaza del Ayuntamiento, mientras que en Madrid las movilizaciones se darán cita frente al Congreso de los Diputados a partir del 1 de marzo a las 12:30 horas.
En esta última, se espera una participación aproximada de 300 personas, ha indicado a Efe el integrante de ‘Fridays For Future Madrid’ y estudiante de ciencias ambientales en la UNED, Fernando Justa, quien reconoce que el movimiento aglutina a un rango de edades entre “los 16 y los 30 años”.

Plataforma ‘Juventud por el Clima’

Además, en los últimos días ha nacido la plataforma Juventud por el Clima, que a través de sus perfiles en redes sociales busca ejercer de “paraguas” que aglutine los intereses de los diferentes colectivos que han emergido también en Asturias, Cádiz, Alicante o Valencia, ha explicado a EFEverde la activista ambiental y militante en la red juvenil del partido verde EQUO, Elena Montero.
La idea, ha explicado, es tejer una red de apoyo que permita también una organización común de cara al próximo 15 de marzo, fecha en que se ha convocado a nivel internacional una huelga escolar.

Universidad y escuela

Montero reconoce que esta iniciativa, en España, está por ahora “más arrancada” en entornos universitarios, pero confía en poder movilizar también a estudiantes más jóvenes, como ha ocurrido en lugares como Bélgica o Reino Unido, países en los que también existe una “mayor tradición de asociacionismo juvenil”.

La joven activista ha subrayado la importancia de la implicación del entorno educativo y familiar, donde los padres y los profesores pueden ayudar a fomentar este tipo de actitudes.
En este sentido, desde Juventud por el Clima tratarán de “involucrar a las asociaciones de padres” y al cuerpo docente de los centros educativos para propiciar que una ola de cambio que surja desde dentro.

Por otra parte el Sindicato de Estudiantes ha anunciado que analizará en su XIX congreso el próximo sábado 23 y domingo 24 las acciones que tiene previsto llevar a cabo contra el cambio climático, con ocasión de la huelga estudiantil del 15 de marzo. EFEverde.


Casi medio centenar de académicos en su mayoría profesores de universidad e investigadores ha expresado su apoyo a la iniciativa de huelga climática convocada por los estudiantes para el próximo 15 de marzo en diversas ciudades del mundo en demanda de medidas contra el cambio climático.
Según el documento, al que ha tenido acceso EFE, los académicos aseguran que “en el Estado español sorprende el silencio climático y la falta de voluntad política para enfrentar el problema, sobre todo porque la Península ibérica “es extremadamente vulnerable al cambio climático”.

Falta de voluntad política para enfrentar el cambio climático

Señalan que “la evidencia científica en materia de cambio climático es sólida” y el último informe del Panel Internacional del Cambio Climático (IPCC) recoge que de continuar así vamos camino de una subida promedio de temperatura de tres grados.
“Estamos siendo ya testigos de numerosas señales de alerta roja en todo el mundo”, dicen los académicos, como la pérdida de hielo en el Ártico a velocidades “desorbitadas”.
Así mismo, el calentamiento de los océanos tiene consecuencias dramáticas sobre el ecosistema marinoy la subida del nivel del mar amenaza los literales de muchos lugares del mundo, donde viven millones de personas, según el documento.
Los fenómenos meteorológicos son cada vez más frecuentes y violentos en todo el planeta y si no tomamos medidas “radicales y urgentes”, especialmente antes del 2030, el colapso de nuestras civilizaciones y la extinción de gran parte del mundo natural no humano se asoma por el horizonte, señalan los académicos.
Los registros de temperatura rompen récords cada año y el 74% del suelo está ya en proceso de desertización, aseguran los firmantes, y añaden, aun así, en 2017 las emisiones de CO2 aumentaron un 7,4% y es el cuarto país de la UE que más incumple las insuficientes políticas de reducción de emisiones.

Académicos apoyan la huelga climática

Por ello, a la luz de la “ineficaz acción política climática global y los perturbadores escenarios que acechan nuestro futuro común, como miembros de la comunidad científica y educativa, ofrecemos nuestro pleno apoyo a los estudiantes que están organizando una huelga el 15 de marzo en diferentes ciudades del Estado español para pedir a todas las instancias gubernamentales que declaren la emergencia climática”.
Los convocantes “tienen todo el derecho a estar enfadados y tener miedo del futuro hostil que se avecina, si no se toman medidas a la altura del problema para transitar de forma urgente a sociedades post-carbono”, aseveran los académicos.
El movimiento de protesta estudiantil que se está movilizando es de vital importancia para poner el problema en la agenda política y mediática. Por ello, “deseamos que la huelga de marzo tenga un gran éxito de convocatoria!”, concluyen los firmantes entre los que figuran profesores de universidades catalanas, madrileñas, valencianas o gallegas.
Por otra parte el Sindicato de Estudiantes ha anunciado que analizará en su XIX congreso el próximo sábado 23 y domingo 24 las acciones que tiene previsto llevar a cabo contra el cambio climático, con ocasión de la huelga estudiantil del 15 de marzo. EFEverde