lunes, diciembre 10, 2012


Segunda quincena de noviembre de 2012

Se ha dicho……


…el GSIA opina

El repaso de la quincena nos lleva a reflexionar sobre dos cuestiones claves entorno a la infancia: la pederastia y el acoso infantil en la escuela.
En EE.UU los Boy Scouts han publicado un informe donde aparecen los nombres de los supuestos pederastas que perpetraron abusos en la organización, y es por ello y por el mantenimiento en sus estatutos de la discriminación por razones sexuales (no quieren ni niños ni niñas homosexuales, ni hijos/as de homosexuales, ni trabajadores en sus filas de otra orientación que no sea la heterosexual), que diferentes empresas retiran su financiación a la organización.
En España es noticia la detención de un hombre que albergaba en su casa multitud de material donde aparecía abusando de niños, que durante años participaron en campamentos de verano donde él colaboraba.
El abuso sexual infantil, es por desgracia aún hoy, una realidad, y no sólo se localiza en países pobres, donde se sufren situaciones de extrema necesidad y de los que se nutre el denominado “turismo sexual infantil” de personas del “primer mundo”, sino que existe en prácticamente todos los países tal y como reflejan las noticias de esta quincena, aunque presente formas diferentes moldeadas en ocasiones por cuestiones culturales. La estigmatización y el tabú que persiste alrededor de la sexualidad infantil, dificulta en muchos casos el acceso a los sucesos en el momento en que éstos ocurren. La no facilitación del derecho de expresión de los niños y niñas, los tabúes respecto a la sexualidad, y el miedo a la reacción adulta deben tenerse en cuenta a la hora de avanzar para lograr una detección de situaciones de abuso en los niños y niñas. Igualmente resulta contraproducente la vergüenza de los adultos a la hora de encarar situaciones de este tipo respecto a sus propios hijos/as. Los valores culturales impuestos juegan un mal papel en el avance para evitar este tipo de situaciones. En cambio, se llevan años trabajando en la línea de la formación para la detección de abusos infantiles, enseñando a los adultos a hablar en un lenguaje de los niños/as logrando que de una forma cercana, mediante cuentos metafóricos por ejemplo, los niños y niñas identifiquen éstas situaciones y hablen con naturalidad cuando sientan que los comportamientos adultos no les hacen sentir cómodos. Es uno de los muchos ejemplos que pueden darse en relación  a la necesidad de trabajar esta problemática desde la infancia. Con ello queremos resaltar que existen programas adecuados, sólo que aún queda camino por andar para que se integre plenamente como algo a atender desde la educación básica, tanto en el hogar como en la escuela.

Otra problemática a la que se enfrenta la infancia y la adolescencia es el acoso escolar. Esta quincena se enterraba a la chica de 16 años de Ciudad Real que se suicidó por no poder soportar el acoso al que le venían sometiendo sus compañeros desde hacía meses. El tratamiento al que se someten las cuestiones de adolescencia, suele centrarse en que es una etapa de rebeldía, en la que no se tienen claras las aspiraciones y la cabeza está “llena de pájaros”, de forma que estas etiquetas de nuevo juegan en contra de la palabra de los y las adolescentes, cuando manifiestan que están viviendo una situación conflictiva o dolorosa. Quizás este tipo de razonamientos puedan haber interferido para que se hubiera tomado una decisión más rápidamente.
Los casos de acoso escolar siempre han existido, pero igualmente siempre se han invisibilizado. Los niños/as y adolescentes, han demostrado durante todos estos años su fortaleza con lo que se ha denominado como resilencia, respondiendo positivamente a las diversas adversidades. Pero no siempre es posible soportar la presión, pues son muchos los focos y en ocasiones las situaciones se hacen insostenibles.
Dos temas muy complejos este mes, difíciles de abordar en las pocas palabras que contienen nuestros análisis quincenales, pues presentan una multitud de matices a tratar desde el enfoque de la interdisciplinaridad para analizarlos de una manera profunda y rigurosa. Mucho trabajo por hacer, mucha rabia contenida por seguir viendo que esto sucede cada día, pero sobre todo la necesidad de hacer un llamamiento a que se incorpore de una vez por todas un enfoque que trascienda las desigualdades generacionales, que huya de los estereotipos y que se elimine la estigmatización. Escuchemos a la infancia en sus ilusiones, pero sobre todo en sus preocupaciones. 

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