¿Qué es la nueva pornografía y cómo la consumen los más jóvenes?.


Shutterstock /  atsurkan
La pornografía es la producción y distribución de imágenes sobre actos sexuales o
 contenidos sexualmente explícitos cuyo fin es provocar la excitación sexual. La nueva pornografía se podría caracterizar por filmaciones de sexo explícito, con acceso fácil, distribución mediante internet masivamente gratuita, alta calidad, orientadas a generar excitación sexual. Se trata de pornografía distribuida por empresas capitalistas que han aprovechado las tecnologías de cuarta generación (4G) y que posicionan sus ofertas en todo el mundo.

PornHub, una de las páginas de porno más conocidas, realiza anualmente un estudio de consumo de su sitio. Según la página web oficial PornHub Insights, en el año 2018 contabilizaron 33,5 millones de visitas. En el 2019, se contabilizaron 44 millones, es decir, un incremento de 10,5 millones de visitas.

A finales del año 2020, dicha plataforma de pornografía se vio obligada a eliminar casi la mitad de todos sus contenidos audiovisuales tras recibir diversas denuncias por difundir y monetizar vídeos en los que aparecían violaciones a menores, vídeos fruto del abuso y la explotación sexual, así como escenas de prácticas sexuales en las que mujeres aparecían siendo violentadas de diversas formas.

En España, el acceso de personas menores de edad a la pornografía es una de las problemáticas actuales que generan preocupación en la sociedad y, en especial, a aquellas personas adultas con menores en proceso de crecimiento. Hoy en día, el libre acceso a las tecnologías entre los más jóvenes también se relaciona con el inicio del consumo pornográfico.

En un estudio realizado en 2019 se indicó que los menores acceden a la pornografía a edades cada vez más tempranas. Cabe destacar que, aunque los primeros contactos se realizan entre los 8 y los 9 años, la disponibilidad de pantallas y conexiones a internet son normalizadas desde los 7 años en España.

España, entre los grandes consumidores de porno

Además, ese mismo estudio puntualiza que la prevalencia del consumo de pornografía entre adolescentes y jóvenes llega hasta un 70 %, siendo la mayoría de los que acceden y la consumen chicos y las más explotadas las chicas. España se encuentra entre los países con los porcentajes más altos de consumo pornográfico: 41 %.

No podemos olvidarnos de que el contexto en el que viven las personas jóvenes de hoy ha cambiado drásticamente, no solo por el libre acceso a la tecnología, como se ha mencionado, sino también por la incorporación de las redes sociales, un espacio que es un poderoso transmisor de mensajes por segundo, muchos de ellos erróneos o sesgados, sobre la sexualidad.

Teniendo en cuenta la etapa evolutiva en la que se encuentran las personas menores de edad y atendiendo a que la educación afectivo sexual no está muy presente en las instituciones educativas, el consumo de la pornografía puede crear graves problemas de salud psicoemocional, al mismo tiempo que perpetúa las desigualdades de género entre hombres y mujeres y la violencia machista hacia las mujeres.

Buscando el placer del hombre

Todos y todas conocemos que la industria pornográfica está preferentemente enfocada al placer del hombre, cosificando a las mujeres y mercantilizándolas con el fin de satisfacer los deseos del hombre. El porno hetero designa a las mujeres como seres sexuales pasivos y a los hombres como seres activos, promoviendo así un modelo de sexualidad desde un sistema patriarcal dónde las mujeres no pueden ser libres ni autónomas.

Como ha señalado en numerosas ocasiones la investigadora y escritora feminista Rosa Cobo, el porno contribuye a rearticular el yo de muchos varones, pues la globalización del porno y los altos niveles de consumo masculino no solo pornifican la cultura, sino que transforman la cultura emocional y ponen en pie nuevos modelos de sociabilidad.

La llamada “publicidad del patriarcado” promueve las imágenes de mujeres cuyo papel se reduce a la estimulación sexual y satisfacción de las fantasías de los hombres. Estas imágenes tienen un impacto negativo.

Si ponemos el foco en la situación de aislamiento provocada por la crisis de la Covid-19, un estudio reciente señaló que el consumo de pornografía había aumentado un 18,5 %. Este creciente impacto influye en las relaciones futuras entre las personas jóvenes ya que consolida el imaginario de desigualdad entre hombres y mujeres y sigue amparando las prácticas sexuales de violencia y situando al hombre en el centro como único transmisor y receptor de placer.

Por lo tanto, la pornografía puede generar unas expectativas dentro de la pareja inalcanzables, además del deseo de realizar prácticas que puedan llegar a ser violentas. Como ya señalaban en el libro Educación sexual: de la teoría a la práctica, de María Lameiras y María Victoria Carrera, el contenido pornográfico, desafortunadamente, no está regulado, lo cual conlleva a que los espectadores, especialmente las personas jóvenes, terminen generando expectativas irreales de las actividades sexuales.

Una educación sexual adecuada

En un estudio realizado en 2020 se señalaba que uno de los peores efectos del consumo de pornografía en adolescentes y jóvenes era la distorsión perceptiva, la formación o deformación de actitudes, especialmente en grandes consumidores de pornografía (unas tres horas semanales) sin la maduración emocional para comprender lo que ven, maduración que ofrecería una educación sexual adecuada.

Todos estos efectos, las variedades de machismo regeneradas por el porno, la distorsión perceptiva y la formación o deformación de actitudes es lo que tendríamos intentar afrontar desde la educación.

El objetivo de la educación afectivo sexual no puede depender del compromiso del profesorado, debe crear un modelo de sexualidad liberadora, crítica y emancipadora, favoreciendo el autoconocimiento del cuerpo, el placer, la desestigmatización de la masturbación independientemente del género, el tamaño y la forma de los genitales, entre otras.

En España, la actual Ley de Educación ha regulado la implementación de la Educación Afectivo-Sexual (EAS) en la educación obligatoria. Además, la Ley Orgánica 8/2021, de 4 de junio, de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia también la regula con bastante rigor. Por tanto, se puede decir que se han puesto las bases legales para dar respuesta a esa necesidad.

Por ese motivo, sería interesante comenzar a trabajar sobre pornografía con menores como medida preventiva de las futuras relaciones sexuales violentas. Aunque son las personas adolescentes las que más pornografía consumen, son también las personas que se encuentran en una edad donde se puede prevenir ese consumo.

No obstante, lo más recomendable cuando hablamos de prevención es trabajar desde la infancia para poder así conseguir una alfabetización entre las personas más jóvenes, favoreciendo el pensamiento crítico y no haciéndoles tan influenciables por parte de la pornografía androcéntrica.

Los jóvenes y la curiosidad

Sabemos que la curiosidad entre los y las adolescentes es inevitable, sin embargo, si no tienen alternativa de educación afectivo sexual, difícilmente podrán darse cuenta de lo que están consumiendo y del efecto que ese tipo de consumo tiene en el desarrollo de su deseo y, por consiguiente, de sus prácticas sexuales.

Las personas jóvenes tienen derecho a una educación integral. Además de proporcionarles conocimientos académicos, tienen el derecho a recibir una educación que les ayude a desarrollarse plenamente en todas las facetas de la vida, incluida la sexual.

Por otro lado, los factores que provocan el aumento de la explotación sexual son el incremento del uso de las tecnologías, las redes sociales, la pornografía y algunos otros factores, como pertenecer a la red de acogimiento residencial.

La pornografía es una escuela para la producción y distribución de imágenes propias, así como para solicitarlas de otras personas. Ciertamente, plataformas virtuales de pornografía como la citada PornHub pueden contribuir al aumento de la explotación sexual de menores, ya que, según el informe anual publicado por la propia página, una de las búsquedas más realizadas por los consumidores en el año 2019 fue la palabra inglesa teen (adolescente).

En ocasiones, cuando se trabaja con padres y madres, suelen creer que esas situaciones de victimización solo las experimentan niños y niñas con padres negligentes o que están acogidos en los servicios de protección a la infancia y adolescencia. Pero puede pasarle a cualquier menor. Por eso es tan importante que sepan que la dinámica familiar es clave: se tiene que aprender a escuchar y hablar, aprender a observar y aprender a dar ayuda.

Autoras:

María Dosil-Santamaría: Profesora en el Departamento de Ciencias de la Educación en el área de Métodos de Investigación y Diagnóstico de Educación, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea
Amaia Eiguren Munitis: Docente del departamento de Didáctica y Organización Escolar. Facultad de Educación de Bilbao, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea
Israel Alonso: Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea
Itsaso Biota Piñeiro: Investigadora predoctoral, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea
Lluís Ballester Brage: Professor de Mètodes d'Investigació. Facultat d'Educació., Universitat de les Illes Balears
Maialen Loureda Avilés: Educadora Social, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea
Maitane Picaza Gorrotxategi: Doctora en educación, Departamento de Didáctica y Organización Escolar, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea
Nahia Idoiaga Mondragon: Profesora del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Facultad de Educación de Bilbao, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea
Naiara Berasategui Sancho: Profesora en el Departamento de Didáctica y Organización escolar, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea
Naiara Ozamiz Etxebarria: Profesora adjunta en el Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Facultad de Educación, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea.

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Miembro del grupo de investigación consolidado UPV/EHU GIU20/003 PSIDES: Psicología del desarrollo ante los nuevos retos sociales
Miembro del grupo de investigación KideOn
Miembro del grupo de investigación GARAIAN y beneficiaria del Programa Predoctoral de Formación de Personal Investigador No Doctor del Gobierno Vasco.
Lluís Ballester es miembro de la Red Jóvenes e Inclusión; está sindicado en CC OO.
Nahia Idoiaga Mondragon es miembro de KideOn Grupo de investigación del Gobierno Vasco, con referencia IT1342-19 (categoría A)
Miembro del grupo de investigación consolidado UPV/EHU GIU20/003 PSIDES: Psicología del desarrollo ante los nuevos retos sociales.

Israel Alonso, Maialen Loureda Avilés, Maitane Picaza Gorrotxategi y Naiara Berasategui Sancho no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

El desarrollo de la alfabetización televisiva: conversación, texto y contexto.

Esta publicación se ha convertido en un clásico para entender la relación de los niños con la TV. 
Bajo la revisión y renovación de la teoría de la "alfabetización televisiva", pretende analizar y visualizar la comprensión y las competencias que los niños emplean para interpretar y utilizar el medio, que es tanto social como de desarrollo. 
El enfoque principal de la investigación es la forma en que estas competencias se movilizan y definen en conversaciones en grupos pequeños.

David Dennis Buckingham*
Tesis en Instituto de Educación
Universidad de Londres, 1993,


Los datos proceden de una serie de entrevistas con una muestra básica de noventa niños de tres grupos de edad diferentes, de entre siete y doce años. Los grupos fueron variados con el fin de proporcionar comparaciones sistemáticas en términos de edad, clase social, género y etnia. El análisis de los datos se basa particularmente en enfoques derivados del análisis del discurso y está relacionado con hipótesis planteadas en investigaciones anteriores, particularmente dentro de los campos de la psicología cognitiva y los estudios de medios. 

La tesis comienza con una revisión de los paradigmas teóricos que se han empleado para analizar la relación entre los niños y la televisión, y una descripción crítica de las definiciones anteriores de "alfabetización televisiva" dentro de la investigación educativa y psicológica. 
La segunda sección de la tesis analiza algunos problemas metodológicos asociados con el estado y la interpretación de las entrevistas en grupos pequeños en este campo. 
Continúa ofreciendo un marco analítico alternativo, que considera las relaciones entre el contenido de la charla, las posiciones de sujeto de los hablantes y las relaciones sociales del grupo entrevistado. 
La tercera sección considera el uso que hacen los niños de conceptos de "orden superior" que son el foco de la educación en medios, a saber, los de género, representación, modalidad y agencia. En cada caso, el análisis de datos empíricos está relacionado con una revisión crítica de investigaciones previas en el campo. 
En la sección final, se consideran las conclusiones e implicaciones para la futura investigación cualitativa de audiencias y para la educación en medios. 

Educación mediática:
alfabetización, aprendizaje y
cultura contemporánea, 2013
 * David Buckingham es un académico, escritor y consultor especializado en jóvenes, medios de comunicación y educación. Es profesor emérito en la Universidad de Loughborough y profesor invitado en la Universidad de Sussex. David ha dirigido numerosos proyectos de investigación sobre las interacciones de los jóvenes con los medios y sobre la alfabetización mediática, financiados por los consejos de investigación del Reino Unido, la Comisión Europea y fundaciones benéficas. Ha sido consultor de organismos como la UNESCO, Naciones Unidas, Unicef, Ofcom y el gobierno del Reino Unido. Es autor, coautor o editor de 30 libros y más de 240 artículos académicos y capítulos de libros, y su trabajo ha sido traducido a 15 idiomas. David ha sido profesor invitado en universidades de Estados Unidos, Australia, Noruega, Italia, Hong Kong y Sudáfrica. y ha impartido y dirigido conferencias en más de 30 países alrededor del mundo. Entre sus libros más recientes se encuentran The Material Child: Growing Up in Consumer Culture (2011), The Civic Web: Young People, the Internet and Civic Participation (2013) y Youth Cultures in the Age of Global Media (2014). El sitio web y el blog de David están en: davidbuckingham.net.

Las juventudes latinoamericanas y caribeñas y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible: una mirada desde el sistema de la ONU.

Estado de un grupo de metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en lo que atañe a la población joven de América Latina y el Caribe.



En este documento se examina el estado de un grupo de metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en lo que atañe a la población joven de América Latina y el Caribe, y se definen líneas para orientar la acción futura dirigida a promover un desarrollo resiliente, sostenible e inclusivo entre las juventudes de la región. Las orientaciones se brindan sobre la base de tres grandes ejes de desafíos y áreas de oportunidad relacionados con el desarrollo, a saber: i) la inclusión, ii) el cambio climático y la protección del medio ambiente y iii) la gobernabilidad. En ese marco se analizan los ODS en función de los factores que están obstaculizando o potenciando su cumplimiento entre las juventudes, y se ofrecen elementos propositivos para profundizar las acciones orientadas a acelerar el progreso hacia su consecución. El documento es fruto de la labor conjunta de entidades del sistema de las Naciones Unidas en el marco de la Plataforma de Colaboración Regional de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe.

Índice

Introducción: 
la Agenda 2030 y los tres ejes que enmarcan los desafíos de las juventudes de América Latina y el Caribe .-- 
I. Los ODS y las juventudes: un diagnóstico con fundamento empírico .-- 
II. Mirando hacia el futuro: participación de las juventudes e inversión en ellas .-- 
III. Conclusiones.

Los derechos de las niñas, niños y adolescentes defensores de derechos humanos: guía de implementación.

Lo que deberían hacer los Estados y otros para asegurar que a las niñas,niños y adolescentes 
que ejercen su derecho a defender los derechos humanos, 
no solo se les permita, sino que también se les empodere a hacerlo, 
sin brechas en sus propios derechos ni restricciones innecesarias o desproporcionadas.

Paolazzi, Ilaria (coord.) ; 
Gràcia Corberó, Agnès (coord.) ; 
Silva, María Soledad da (trad.)
Ginebra, 2020. 148 pag.


Esta Guía de Implementación proporciona una orientación sobre lo que deberían hacer los Estados y otros para asegurarse de que a las niñas, niños y adolescentes que ejercen su derecho a defender los derechos humanos, no solo se les permita, sino que también se les empodere a hacerlo, sin brechas en sus propios derechos ni restricciones innecesarias o desproporcionadas. 
La Guía se basa en las recomendaciones del Día  de  Debate  General  de  2018  (DDG2018)  del  Comité  de  los  Derechos  del Niño y las propias experiencias y opiniones de las niñas, niños y adolescentes sobre aquello que les permite actuar como defensores de los Derechos Humanos.

La Guía de Implementación “Los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes Defensores de Derechos Humanos”, es el resultado de un proyecto que, durante un año, involucró una diversa cantidad de actores, entre los que se incluyeron expertos internacionales, representantes de la sociedad civil y el Equipo Asesor de NNA (Childrens’ Advisory Team) de Child Rights Connect. 

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GSIA es una asociación sin ánimo de lucro, de carácter independiente, que fue creada hace 10 años por un pequeño pero apasionado grupo de profesionales de diferentes especialidades.

Su finalidad principal es la de contribuir al reconocimiento de los derechos humanos en la infancia y la adolescencia, a través del estudio, la formación, la sensibilización y la difusión de los mismos.

La fatiga pandémica ha provocado que el 47,4% de los y las jóvenes valore más el tiempo de desconexión de Internet y redes sociales

Barómetro Jóvenes y Tecnología 2021: 
Trabajo, estudios y prácticas en la incertidumbre pandémica.
#BarómetroJóvenesYTIC2021,

La pandemia de la COVID-19 ha afectado significativamente a la percepción y valoración que los y las jóvenes realizan de la tecnología, debido a la importancia de las TIC en su vida cotidiana durante este periodo: un 47,4% de los y las jóvenes españoles entre 15 y 29 años valora más que antes el tiempo de desconexión de Internet y redes sociales. Y algo más de un tercio (37,1%) también destaca que aprovecha mejor su tiempo en la red desde la llegada de la pandemia

A pesar de ese cierto grado de saturación de pantallas, los y las jóvenes siguen siendo “tecno optimistas” y para el 57,1% la tecnología contribuye claramente a mejorar la calidad de vida de las personas, lo que supone un aumento de 7,4 puntos con respecto a 2020. 

Mayoritariamente (71%) creen que tienen competencias digitales elevadas y el 88,2% actúa como mediador experto para apoyar a su entorno social en el uso de Internet y TICs.

Estos son algunos de los principales resultados del “Barómetro Jóvenes y Tecnología 2021. Trabajo, estudios y prácticas en la incertidumbre pandémica”, una investigación del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de Fad, financiada por Google, y realizada a través de 1.200 entrevistas a jóvenes entre 15 y 29 años.

En el estudio se ahonda en las percepciones sobre la tecnología en el futuro, en las experiencias de trabajo y educación durante la pandemia, así como en sus usos tecnológicos. 

Según el estudio, en general la percepción de la tecnología entre los y las jóvenes es positiva, destacando aspectos que tienen que ver con la innovación (45,8%), el futuro (44,5%) y el progreso (44,4%). También son mayoritarias ideas como que la tecnología “mejora la calidad de vida de las personas” (57,1%) y que “permite participar social y políticamente” (50,6%). Ambas afirmaciones han subido más de un 7% en el último año.

Sin embargo, un 47,4% valora más el tiempo de desconexión de Internet y redes sociales después de la pandemia.

En cuanto a las formas de uso, las actividades de ocio y entretenimiento son las más comunes: por encima del 60% de jóvenes escuchan música, ven películas, series o siguen a creadores de contenido de manera frecuente. La búsqueda de información, así como las actividades prácticas, administrativas y comerciales, también son frecuentes para más de la mitad.

A reseñar: 

  • La investigación analiza las experiencias de trabajo, educación y usos tecnológicos durante la pandemia de los y las jóvenes entre 15 y 29 años.
  • Un 52,2% de los y las jóvenes han tenido una experiencia positiva con la formación online y un 61,8% con el teletrabajo durante la pandemia. Sin embargo, también destacan sensaciones negativas como el agobio y la saturación.
    La percepción general de la juventud sobre la tecnología es positiva: la asocian con la innovación (45,8%), el futuro (44,5%) y el progreso (44,4%).
  • El 71% de la juventud percibe que su nivel de competencias digitales es elevado e identifica una importante brecha generacional con progenitores, profesores y empleadores. El 88,2% actúa como mediador experto para apoyar a su entorno social en el uso de las TIC.
  • Se han identificado 5 perfiles tecnológicos juveniles sobre el uso que hacen de las TIC: sociales y audiovisuales (24,8%), gamers (22,2%), minoritarios (19,9%), prácticos (18,1 %) y múltiples (15,2%).


* Autoría: Calderón, D., Kuric, S., Sanmartín, A., Megías, I., (2021). Barómetro Jóvenes y Tecnología 2021: Trabajo, estudios y prácticas en la incertidumbre pandémica. Madrid. Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, Fad. DOI: 10.5281/zenodo.507815

Niños y niñas migrantes en una de las rutas más peligrosas del mundo.

 

Canarias: Niños y niñas migrantes en una de las rutas más peligrosas del mundo

Hacia una política de contingencia con enfoque de derechos de la infancia



UNICEF España ha presentado hoy Canarias: niños y niñas migrantes en una de las rutas más peligrosas del mundo, informe que refleja la situación tanto de las más de 2.500 personas, presumiblemente menores de edad no acompañadas, que hay actualmente en las islas, como de un sistema que ha intentado dar atención a los 3.830 menores de edad que han llegado a Canarias desde 2019.

Descarga este Informe 

El Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas ya alertó a España, en sus recomendaciones de 2018, sobre la necesidad de garantizar una atención adecuada a la infancia migrante no acompañada. Por ello, ese año llevamos a cabo el primer diagnóstico de los derechos de los niños y niñas migrantes no acompañados en la frontera sur española (Andalucía, Ceuta y Melilla). Tres años después, hemos realizado un segundo trabajo, esta vez centrado en las condiciones de recepción y acogida de los niños y niñas migrantes en las Islas Canarias, que también contiene una actualización de la situación en Andalucía y Ceuta, y una serie de recomendaciones para impulsar una verdadera política de Estado para la protección de los derechos de las niñas y los niños en contexto de migración.

Puedes encontrar toda la información aquí

Fuente Unicef España

 



Buenos días, tristeza (Bonjour tristesse), un relato de verano?.

 ‘Bonjour tristesse’: la novela epicúrea de una  “encantadora monstruito de 18 años”.
 "Le diable au corps": escrito por Raymond Radiguet, igualmente de 18 años.

Éxito popular de la novela.

En 1954 se publicó en Francia la novela breve Buenos días, tristeza (Bonjour tristesse) de Françoise Sagan (1935-2004). Su autora tenía solo 18 años, en un momento en que la mayoría de edad estaba fijada en los 21. La obra conoció un éxito editorial tremendo, pero también suscitó un notable escándalo.

Con el transcurso de las décadas se ha convertido en libro de culto, especialmente entre la juventud francesa. Casi 70 años después de su publicación original, puede ser un buen momento para introducir el libro al lector actual y tratar sobre las razones de su éxito y del escándalo. Además, una lectura detenida de la historia revela que la novelista se basó, para la caracterización de los protagonistas, en la filosofía epicúrea clásica.

Cubierta traducción española
En 1954 la novela fue merecedora del prestigioso Premio de los Críticos franceses. Para finales del mismo año había vendido doscientos mil ejemplares en Francia. Solo cuatro años después de la publicación, en 1958, se estrenó una versión cinematográfica con el mismo título, dirigida por el director Otto Preminger.

El libro acabaría traducido a 22 idiomas, aunque en Portugal la iglesia católica vetó la traducción al portugués. En 1954, la editorial de José Janés imprimió una traducción española, obra de Noel Clarasó, pero solo se distribuyó en Hispanoamérica, porque el régimen franquista prohibió su difusión en España.

Un relato de verano.

La novela puede ser una buena lectura de verano, porque nos cuenta las vacaciones estivales de la protagonista. Su nombre es Cécile y tiene 17 años. Vive con su padre, Raymond, un viudo rico de cuarenta años, juerguista y mujeriego. Padre e hija disfrutan de los placeres mundanos de París: tabaco, alcohol, espectáculos, fiestas, ligues y juego. Aunque a Cécile le han quedado varias asignaturas del bachillerato para septiembre, han alquilado un chalé en la Riviera francesa. Allí se trasladan para pasar unas largas vacaciones en compañía de Elsa, la última conquista de Raymond. Cécile comienza un amor de verano con Cyril, un joven estudiante de derecho, también veraneante.

Esta felicidad idílica se rompe cuando los visita Anne Larsen, una antigua amiga de la familia, seria y responsable. Elsa abandona la villa, despechada, mientras que Raymond y Anne se prometen en matrimonio. Cécile toma la intrusión de Anne como una amenaza para su vida disipada, de modo que trama un plan maquiavélico para deshacerse de ella. Ejerce la manipulación psicológica, como en la novela clásica francesa Las amistades peligrosas (1782) de Pierre Choderlos de Laclos.

El desenlace trágico, que no vamos a destripar aquí, motiva la tristeza del título. Ahora bien, al final padre e hija deciden continuar con su vida frívola, como si nada hubiera ocurrido. Incluso planean alquilar otra villa en la misma zona para el siguiente verano.
Cartel de la versión cinematográfica: Otto Preminger, Bonjour tristesse, Columbia, 1958.

Edición con la banda ‘le diable au coeur’ 
Montaje editorial

No es difícil imaginar las razones del éxito de la novela. Para empezar, algo de montaje editorial hubo. El editor, René Juillard, usó como reclamo la juventud de la autora. Así, añadió a los ejemplares de la primera edición una banda amarilla, que incluía una foto de la escritora con aspecto de colegiala y la leyenda “le diable au coeur” (el diablo en el corazón).

Era una alusión a otro libro escandaloso y de contenido atrevido, publicado en 1923 y titulado Le diable au corps (El diablo en el cuerpo), que había sido escrito por Raymond Radiguet cuando tenía igualmente 18 años.

La dolce vita antes de Fellini.

El escándalo también fue un factor del éxito. El escritor católico François Mauriac escribió una reseña del libro en Le Figaro del 1 de junio de 1954, en la que calificó a la escritora como “encantador monstruito de 18 años”. Lo que escandalizaba a la sociedad burguesa de la Francia de posguerra era el tratamiento desenfadado de la sexualidad femenina: Cécile mantiene relaciones sexuales plenas con Cyril, sin estar enamorada de él; no se queda embarazada y, por si fuera poco, no se avergüenza de compartir su disfrute con los lectores.

Por otra parte, la clase media y trabajadora francesa soñaba con el panorama presentado en el libro, de placeres, lujo y fiesta, para superar el trauma de la segunda guerra mundial y avanzar hacia la modernidad. Estamos en un período de la historia francesa, desde 1945 hasta 1975, que acabaría por conocerse como los “Trente Glorieuses” (los treinta gloriosos). La época se caracterizó por el crecimiento económico, el auge del consumismo, la influencia de la cultura americana, la relajación de las costumbres y la reivindicación feminista. Seis años antes de la película de Fellini, Sagan había inventado la dolce vita.
Otro cartel de la versión cinematográfica: Otto Preminger, Bonjour tristesse, Columbia, 1958.

Una novela epicúrea y moderna

En un artículo hemos investigado que la obra puede considerarse una novela filosófica, porque los personajes principales (Raymond y Cécile) adoptan, como actitud vital, una versión banalizada de la filosofía epicúrea clásica. Pretenden alcanzar la felicidad a través del hedonismo (búsqueda del placer). También son materialistas: el padre explica los estados de ánimo como consecuencia de causas fisiológicas. No creen en el amor, pero sí en la satisfacción sensual proporcionada por el sexo. Son ateos y no creen ni en la providencia ni en el azar. Todas estas ideas habían sido postuladas por la filosofía de Epicuro, a su vez difundida en la Roma clásica por el poeta Lucrecio mediante su poema didáctico De rerum natura.

Pero ¿cómo tuvo la joven autora conocimiento de la filosofía epicúrea? Aquí entra en juego el filósofo francés Henri Bergson, que es citado en numerosas ocasiones en la novela como autor que Cécile debe “empollar” para la recuperación de septiembre.

Bergson había publicado una antología comentada del De rerum natura de Lucrecio. Es verosímil que Françoise Sagan conociera el epicureísmo a través de este manual de Bergson. En cualquier caso, es relevante que la joven novelista recurra al epicureísmo antiguo como armazón ideológico de una novela que, con el tiempo, se iba a convertir en un texto de culto. También, lo que es más importante, en proclama por la libertad femenina, el amor libre y, en suma, la modernidad. ¿Necesitamos más razones para leer o releer esta novela?

La pseudociencia neurocientífica de Débora Gª Bello o los Adolescentes son unos irresponsables(?).


Fernando Cervera Rguez.*,
Por medio de JuanJo Monterrosa.
Recientemente, la química y divulgadora científica Deborah García Bello publicó en su blog de la cadena televisiva La Sexta un artículo que acusaba a los jóvenes de tener la corteza prefrontal subdesarrollada. El resumen es que no se puede esperar gran cosa de los jóvenes durante la pandemia por su poco desarrollo cerebral y que por eso se contagian, ya que no pueden actuar de manera responsable. El fragmento en concreto está a continuación [1].

Fragmento de la publicación

A pesar de que la categorización de algo como pseudociencia es bastante compleja, hay un elemento que es muy importante para poder afirmar que estamos frente a una afirmación pseudocientífica. En concreto, se trata de que algo que no es ciencia se intente hacer pasar por ciencia. Es decir, la mitología no es ciencia, pero tampoco es pseudociencia. Tampoco es pseudociencia cometer errores hablando de temas científicos. Ahora bien, lo que tenemos aquí es muy diferente.

La neurociencia es uno de los campos más fecundos para la charlatanería. Sin ir más lejos, los predatory journals —revistas que parecen científicas, pero que solo piden dinero para publicar en ellas— son un problema creciente en el sector [2]. Al final, ponerle el prefijo neuro a las cosas vende bien. Ya sea el neuromárketing, el neurotraining o el neurobrain (valga la “redundancia”). De esto ya han avisado numerosas personas dentro del sector [3]. El motivo de esta lacra es complejo, pero supongo que recurrir a los misterios del cerebro tiene cierto efecto legitimador frente a discursos vacíos.

La historia de amor del cerebro con las tonterías chovinistas viene de lejos. Desde los intentos de la frenología de justificar la clasificación social en función de la forma de cráneo, pasando por los intentos de relacionar los test de Coeficiente Intelectual con supremacías raciales o religiosas [4] [5] o terminando por el supuesto cerebro de reptil que todos llevamos dentro [6]. No es raro que los discursos vacíos y que aspiran a una superioridad moral recurran al cerebro. Y en esos casos entramos en el campo fértil de la pseudociencia, ya que intentar justificar posiciones ideológicas con cháchara neurocientífica encaja bastante bien en la definición.

Cabe decir que es obvio que existen diferencias en el cerebro humano en las diferentes etapas de su desarrollo, pero hay que añadir que el viejo truco de echar la culpa a los jóvenes de ciertos comportamientos por esas diferencias es un mito construido a base de simplificaciones y prejuicios desfasados [7]. 
Asumir que la corteza prefrontal del cerebro causa el comportamiento de los adolescentes es una falacia. De hecho, sabemos que la genética, el ambiente y el propio comportamiento del dueño del cerebro, lo moldean con el tiempo. Además, dentro de él se almacena información y códigos de conducta individuales, así que el papel de la educación es vital para entender el comportamiento, así como las posibilidades que da el entorno. Es decir, no es lo mismo tenerse que levantar para trabajar, tener que pagar una hipoteca y las facturas de la luz, que no tener responsabilidades y además tener un entorno social que comparte esa sensación de libertad.

El inicio del mito del cerebro adolescente comenzó —más o menos— con el psicólogo G. Stanley Hall en 1904 en su libro Adolescence. En él se defendía que, así como las membranas interdigitales de los fetos humanos correspondían a la etapa evolutiva de nuestros ancestros anfibios, el comportamiento rebelde de la adolescencia era un reflejo de los humanos en su etapa previa a la civilización. La idea de que la ontogenia —desarrollo embrionario— repite la historia evolutiva, es bastante vieja. No obstante, en la actualidad sabemos que no existe una tendencia natural a que esto sea así, sencillamente los fetos poseen algunas cualidades vestigiales porque la evolución trabaja sobre las piezas que ya tiene, así que es normal que en los momentos intermedios de la construcción de un ser vivo, las estructuras biológicas recuerden a las de algunos de sus antepasados. Pero a pesar de que esto ya era bastante comprendido décadas después de que Hall publicara su libro, su interpretación errónea del comportamiento adolescente siguió en vigor incluso hasta el día de hoy.

Ahora bien, gracias a enfoques modernos como el de los antropólogos Alice Schlegel y Herbert Barry, que publicaron en 1991 su libro Adolescence: An Anthropological Inquiry, sabemos que en las 186 sociedades preindustriales que estudiaron, el 60% de ellas no contaba con una palabra para definir a los adolescentes, ya que estos pasaban el tiempo con los adultos y sus responsabilidades. Otros estudios, como los del matrimonio de antropólogos Beatrice y John Whiting, han sugerido —de manera muy acertada— que los problemas típicos de adolescentes comienzan a registrarse en las culturas a partir de la influencia de la vida occidental como la escolarización masiva por edades o la cultura de masas enfocada al público juvenil.

En resumidas cuentas, el comportamiento adolescente no se debe a diferencias en el cerebro, sino que está fuertemente influido por la cultura y el contexto en el cual viven los adolescentes, por ejemplo la ausencia de responsabilidades, pasar tiempo con gente de su edad —lo que les facilita desarrollar una cultura común—, las posibilidades de ocio que les ofrece el mercado y así un largo etcétera. Achacar el comportamiento en los menores de 25 años a diferencias cerebrales, no solo es tirar por tierra cien años de estudios en la materia, sino que además es un ejercicio de chovinismo basado en la edad que recurre a terminología neurocientífica para parecer legítimo sin serlo. Es decir, pseudociencia.

En el contexto actual de pandemia lo fácil es señalar a un grupo y echarle la culpa de todo. Sin embargo, obviar que la cantidad de ingresados en hospitales depende de variables claras como la edad o estar vacunado, pero de otras menos claras y de sociología complicada, no ayuda a resolver ningún problema. Tampoco sirve de nada crear barreras desde las cuales mirar con superioridad a los menores de 25 años, porque en primer lugar esas barreras solo reafirman a los colectivos en sus decisiones sin hacerles recapacitar, pero además son clasificaciones artificiales que, si se construyen con argumentos vacíos y pseudocientíficos, ni siquiera sirven como ejercicio de reflexión teórica.

Referencias:

* Fernando Cervera Rodríguez es licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad de Valencia, donde también realizó un máster en Aproximaciones Moleculares en Ciencias de la Salud. Su labor investigadora ha estado centrada en aspectos ligados a la biología molecular y la salud humana. Actualmente tiene una empresa biotecnológica donde realiza labores científicas y de divulgación. Adicionalmente, ha escrito contenidos para varias plataformas, como tubiologia.com o naukas.com, y es redactor de la Revista Plaza. Ha sido finalista del premio nacional Boehringer al periodismo sanitario. También ha publicado un libro con la Editorial Laetoli, que trata sobre escepticismo, estafas biomédicas y pseudociencias en general. El libro se titula “El arte de vender mierda”, y otro con la editorial Círculo Rojo y titulado “A favor de la experimentación animal”. Además, es miembro fundador y vocal de la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas.

Algunos hoteles o restaurantes prohíben el acceso con niños. ¿Es discriminatorio?.

Cartel restaurante en Alemania, 2018 prohibió el acceso a niños a partir de las cinco de la tarde. PICTURE ALLIANCE VIA GETTY IMAGES

Hay personas que no quieren que el llanto o el ruido de un niño les arruine una velada. 
Sin embargo, varios expertos afirman que en una sociedad democrática no es legítimo discriminar por edad. 
Al protagonista de Telmo no quiere ser un niño, de Carlo Frabetti, no le gusta caminar bajo un bosque de piernas ni que le regañen por hacer las cosas que hacen los niños. Para Telmo las personas mayores son “como sombras borrosas” que no entienden sus necesidades vitales. Soñar, crear, jugar. Su historia puede servir como ejemplo del espacio social que ocupan niños y niñas en nuestra cultura. 

¿Podemos hablar de niñofobia? ¿Existe?


Hace una o dos generaciones, lo habitual en nuestra sociedad era que los niños pasaran mucho tiempo en el exterior, jugando y relacionándose con niños de distintas edades, sin intervención de adultos, explica María José Garrido Mayo, doctora en Antropología y especialista en maternidad e infancia. Hoy los niños y los adolescentes “molestan en todas partes”, por eso creamos espacios específicos para ellos y no forman parte de la vida social de los adultos. Michaeleen Doucleff, corresponsal y autora de El arte perdido de educar, cree que la cultura occidental insiste en esta división porque se piensa que los niños no son capaces de aprender a participar en el mundo de los adultos hasta que son bastante mayores.

Espacios libres de niños.

 Restaurantes, hoteles, vagones de tren y celebraciones cuyo principal reclamo o atractivo es ser espacios libres de niños. No es un fenómeno nuevo. En el año 2000, un artículo publicado en The New York Times ya hablaba de un movimiento surgido en Estados Unidos que reivindicaba “childfree zones”, zonas libres de niños. En él se menciona a la organización No Kidding!, un “club social sin ánimo de lucro” para personas sin hijos. “Como individuos, los miembros del club estamos a favor de las zonas libres de niños, al igual que los no fumadores apoyan los lugares públicos y de trabajo libres de humo”, explica su fundador, Jerry Steinberg, por correo electrónico. Los cines con películas para adultos, los restaurantes de lujo y las salas de conciertos son espacios en los que, opina, los lloros o los gritos de un niño pueden arruinar la diversión. El fundador de No Kidding! no cree que su postura sea discriminatoria: técnicamente, cualquier restricción lo es, pero en muchos casos está justificado. “Las restricciones de covid discriminan a las personas que no están vacunadas, pero salvan vidas. Cuando vas a un hotel no quieres que los bebés que lloran, los niños pequeños incontrolados y los adolescentes detestables arruinen tu escapada”, afirma. Según datos del portal especializado en escapadas temáticas Weekendesk.es, las reservas de planes para adultos han aumentado un 34% con respecto al año pasado. Brigitte Hidalgo, directora de operaciones del portal, considera que en España se ha popularizado el concepto como respuesta a una diversificación en la demanda turística. “Hay momentos en los que además de conocer un destino queremos descansar y pasarlo bien. Estos establecimientos se han especializado en ofrecer servicios orientados a satisfacer ese deseo. El reclamo no es discriminatorio porque el 50% de las reservas las hacen personas con hijos”, señala.

Los que abogan por zonas libres de niños perciben a estos como un asunto privado”, asegura Lourdes Gaitán, socia fundadora de la Asociación GSIA. Para Gaitán es importante reflexionar sobre la posición de los niños en la sociedad, su invisibilidad, y la separación de los espacios públicos y privados, cada vez más marcada en las sociedades posmodernas. Los niños, sostiene Gaitán, están contenidos dentro de espacios particulares y rara vez se les permite expresarse en espacios públicos, que parecen pertenecer a los mayores.

¿Tenemos los adultos potestad para reservar espacios solo para nosotros
Si bien espacios como un hotel o un restaurante cuenta con derecho de admisión, normas claras y objetivas de obligado cumplimiento, estas afectan por igual a la persona que ocupa ese lugar, sea un adulto o un niño. Iván Rodríguez y Marta Martínez, sociólogos del grupo de trabajo por los derechos de la infancia Enclave y autores del estudio Infancia confinada, recuerdan que el artículo 14 de la Constitución Española señala que no se puede discriminar a nadie por razones de nacimiento, raza, sexo, religión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social, que es donde puede encajar la edad. “Los espacios libres de niños son una suerte de apartheid basado en la edad”, asegura Marta Martínez.

Sociedad “adultocentrista”.

Cabe preguntarse si el rechazo a los niños por ser niños es equiparable al racismo o la homofobia. Para el sociólogo Iván Rodríguez, en todos los casos se produce el rechazo hacia un colectivo basándose en rasgos innatos o adscritos o bien de los que el individuo difícilmente puede desprenderse: es el caso del color de la piel, el sexo o la orientación sexual y, tratándose de la infancia, de los años. La cuestión, según Rodríguez, es que el racismo, el sexismo o la homofobia acontecen en un contexto social en el que ya se es consciente del problema y hay un discurso explícito que los combate. En el caso de la infancia es diferente: “No tenemos desarrollada esa sensibilidad ni esa conciencia y hemos naturalizado representaciones de lo infantil en las que los niños son ingobernables, molestos o inferiores a nosotros, por lo que no nos pueden comprender ni respetar”, apunta. La experta Lourdes Gaitán, que recuerda que la sociología de la infancia ha estudiado ampliamente la “discriminación por motivo de edad”, invita a cuestionar estereotipos que establecen que los niños y las niñas son incapaces o carecen de habilidades.

Los adultos, como en el cuento de Telmo, desconocemos en realidad lo que es la infancia, ese “país extraño donde todo pasa de una manera diferente”, que decía Carmen Martín Gaite. Este “adultocentrismo”, para la antropóloga María José Garrido, es una consecuencia de una sociedad obsesionada por la productividad. “El sistema económico que determina nuestra organización social, basado en el capitalismo y el liberalismo económico, genera una sociedad muy estructurada y jerarquizada, marcadamente adultocéntrica”, reflexiona. Según ella, los grupos que no son consumidores no interesan: “Ni los espacios para niños se piensan desde la infancia. Tampoco se consulta a los niños en relación con cualquier medida que les pueda afectar. Un claro ejemplo de las prioridades sociales lo vimos el pasado año durante la pandemia, cuando las terrazas de los bares estaban abiertas mientras los parques infantiles seguían clausurados”.

¿Qué necesitamos para cambiar? Dice el reconocido psicopedagogo italiano Francesco Tonucci que los adultos somos muy egoístas pensando que podemos construirlo todo alrededor del mundo adulto. Nos equivocamos. Escuchar a la infancia significa abrir la política a las necesidades de todos. Es una cuestión democrática”, declara. 
Una sociedad que incluya a la infancia y que no la discrimine va de la mano del fomento de su participación y de dotar de valor sus capacidades. 

No se trata de que los niños se comporten como adultos, 
sino de que contemos con ellos. 
Dejar de ser el “bosque de piernas” 
y la “sombra borrosa” que ve Telmo.

La atención a los primeros meses de los recién nacidos: Primer año/Primera Prioridad.

Eurochild publica nueve perfiles de países en los que se destaca la necesidad de prestar más atención al desarrollo de la primera infancia en toda Europa, 
entre ellos está España.



Junto con los demás socios y coordinadores nacionales de la Campaña de Primera Prioridad/ Primer Año, Eurochild lanza una serie de Perfiles de País y un Análisis  que los acompaña, destacando la necesidad de mejores datos y una mayor inversión en políticas públicas para el desarrollo de la primera infancia (DPI).


Nueve perfiles de países comparten datos recopilados por los coordinadores de campañas nacionales en Bulgaria, Finlandia, Francia, Hungría, Irlanda, Portugal, Rumanía, Serbia y España. Cada perfil proporciona una instantánea del estado actual de DIT en el país e incluye secciones sobre seis áreas clave: pobreza infantil, salud y nutrición maternoinfantil, seguridad y protección del niño, aprendizaje temprano, incluida la educación y el cuidado de la primera infancia (AEPI), crianza de los hijos y apoyo familiar, y coordinación intersectorial para DPI. Estos Perfiles utilizaron los datos para enfatizar las prioridades del país relacionadas con el DPI.

Acompañando los Perfiles de País, el Análisis Cross-Country, Instantánea de datos y políticas de desarrollo de la primera infancia en nueve países, sintetiza los datos, brindando información esencial sobre los hallazgos en todos los países:
    .- La escasez de datos sobre los niños en sus primeros años, especialmente los niños menores de tres años, en todas las áreas de política, indica un conocimiento y una atención insuficientes sobre el desarrollo de la primera infancia.
    .- Los datos desglosados ​​limitados o inexistentes sobre la vida de los niños menores de seis años, especialmente los menores de tres, que viven en la pobreza y la exclusión social obstaculizan los esfuerzos para mejorar las políticas públicas y la inversión para los niños pequeños que enfrentan vulnerabilidades múltiples y entrecruzadas.
    .- Es necesario garantizar el acceso universal a la EAPI en todos los países, especialmente para los niños más pequeños y vulnerables.
    .- Es necesario un enfoque multisectorial integrado para las políticas y la financiación de la primera infancia, con liderazgo y coordinación que aborde las necesidades de los niños y las familias de manera integral.

Existe un reconocimiento generalizado de que los primeros años de los niños son fundamentales para su sano desarrollo y bienestar. Es necesario mejorar las medidas de política y la inversión pública en la primera infancia para garantizar que todos los niños tengan el mejor comienzo en la vida. El análisis destaca las prioridades que pueden ayudar a los responsables de la formulación de políticas a identificar dónde actuar. Los gobiernos deberían aprovechar iniciativas como la Garantía Infantil Europea, la Recomendación del Consejo sobre la educación y el cuidado de la primera infancia de alta calidad y la Estrategia de la UE sobre los derechos del niño para apoyar el desarrollo de la primera infancia como una prioridad nacional. 

Decálogo para la parentalidad digital positiva y el bienestar digital familiar.


La Escuela de Bienestar Digital para Familias, de PantallasAmigas,  tiene como misión apoyar a padres, madres y el resto de personas cuidadoras implicadas en la crianza digital de niños, niñas y adolescentes.

Cuenta con el aval de PantallasAmigas, entidad que desde 2004 tiene como misión impulsar la educación, la ciudadanía y el bienestar digital de las personas menores de edad. Esta Escuela pone a tu disposición información, recursos, asesoramiento y formación.

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