martes, diciembre 18, 2012

Entrevista a Ramón Flecha


"La atención a la diversidad ha legitimado la desigualdad"
Ramón Flecha


Judith Casals, Periodista
Nº 429 MONOGRÁFICO pgs 20-25 


Al frente del proyecto INCLUDED, Ramón  Flecha  ha dedicado los últimos  cinco años  a investigar prácticas educativas de todo el mundo que  contribuyen a superar las desigualdades. Ni agrupaciones flexibles  ni adaptaciones curriculares ni aulas  de acogida figuran  en esa  lista. Es más, casi todo lo que  se ha hecho en España en nombre de la atención a la diversidad ha servido para disculpar y legitimar la desigualdad, asegura este sociólogo que  lleva tiempo implantando esas  actuaciones de éxito  a través de las comunidades de aprendizaje.

Siempre dice que  las escuelas deberían ser como  los hospitales, porque estos aplican  los tratamientos que  se sabe que dan  resultados. ¿No se hace  en educación?
A España no ha llegado la investigación científica  en educación, sino que ha sido sustituida por ocurrentes que hacen negocio con sus ocurrencias. A alguien se le ocurre, por ejemplo, que hay que  aplicar  el aprendizaje significativo de  Ausubel, y aunque sea  una concepción del aprendizaje que  nunca  se ha fomentado en ninguna universidad de prestigio del mundo, que  no está avalada científicamente, se convierte en dogma en España. 
Pero  esas  ocurrencias, en las que  se han basado reformas  educativas y la formación del profesorado, y que  desgraciadamente gran  parte de  profesionales siguen, no se basan en evidencias científicas,  no están avaladas por la comunidad científica internacional.

Nota Biográfica de Ramón Flecha
Ramón Fecha, es catedrático de Sociología de la Universidad de Barcelona, doctor honoris causa por la Universidad de Timisoara e investigador principal del proyecto integrado INCLUD-ED (el primero y, de momento, único de la Comisión Europea dedicado a la educación), defiende: “Hay que vivirlo todo muy a tope”. Quizás por eso dice abiertamente lo que piensa. Flecha habla alto y claro. De forma categórica y rotunda. Pero en un tono sosegado y apacible que, sin embargo, no quita contundencia ni convicción a sus palabras.
Ramón Felcha, un discípulo de Paulo Freire y su compromiso para superar las desigualdades sociales le viene de lejos. “En Bilbao empezábamos muy pronto”, explica Ramón Flecha, para justificar que, con solo 15 años, ya anduviera metido en un proyecto que pretendía llevar el teatro de la barraca a los barrios de chabolas de su ciudad natal. La gente quería teatro, pero sobre todo pedía alfabetización. “Así que nos quedamos a alfabetizar.” Y él, que era un “pijo” que estudiaba en el Colegio de los Jesuitas pero que no podía “soportar” que a las personas de las chabolas no se les diera la oportunidad de aprender a leer y escribir, se implicó en ese proyecto que resultó “clave” en su vida, porque a partir de entonces empezó a leer sobre educación.
Aprendió a leer y a escribir en una academia de barrio, donde Paquita, una chica “sin ningún título”, enseñaba a una cincuentena de niños y niñas de todas las edades. Ahí recibió, de los 3 a los 6 años, un aprendizaje instrumental “bestial” que considera determinante. “Después entré en los Jesuitas, con gente más rica, pero sabiendo más que ellos, gracias a la señorita Paquita.” Flecha iba para empresario y “jamás” habría imaginado que acabaría dedicándose a la educación. Estudiaba en una escuela de negocios al tiempo que trabajaba en una multinacional. Pero también seguía participando en proyectos de transformación social y leyendo sobre educación. Y Paulo Freire le atrapó. A finales de los ochenta, cuando ya conocía de largo toda su aportación pedagógica, se hizo amigo personal de él y descubrió que era tal y como lo había imaginado: “Una persona con sentimientos, con realmente sentido de la solidaridad y
plenamente consecuente con su teoría.”
Por aquel entonces, Flecha ya llevaba quince años en Barcelona, donde creó la primera comunidad de aprendizaje en la Escola de Persones Adultes La Verneda-Sant Martí (Casals, 2004), el germen del proyecto que a partir de 1995 empezó a extender por toda España también ha llegado a Brasil y Chile de la mano del Centro de Investigación en Teorías y Prácticas Superadoras de las Desigualdades (CREA), que él mismo fundó.



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