sábado, agosto 13, 2016

Desigualdades urbanas de la infancia y adolescencia



Catarina Vilanova y Verónica Bagnoli

Los debates en torno a las desigualdades y el territorio suelen consensuar en que en las ciudades contemporáneas el acceso a servicios y derechos humanos básicos es más generalizado y de mejor calidad que en los espacios rurales. 

Sin embargo, estudios recientes indican que, cuando se trata de abordar de modo complejo las desigualdades, es preciso enfocar en las ciudades.[1]
Equidad para la infancia recupera esta misión y pretende aportar a que el fenómeno de la desigualdad urbana sea problematizado en un sentido complejo y multidimensional. Pero además, sostiene que debe ser especialmente considerado a la luz de sus efectos sobre la población más joven de las ciudades, es decir, las niñas, niños y adolescentes.[2]

Tres de cada cuatro niños/as latinoamericanos/as crecen en zonas urbanas, y el 30% de ellos/as viven en hogares de alta marginación.[3] La gran mayoría de ellos/as vivirán en ciudades con enormes desigualdades sociales, con un medio ambiente deteriorado y con un aumento de asentamientos irregulares; y aunque la mayoría de las ciudades de la región dispone de la infraestructura necesaria para garantizar el bienestar y el desarrollo integral de la infancia, estas ventajas urbanas no están disponibles para todos/as.

La perspectiva que quiere enfatizarse se sustenta en la convicción de que las vidas de las personas se moldean y modifican profundamente según el lugar en donde nacen, crecen, se educan y se socializan. En este sentido se sostiene, por un lado, que los efectos de las ciudades en las personas comienzan a advertirse desde los primeros años de vida. Por otro lado, mientras la ciudad es en términos geopolíticos una sola, suele albergar en sí misma muchas ciudades. Es decir, las ciudades están fragmentadas y las condiciones de vida en sus distintos barrios, o comunas, puede ser verdaderamente diferente. Accesos muy variados a los derechos de educación, recreación, saneamiento, trabajo, circulación, etc.[4], implican diferentes posibilidades de experimentar y participar en la ciudad. En suma, la complejidad de desigualdades en el seno de una misma ciudad puede ser muy grande, y es preciso conocerla para poder incidir en ella de forma efectiva.

Además de atender a las mencionadas desigualdades intraurbanas, es necesario prestar atención a los efectos que éstas tienen según qué momento de la vida estén transitando las personas que las padecen. Esto porque tanto los usos y apropiaciones de la ciudad, como los efectos de habitar en ella, no son los mismos según se trate de adultos o de niños, y tampoco de mujeres o de varones. Tampoco pueden desconocerse las dimensiones étnica y racial. Más aún cuando muchas ciudades latinoamericanas cuentan con un segmento importante de población negra, indígena y migrante que no sólo sufre desigualdades de clase sino estigmatizaciones, discriminaciones y segregaciones en función de su pertenencia étnica.



La perspectiva de Equidad para hacer efectivo el discurso de derechos
Es preciso insistir sobre la necesidad de no separar el discurso de derechos del cuestionamiento sobre las desigualdades. De otro modo, los derechos se tecnocratizan, y se configuran en una ficción. El discurso de derechos tiende a no dejar especificado el modo en que los estados deben garantizar los derechos sociales, o de provisión y protección según sus responsabilidades -por ejemplo en el marco de la CDN-.
En este contexto, es de fundamental importancia contemplar una perspectiva de equidad que propone: “igualdad de oportunidades e igualdad de alcanzar resultados similares. No se trata sólo de acceso a los servicios; es necesario contar con las condiciones adecuadas en la comunidad, la familia y la sociedad con el fin de aprovechar al máximo los recursos y servicios disponibles”.[5]
Así, el discurso de derechos debe ser conectado con los contextos en los cuales se lo quiere aplicar, pues los derechos definen inclusiones y exclusiones, dado que aquello que se define como derecho también es y objeto de interpretaciones disímiles y producto de disputas entre distintas posturas político ideológicas, tomando en cuenta las desigualdades de clase, género y raza (entre otras), y las realidades políticas y económicas de nuestros países.[6]

Algunos desafíos de las intervenciones dirigidas a la infancia en contextos urbanos
Considerando este problema de las desigualdades urbanas como un fenómeno complejo, la política social urbana debe incluir e integrar las políticas dirigidas a mejorar los niveles de vida, las que se orientan a disminuir las desigualdades sociales, y las que buscan eliminar la segregación urbana de niñas, niños y adolescentes. Desde el punto de vista de la infancia y adolescencia, es necesario considerar las dimensiones ambientales del espacio y las dimensiones subjetivas de la experiencia de la ciudad, dada la importancia de aspectos tales como la estabilidad, la sensación de seguridad, y la percepción de segregación en la vida cotidiana de niños, niñas y adolescentes.
Teniendo en cuenta las advertencias sobre los derechos y el uso de su discurso, es posible plantear algunas tensiones que surgen al pensar políticas urbanas específicas que inciden directamente en el desarrollo y el ejercicio de los derechos de la infancia, pero también de toda su población. Tomamos como punto de partida cuatro ámbitos, a partir de las profundas problemáticas sociales que de ellos se desprenden: vivienda, educación, salud y trabajo infantil.
Las políticas de vivienda configuran oportunidades y restricciones que facilitan o restringen procesos de movilidad socioterritorial. Éstas políticas tienen incidencia directa en que ciertos territorios se revitalicen y sean mejores lugares para vivir, en la medida que pueden activar un conjunto de intervenciones públicas vinculadas a derechos básicos como servicios vitales de saneamiento, acceso y transporte hacia centros laborales, educativos y de salud.[7]

Por otra parte, el mejoramiento habitacional urbano puede disminuir las estigmatizaciones que enfrentan ciertos territorios. La discriminación territorial es construida social y mediáticamente a partir de imaginarios que se alimentan de factores como: el abandono estatal en materia de infraestructura y servicios básicos, la pobreza y el delito.
Esta estigmatización tiene manifestaciones materiales, a partir de fenómenos como el temor de la población foránea de convivir en estos espacios, por ejemplo en el caso de profesionales de la salud o la educación y de líneas de transporte público que se niegan a brindar sus servicios en estos sectores. Pero también, genera manifestaciones simbólicas que asignan a todos los habitantes de estos territorios las características, las carencias y las complejas problemáticas (violencia, inseguridad, vicios) que en ellos se vive. Esto, especialmente para los más jóvenes, se traduce directamente en dificultades para la inserción laboral, educación, recreación y convivencia en otros espacios.[8]

Finalmente, garantizar el acceso a la educación no sólo requiere de medidas de infraestructura como la construcción y puesta en funcionamiento de escuelas[9]; requiere también un sistema de salud orientado a la prevención temprana que garantice buenas condiciones físicas para la asistencia y el aprendizaje;[10] senderos y medios de transporte seguros y accesibles para que la llegada a la escuela suceda; así como muchas otras cuestiones que podrían incorporarse, como por ejemplo, las construcciones simbólicas y materiales que hagan posible que el trabajo infantil no sea una opción frente a la escuela[11].

En suma, lo que interesa señalar es que la articulación territorial de las políticas de vivienda, salud, educación y trabajo permitirá el desarrollo de acciones más complejas y mejor direccionadas. Para reducir las desigualdades no sólo se requiere atender el cumplimiento de derechos establecidos sectorialmente, sino hacer un esfuerzo político en conectar los diferentes ámbitos que hacen al bienestar de las niñas, niños y adolescentes, de sus familias y comunidades que habitan las ciudades.
Ante tal complejidad que presenta el fenómeno de la desigualdad urbana y sus efectos sobre la infancia y la adolescencia, sólo cabe un abordaje multiagencial. Tanto el Estado, en sus distintos niveles y aparatos, como las organizaciones que representan a la sociedad civil, y los sectores académicos y de investigación que estudian el problema, deben encontrar los modos de articular sus esfuerzos[12]. Si bien estos diferentes actores responden a lógicas de acción e intereses distintos, y también tiene diferentes responsabilidades en la gestión del problema, pueden enriquecerse mutuamente. El punto clave está en que estos actores se encuentren, retroalimenten sus visiones, compartan buenas prácticas, colaboren en la superación de los obstáculos presentes, y logren aportar, desde las distintas miradas, insumos para la generación de políticas públicas urbanas enfocadas en la superación de las desigualdades que atañen especialmente a las infancias y adolescencias.

Equidad para la Infancia está comprometida y trabajando para facilitar los procesos de traducción que se requieren para que los conocimientos y aprendizajes provenientes de estos múltiples actores puedan encontrar un lenguaje común[13]. Las acciones que vienen emprendiéndose para alcanzar ese objetivo se sustentan en la convicción de que sólo fortaleciendo y estimulando un trabajo colaborativo, en el marco de intervenciones basadas en evidencia[14], podrán acercarse las claves para que las infancias y adolescencias de las ciudades latinoamericanas vivan en condiciones de mayor equidad.

Texto elaborado por Catarina Vilanova y Verónica Bagnoli
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[1] La pobreza infantil en las ciudades. Equidad para la Infancia.  http://www.equidadparalainfancia.org/la-pobreza-infantil-en-las-ciudades/
[2] Desigualdades urbanas en la infancia y la adolescencia. Equidad para la Infancia.  http://www.equidadparalainfancia.org/desigualdades-urbanas-en-la-infancia-y-la-adolescencia/
[3] ‘Children, Adolescents and Intra-Urban Inequalities in Latin America and the Caribbean’. Diego Born, Victoria Colamarco, Enrique Delamónica, Alberto Minujin En: http://www.equityforchildren.org/special-feature-urban-inequalities-in-childhood-and-adolescence/
[4] Impacto de la desigualdad intraurbana en la población infantil de América Latina. Diego Born, Enrique Delamónica, Alberto Minujin http://www.equidadparalainfancia.org/impacto-de-la-desigualdad-intraurbana-em-la-poblacion-infantil-de-america-latina/
[5] Interview with Alberto Minujin, Executive director, Equity for Children en: http://www.equityforchildren.org/interview-with-alberto-minujin-executive-director-equity-for-children/
[6] Resignificando la protección. Nuevas normativas y circuitos en el campo de las políticas y los dispositivos jurídico-burocráticos destinados a la infancia en Argentina. Carla Villalta, Valeria Llobet. http://www.equidadparalainfancia.org/resignificando-la-proteccion-nuevas-normativas-y-circuitos-en-el-campo-de-las-politicas-y-los-dispositivos-juridico-burocraticos-destinados-a-la-infancia-en-argentina/
[7] Producción de la pobreza y políticas sociales. María Mercedes Di Virgilio. http://www.equidadparalainfancia.org/produccion-de-la-pobreza-y-politicas-sociales-encuentros-y-desencuentros-en-urbanizaciones-populares-del-area-metropolitana-de-buenos-aires/
[8] Las consecuencias de la estigmatización territorial. Gabriel Kessler.  http://www.equidadparalainfancia.org/las-consecuencias-de-la-estigmatizacion-territorial-reflexiones-a-partir-de-un-caso-particular/
[9] Educación crítica. Un nuevo saber pedagógico en búsqueda de soluciones a problemas de larga data. Flavia Terigi. http://www.equidadparalainfancia.org/educacion-critica-un-nuevo-saber-pedagogico-en-busqueda-de-soluciones-a-problemas-de-larga-data/
[10] Promoviendo equidad desde el inicio a través de desarrollo de la primera infancia y la salud en todas las políticas. Clyde Hertzman, Helia Molina, Raúl Mercer, Ziba Vaghri. http://www.equidadparalainfancia.org/promoviendo-equidad-en-salud-primera-infancia/
[11] Reflexiones sobre Trabajo Infantil. Mariela Macri. http://www.equidadparalainfancia.org/reflexiones-sobre-trabajo-infantil-seminario-internacional-de-desigualdades-urbanas-en-la-infancia-y-adolescencia/
[12] Desafíos para las organizaciones sociales en un contexto configurado por desigualdades persistentes, políticas en perspectiva de derechos y co-responsabilidades. Laura Acotto. http://www.equidadparalainfancia.org/desafios-para-las-organizaciones-sociales-en-un-contexto-configurado-por-desigualdades-persistentes-politicas-en-perspectiva-de-derechos-y-co-responsabilidades/
[13] Sentidos de la cooperación intersectorial en las políticas públicas para la infancia. Alberto Reinaldi. http://www.equidadparalainfancia.org/sentidos-de-la-cooperacion-intersectorial-en-las-politicas-publicas-para-la-infancia/

[14] Desde Equidad para la infancia hemos iniciado una propuesta basada en la socialización y análisis de información local, desagregada y confiable, que permita identificar y comprender los impactos de las inequidades e involucren procesos de contraloría social, tomando en cuenta las posibilidades de incidencia directa que es propicia contextos locales.Principales resultados del Informe sobre Primera Infancia en Colombia

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