martes, marzo 27, 2018

“El lugar más peligroso para un niño es su casa y el coche de sus padres”. Dejarlos salir de casa es una manera de cuidarlos.


“Los dos lugares más peligrosos para los niños son su casa y el coche de sus padres”. Así de tajante se manifiesta el psicopedagogo y dibujante italiano Franceso Tonucci, conocido por el seudónimo Frato, sobre el contexto actual de la infancia, principalmente en los países occidentales. En este sentido, alude a la “gran contradicción” que a su juicio se produce entre la disminución del número de delitos o accidentes de tráfico y el miedo que se traslada a los niños sobre estas situaciones, provocando que “ un niño no pueda salir de casa sin que un adulto lo acompañe”.
Sobre esta visión de la infancia y otros temas como el papel que actualmente ejercen los adultos en la sociedad y el control absoluto que tienen en los gobiernos ha reflexionado este lunes el pensador italiano en el campus de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) en Toledo, donde ha ofrecido una conferencia en la que ha cuestionado, entre otros asuntos, el desconocimiento (y su consecuente “incumplimiento”) de la Convención sobre los Derechos del Niño (1989) por parte de la sociedad actual.
“Es una parte que me interesa y me preocupa mucho porque, desde ese año -el 89-, los adultos del mundo decidieron establecer y definir los derechos del niño, y sigue siendo una ley totalmente desconocida. Y claro, si es desconocida, casi no vale la pena decir que se está incumpliendo”, razona Tonucci en una entrevista con eldiarioclm.es sobre esta normativa que establece criterios como la participación de los niños en la toma de decisiones que puedan afectarles directamente, como las políticas de urbanismo de una ciudad. Una filosofía necesaria para comprender la afirmación que realiza sobre la peligrosidad de la casa o el coche familiar para los niños.
El cambio “fundamental” que recoge esta normativa, explica Tonucci, es la transformación de la visión de los adultos sobre los niños como “futuros ciudadanos” a considerarlos “ciudadanos, pequeños pero ciudadanos”. Es decir, sustituir la premisa “conservadora” de educar a los niños “para mañana” poniendo “como modelo el ayer” por la aceptación de sus derechos como ciudadanos y su influencia en las decisiones que puedan adoptarse a nivel político en el desarrollo de los municipios.
Precisamente, esta última reflexión es una de las que aborda en su conocido libro ' La ciudad de los niños', un proyecto experimental que se llevó a cabo en la ciudad italiano de Fano y que se ha extendido a otras del resto del mundo. “Este proyecto se funda sobre una idea básica: hemos reservado todo el poder a los adultos y lo hemos gestionado muy mal” en ámbitos como “el medio ambiente, la economía o la justicia social”, recalca Frato.
De esta manera, el psicopedagogo subraya que la reconstrucción y el desarrollo de las ciudades después de la Segunda Guerra Mundial se ha hecho “para los adultos y no para todos”. “Si salgo cuando la escuela está cerrada no encuentro ni un niño de menos de 10 años jugando solo en la calle o en la plaza, muchas veces estas presencias están prohibidas”, señala Tonucci al tiempo que denuncia que esta clase de restricciones son “abusos, y la Convención de los Derechos del Niño lo dice muy claro: el interés del niño siempre debe ser superior”.

Niños en los gobiernos y el ejemplo de Pontevedra.

El también dibujante italiano, que ha expuesto su conferencia alternando sus viñetas y sus reflexiones sobre la infancia, apunta a dos ejes como base de este proyecto social: la escucha a los niños y la participación de estos en el gobierno de la ciudad. “No los estamos escuchando por generosidad sino por necesidad”, recalca Frato, que destaca que, en ocasiones, las decisiones que se puedan tomar por ejemplo a nivel urbanístico en una ciudad puede poner “prácticamente en contra a los propios padres”.
“Si la política ofrece propuestas buenas, la gente lo va a entender, pero deben ser buenas, apuestas muy coherentes sin hacer nunca marcha atrás”, describe Tonucci. En este ámbito, el italiano destaca como ejemplo de ciudad a Pontevedra, que ha hecho un recorrido “impresionante” en la transformación de su estructura urbana en los últimos años.
“La administración se presentó hace 16 años con un programa muy claro: si nos votáis ponemos la ciudad al servicio de la gente, con todo lo que implica. Los dueños son los peatones por lo que se ampliaron aceras, se estrecharon calzadas, se prohibió el aparcamiento en muchos sitios...y el alcalde, Miguel Anxo Fernández, ha sido reelegido en las últimas cinco elecciones”. “La gente se ha acostumbrado y está contenta, esto es muy interesante porque hoy en día es muy difícil encontrar ciudadanos orgullosos de su ciudad”, añade.
Imagen de la entrevista con Francesco Tonucci / UCLM
Imagen de la entrevista con Francesco Tonucci / UCLM

Tonucci vive en Roma, “la ciudad más bella del mundo pero donde es insoportable vivir”. “Criar hijos en Roma es imposible, nosotros lo hemos hecho pero con un esfuerzo fatal”, expone el pensador italiano como ejemplo contrario a Pontevedra, una ciudad de tamaño similar a Toledo y en la que, no obstante, apunta cosas que mejorar como una mayor participación de los niños en el gobierno.
“Proponer que los niños entren en el gobierno de la ciudad es una propuesta novedosa, pero es muy clara en la Convención de los Derechos del Niño, que dice que ellos tienen que dar su opinión y que esta ha de tenerse en cuenta con las cosas que les afecten”, dice Tonucci, que lamenta que, “por el contrario, la autonomía de los niños se ha perdido en los últimos 30 años de una manera brutal”. “Hoy un niño no puede salir de casa sin que un adulto lo acompañe”.

El miedo y los medios

Retomando la cuestión sobre el miedo, Tonucci apunta al suceso que ha copado en las últimas semanas la actualidad mediática del país, el asesinato del niño de 8 años Gabriel Cruz. “Estoy aquí una semana -en España- y cada vez que enciendo la televisión solo se habla de este pobre chico”. En todas las conferencias que ha realizado, Frato señala que he escuchado la misma pregunta: ¿Cómo se pueden llevar a cabo estas ideas habiendo ocurrido algo así?
“¿Dónde ha ocurrido? ¿En la calle? Ha ocurrido dentro de casa, una persona de la familia... con lo cuál, ¿cómo podemos justificar que no dejemos a los niños salir de casa?¿de quién tenemos miedo?”, cuestiona Tonucci, que recalca de nuevo que el lugar “más peligroso para los niños es su casa, igual que para las mujeres”. “Pasando a un nivel menos grave, si se hace una encuesta sobre la causa de los accidentes de niños y su ingreso en hospitales, verán que son solo accidentes domésticos o de coches (el de sus padres), por lo que sería interesante que los medios explicaran a los lectores esta situación. Dejarlos salir de casa es una forma de cuidarlos”, asevera.

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