viernes, mayo 12, 2017

La declaración de los derechos de las mamás .





La declaración de los derechos de las mamás
Élisabeth Brami y Estelle Billon-Spagnol. 
Ediciones Tecolote y Secretaría de Cultura, 2017.

Abajo el imperio de los hijos que dominan algunos hogares. Abajo el mito de los superpoderes y la función multitareas. Llegó la hora de las madres: 
Artículo 1. Derecho a no ser perfectas, a no tener una respuesta para todo, a equivocarse, a olvidar cosas, a cometer errores y hasta, de repente, decir una mala palabra. Las mamás no tienen superpoderes. Este libro pone en crisis muchos prejuicios, da la vuelta a los roles y propone una liberación con un humor inteligente.

Cuando llega el cumpleaños de mamá y le regalan puros electrodomésticos, ella, harta de este tipo de regalos aburridos, se sube a una escoba, sale volando y grita: ¡GRACIAS NO QUIERO NADA! Cuando los hijos se ponen a esculcar la bolsa de mamá de pronto aparece ella en la pantalla del celular para advertirles que los está viendo.

Derecho a tener un espacio y tiempo propios, a estar cansadas, a irse de fiesta, a ser consentidas y a casarse de nuevo y tener más hijos (cosa que enloquece a los niños lectores). Una revancha al estilo El libro de los cerdos de Anthony Browne (FCE, ocon algún guiño a Cinco minutos de paz de Jill Murphy (Kalandraka, 2016).


En un primer momento este es un libro que parece no interesar mucho a los niños y niñas lectores. “¿Derechos de las mamás?” (¿Y de los papás? El libro es doble: por una tapa se entra a los derechos de las mamás y por la otra a La declaración de los derechos de los papás, lo que provoca un diálogo que termina de dar sentido cada artículo), “¿qué hay de mis derechos?” .

Esa es la respuesta espontánea, pero luego de empezar a leer cada derecho los lectores van interesándose (mucho ayudan las alocadas ilustraciones -casi pequeñas tiras cómicas o viñetas humorísticas-) y a preguntarse si sus mamás ejercen esos derechos o no.

Resulta un buen complemento tener a la mano La declaración de los derechos de las niñas y de los niños, de la que hablé aquí, la semana pasada.


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