Los derechos humanos nunca serán adoctrinamiento. El respeto, la diversidad y la tolerancia nunca serán ideología.


Estos últimos días me siento triste como docente, triste e instrumentalizada. Jamás pensé que se cuestionarían los contenidos que trabajamos en nuestras aulas. Y jamás pensé que ciertos contenidos de respeto y tolerancia se considerarían adoctrinamiento.

Alumnos esperan en los pasillos de la Facultad de Relaciones Laborales de Albacete para entrar al segundo examen de la EvaU
Lourdes Cifuentes
Una vez más somos la diana de acusaciones muy graves que atentan directamente contra nuestra profesión e integridad docente. Estos días hemos sido señalados y señaladas alegremente por, ni más ni menos, que adoctrinar al alumnado. No sé si en esas afirmaciones tan categóricas hay desconocimiento, torpeza o mala fe (o una mezcla de todo). Precisamente los y las docentes apreciamos la diversidad de opiniones y, para asegurar que las decisiones sobre charlas o talleres complementarios sean plurales no se deciden por parte de un solo profesor; estas decisiones siempre son consensuadas en el seno del equipo docente y se informa de ellas en un órgano amplio en los centros educativos donde están representadas todas las partes que, sobra decir, tienen voz: alumnado, familias y profesorado.

Pareciera que lo que se está persiguiendo (y consiguiendo) con este cuestionamiento es desautorizar la palabra de los centros educativos y, a la postre, la de los y las docentes. No nos engañemos, no es una cuestión de quién es propietario o no de nuestros hijos e hijas, sino de la confianza que se tiene en el sistema educativo, en los equipos docentes y en la democracia interna de los centros
Me resulta imposible que uno de los partidos que ve adoctrinamiento en las aulas en la Región de Murcia sea el mismo que la ha gobernado durante las dos últimas décadas, con una ley educativa desarrollada por ese mismo partido que deja un amplio margen a las  Comunidades Autónomas y centros para llevar a cabo las charlas que estimen oportunas. Si se han realizado dichas charlas y talleres es porque hay una demanda de ellas desde la realidad de nuestro alumnado, y eso lo sabe cualquiera que esté dentro de un aula.

Casualmente, los contenidos que han sido señalados no son aquellos puramente académicos, sino aquellos que tienen que ver con la parte más humana del alumnado. Como docentes, trabajamos para que nuestro alumnado entienda que no hay diferencias entre ellos y ellas, que no hay normalidad (la mía) y anormalidad (la de los demás), que la normalidad es todo aquello que elijamos, que los prejuicios personales están de más y que solo el hecho de estar en este mundo nos convierte en personas iguales, cien por cien respetables y cien por cien comprendidas. Los docentes buscamos que las aulas sean espacios seguros donde nadie se sienta infravalorado, donde nadie sienta que es menos que los demás por ninguna cuestión. Si hay familias que prefieren crear jerarquías por orientación o identidad sexual, por origen, por manera de ser, su lugar está entonces en los colegios privados que diferencien a las personas atendiendo a diferentes criterios.
Pero quizá no sea eso lo que les molesta. Quizá lo que les molesta no son las charlas, sino que la sociedad avance hacia un lugar que ellos detestan, les molesta que haya pluralidad y que no todo el mundo piense como ellos, les molesta lo diferente, les molesta no controlar el mundo plural, diverso y tolerante que les queda por descubrir a sus hijos e hijas. No seamos ingenuos: esto no es un debate educativo, por eso jamás hemos oído quejarse a estos partidos de las ratios, que es una de las razones que más lastra la calidad de la educación en las aulas. Lo que se está buscando es intoxicar los centros educativos, el último y sagrado peldaño para cualquier sociedad que valore su futuro. Buscan trasladar la crispación de los espacios políticos a las aulas, buscan crear fracturas no solo entre el propio profesorado y las AMPAS sino incluso, y lo que me parece más grave, buscan crear una distinción entre el propio alumnado, haciendo patentes entre ellos y ellas las diferencias que vienen de casa, “adultizando” espacios con temas que naturalmente deberían quedar lejos de nuestras aulas.

Pero sí, en algo tienen razón, hemos de confesarlo. Sí, hay una guía que reina en los centros educativos: es la de los derechos humanos. Los docentes entendemos que los derechos humanos es ese paraguas de mínimos sobre el que construir la sociedad del futuro. Jamás, ninguna charla o taller de ningún centro educativo irá en contra de los derechos humanos; al contrario, fomentará que se hagan una realidad, que nuestros alumnos y alumnas sepan que son sujetos de los mismos por el hecho de nacer y que siempre habrá alguien que vele por ellos.

Me da pena que el alumnado sea un mero instrumento para causar división y usarlo como arma discursiva electoral y que el profesorado sea señalado como verdugo. El respeto, la diversidad y la tolerancia nunca serán ideología. Los derechos humanos nunca serán adoctrinamiento. Y qué pena de aquella persona que piense lo contrario.

Regreso al presente.

Trabajar con la infancia, desde la infancia, no sobre ella, 
es renunciar a convertirla en un objeto intercambiable 
en el trenzado de alguna fantasía adulta sobre un futuro imposible, 
que solo existe lejos de las contradicciones que la propia sociedad adulta genera.
...es hora de devolver el presente de las vidas infantiles a sus legítimos propietarios 
y dejar de jugar a remendar el futuro por vía vicaria.

Evaluación y Enfoque de Derechos Humanos.

Seguro que ustedes recuerdan a Marty McFly, el protagonista de la popular saga Regreso al futuro. El atribulado McFly se empeñaba en arreglar el futuro viajando al pasado en un nada discreto Delorean impulsado por… ¡plutonio! (la sostenibilidad todavía no estaba en la agenda). Tengo para mí que parte del éxito de la saga tenía que ver con la manera en que nos atrae la idea del desplazamiento temporal, la posibilidad de actuar sobre un futuro que nos genera desasosiego. 
Pero recuerden lo que le ocurría a McFly: obsesionado con que el futuro discurriera por cauces deseables, se convertía en un extraño en su propio presente.
No hemos renunciado a viajar en el tiempo y parece que hemos encontrado en la población infantil un vehículo mucho más discreto que el Delorean de McFly. Porque ¿quién mejor que un niño para representar el futuro? Es una vieja idea enunciada en el contexto de los nuevos estudios sociales sobre la Infancia: la sociedad adulta prima el recto devenir (o well becoming) sobre la realidad presente de niñas y niños, bajo el argumento de que estos son los adultos que vendrán. El problema es que el argumento, que ya es difícil encontrar en su versión desnuda, se esconde hoy en formas de relacionarse con la población infantil aparentemente bienintencionadas.

Pensemos en todas las veces que la sociedad adulta requiere de la educación (educación en, educación para) como una gran aguja que no está destinada sino a remendar el futuro. De la equidad de género a la sostenibilidad, de la inmersión en la cultura del emprendimiento a la prevención de la drogadicción. Y podríamos seguir, porque como el infante es pura potencia y el presente se obstina en la imperfección, siempre hay un roto y un descosido que solo puede arreglarse con algunas décadas de retraso (o de anticipación, según se mire). 
La facilidad con que generaciones de adultos asumen que la infancia es una plastilina para modelar, sin forma propia ni destino que no dependa de manos ajenas, da que pensar. Se antoja una gran maniobra evasiva: del estilo de la del borracho de la anécdota de Kaplan, ese que ha perdido sus llaves pero no las busca donde se le cayeron sino bajo una farola porque allí, al menos, puede ver. Así, una sociedad que sigue sin saber proteger los derechos de las mujeres quiere enseñar a los niños igualdad; esa misma sociedad, que tampoco quiere proteger a esos niños de las peores consecuencias de los desahucios (aunque alguna conocida institución internacional se lo haya demandado explícitamente), busca instruirlos en la cultura financiera. Más retorcido, es difícil.

Da también la impresión, estudiando la facilidad con que vestimos a otros con nuestros peores temores, que hemos tirado la toalla en lo que a nuestro propio presente se refiere. Al hacerlo aceptamos también una idea perversa: que los niños y niñas del hoy son ya los adultos escacharrados del futuro. 
Quizás sea más lógico (y esperanzador) verlo así: vamos hacia ser adultos y nos convertimos en maltratadores, corruptos o gente insensible a la destrucción de nuestro planeta porque tenemos que madurar en un medio extraño y hostil, incapaz de ofrecernos un poco de justicia y buen trato a nuestro alrededor. Pero la prevención-McFly, no está dispuesta a perder el tiempo en conocer el presente de niños y niñas porque atiende un asunto más importante: resolver necesidades adultas. 
Me temo que, además, es poco eficaz; por dos motivos: a) no trabaja realmente con los potenciales protagonistas de las conductas que queremos abordar sino de forma vaga y diferida y b) olvida que lo no intencional es una parte determinante de la socialización, tanto como lo que queremos transmitir con intención, así que generamos una disonancia moral que nuestros chicos y chicas sabrán observar. Esto es, con una mano administramos una suerte de evangelización bienpensante y con la otra invitamos a niñas y niños a madurar en un mundo que legitima –por acción u omisión- la violencia, el abuso, o la explotación, por citar solo algunos ejemplos. Por eso quiero que se me entienda bien: no creo ni en buenos salvajes, ni predico aquello del leave the kids alone, pero es hora de devolver el presente de las vidas infantiles a sus legítimos propietarios y dejar de jugar a remendar el futuro por vía vicaria. Tiempo también para empezar a demandar una realidad que sea un digno contexto de desarrollo y maduración para todas las personas menores de edad, no un espacio de moralidad diferida, ingeniosa pero poco ejemplar.

Leí hace poco una entrevista con una bióloga que acudía a centros escolares para explicar a los estudiantes lo importante que es la conservación del medio ambiente y decía estar sorprendida por lo interesados y concienciados que estaban ya los niños y niñas a los que trataba. Su sorpresa, como tantas veces la sorpresa adulta, nacía de la subestimación. Y esta es producto del desconocimiento de la realidad infantil. Trabajar con la infancia, desde la infancia, no sobre ella, es renunciar a convertirla en un objeto intercambiable en el trenzado de alguna fantasía adulta sobre un futuro imposible, que solo existe lejos de las contradicciones que la propia sociedad adulta genera. Y es también el primer paso para reconocer sin ambages que, en el fondo, el Delorean solo era un coche hortera y los finales felices no los puede suministrar Hollywood: son cosa nuestra y empiezan hoy. Porque la única puerta a un futuro mejor es admitir nuestra responsabilidad para con el presente.

 (*) Iván Rodríguez Pascual. Sociólogo (Universidad de Huelva). Autor del libro «Para una Sociología de la Infancia» (CIS).
Lo puedes adquirir desde aquí.

“Veto Parental” La Plataforma de Infancia señala que los derechos fundamentales de los niños y niñas no deben ser cuestionados ni limitados.

El pasado Consejo de Ministros del 17 de enero, anuncio el recurso por vía judicial de la decisión del Gobierno de la Región de Murcia de imponer el denominado “pin parental” en los centros educativos. Esta medida, anunciada por el Gobierno Murciano para el curso 2019-2020, propone que las actividades escolares complementarias, de carácter obligatorio, queden a criterio de la autorización previa de los padres y madres.

Desde la Plataforma de Infancia queremos insistir en que, como señala la Convención sobre los Derechos del Niño, el tratado internacional más ratificado del mundo y de obligado cumplimiento, el derecho fundamental que tienen los niños y niñas a la educación va más allá del conocimiento de materias técnicas. La educación es un derecho reconocido tanto en la Convención sobre los Derechos del Niño como en la Constitución Española y los derechos, no se pueden vetar
Ambos textos entienden la educación como una formación integral que garantice que “el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respecto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales”.

Por otra parte,los derechos de los niños no son concesiones de los adultos
Como señala la Convención sobre los Derechos del Niño, los niños y niñas son sujetos de derechos y, por tanto, no son objeto de propiedad de persona o entidad alguna. La familia es el medio natural para su crecimiento y bienestar, y para recibir la protección y asistencia necesarias para poder asumir plenamente sus responsabilidades. Por eso recae en los padres y madres la patria potestad de los niños, y el derecho a tomar decisiones sobre su bienestar. Pero esta responsabilidad no se debe entender desde un sentido de propiedad.

Los padres y madres tienen un rol fundamental en la toma de decisiones sobre la educación de sus hijos dando un peso específico en la libertad de elección del tipo de centro y educación que reciben, así como en la toma de decisiones a través de órganos como el Consejo Escolar. 
Sin embargo, como ha señalado el Tribunal Supremo, el derecho fundamental de los niños y niñas a recibir educación prevalece por encima de una hipotética “objeción de conciencia” por parte de los padres 
porque “equivaldría en la práctica a que la eficacia de las normas jurídicas dependiera de su conformidad con cada conciencia individual, lo que supondría socavar los fundamentos mismos del Estado democrático de Derecho.” (STS, 11 de febrero de 2009).

Por otra parte, ya existen mecanismos dentro del sistema escolar que se han venido utilizando para garantizar que el contenido de los planes de estudio o de las actividades complementarias propuestas no vayan en contra del ordenamiento jurídico, de los valores democráticos o de los derechos humanos. El Consejo Escolar, formado por representantes del centro, profesores, alumnos y los propios padres y madres, debate las actividades complementarias propuestas. Estas actividades son aprobadas al inicio del curso dentro de la Programación General Anual y son evaluadas una vez realizadas. No olvidemos que estas actividades complementarias forman parte del currículo escolar y, por tanto, son de obligada asistencia y evaluables.

Es fundamental que los padres y madres se involucren en la educación de los niños y niñas. Por esa razón desde la Plataforma de Infancia hemos venido demandando un mayor fortalecimiento de la capacidad de decisión de los Consejos Escolares así como animar a la implicación de los padres y madres en el mismo.

Los derechos de los niños y niñas no deberían ser cuestionados ni limitados. Las instituciones, los partidos políticos, los medios de comunicación y la sociedad en su conjunto deberían trabajar para fortalecerlos y garantizarlos.

INFANCIA, nº monográfico de la Rev de la UNAM.



Nº de Septiembre 2019.

Merece darse una vuelta por ella porque tiene unos artículos de mucho interés...

En sus cuatro secciones aparece aportaciones singulares que conviene tener en cuenta.

Abre preguntas muy necesarias sobre las infancias Hay con artículos como
.- “La niñez frente a la crisis migratoria” de Mario Luis Fuentes,
.- " Entre el abismo y el león" de Óscar Martínez
.- “No fue un accidente” de Áurea Xaydé Esquivel Flores,
.- “La infancia como jardín” de Luigi Amara,
.- “El futuro de las madres” de Legna Rodríguez Iglesias,
.- "A vueltas con el hijo tirano" de Lina Meruane,
.-  ....

Se puede consultar todo en línea o descargar el pdf de forma gratuita en: www.revistadelauniversidad.mx



UNICEF. 'Pin parental' y actividades educativas complementarias

La mayor aportación de la Convención sobre los Derechos del Niño es 
 considerar a los niños como sujetos de derechos 
y no como meros objetos de protección. 
Los estados deben garantizar la aplicación, provisión y protección de dichos derechos.

UNICEF.
Nacho Guadix*


La Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño (CDN) es el tratado internacional de derechos humanos más ratificado de la historia, contando con una implantación prácticamente universal. España la ratificó en 1990 y desde entonces su aplicación es norma en nuestro país.


La mayor aportación de la CDN es considerar a niños y niñas como sujetos de derecho, y no como meros objetos de protección. Es obligación de los estados garantizar la aplicación, provisión y protección de esos derechos.

En lo referente a los fines del derecho a la educación, la CDN establece que los estados deben reconocer que la educación debe estar orientada a desarrollar la personalidad y las capacidades del niños y niñas, y prepararlos para asumir una vida responsable en una sociedad libre, con espíritu de comprensión, paz, tolerancia, igualdad de los sexos y amistad entre todos los pueblos (art. 29).

En ese sentido, la Constitución Española está perfectamente alineada con esa visión y  especifica que: la educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales (art. 27.2).

El principio del Interés Superior del Niño. 
Del mismo modo, nuestra Constitución reconoce, entre otros, aspectos tales como la libertad de enseñanza, la participación del profesorado, familias y alumnado en la gestión de los centros sostenidos con fondos públicos y la libertad de las familias para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral de acuerdo a sus propias convicciones.

 Dicho esto, cualquier controversia entre derechos deberá ser dirimida 
siguiendo el principio del interés superior del niño.

Una comunidad escolar cohesionada podrá articular las demandas del entorno y armonizarlas con los fines anteriormente mencionados. Desde la participación, a través de los mecanismos existentes y según las normativas vigentes, y en especial desde el fomento de una participación infantil informada y responsable, se ha de velar por un enfoque de equidad, inclusión y respeto a los derechos humanos.

El valor de la aportación de las familias

No cabe duda que contar con una buena aportación de las familias en el proceso de enseñanza-aprendizaje es una valor con el que cualquier sistema educativo quisiera contar. Esa presencia familiar es tremendamente intensa en los años de educación infantil, y se va diluyendo a medida que niños y niñas avanzar por las distintas etapas educativas y van ganando en autonomía.

La escuela se nos presenta como un espacio diverso y privilegiado para disfrutar de un contexto democrático que dé lugar al aprendizaje de derechos y responsabilidades individuales y colectivas, al entendimiento entre ciudadanos críticos y pensantes, al goce de la igualdad sin ningún tipo de discriminación y al desarrollo y potenciación de todas sus capacidades.

Para que todo esto suceda es preciso que esa amalgama formada por docentes, estudiantes, familias, personal de apoyo y servicio, autoridades, etc., en definitiva, lo que denominamos comunidad escolar, encuentre los cauces legítimos y apropiados para expresar ese derecho de forma armoniosa y constructiva. 
Y en ese contexto donde queremos reivindicar la participación infantil, el establecimiento de mecanismos y herramientas adecuadas, relevantes, regulares y que garanticen la accesibilidad universal de consulta de la opinión del alumnado y reforzar el papel de órganos de gobierno como son los consejos escolares.

Confiar en los docentes y responsables de los centros educativos

En este contexto queremos manifestar nuestra confianza en los docentes y responsables de centros educativos en el ejercicio de su libertad de enseñanza a la hora de configurar el conjunto de actividades necesarias para cumplir con los objetivos curriculares  de la manera más eficaz, inclusiva y equitativa.
Una educación con enfoque de derechos, de derechos de infancia, facilitará nuestros análisis en un período de gran interés social sobre el presente y futuro de nuestra infancia y nuestro sistema educativo. 
Sobre la naturaleza de las actividades complementarias
  • ¿Qué son las actividades complementarias? Las actividades complementarias tienen por objeto enriquecer el currículo, como mecanismo con el que cuentan los centros educativos dentro de su competencia. Son propuestas realizadas por el equipo docente y van alineadas con los objetivos curriculares. Son obligatorias y evaluables. Se celebran en horario escolar y con el profesorado presente.
  • ¿Cómo se aprueba realizar unas actividades u otras? Todas las actividades se han de aprobar por parte del Consejo Escolar al inicio de curso dentro de la Programación General Anual (PGA), así como ser evaluadas una vez se celebren.
  • ¿Qué diferencia hay entre actividades complementarias y extraescolares? Las complementarias son obligatorias, evaluables, en horario escolar, con profesorado presente y las extraescolares son voluntarias, fuera del horario escolar y no son evaluables.
*Nacho Guadix
Responsable de Educación en Derechos de Infancia de UNICEF Comité Español

El impacto socioeconómico de los accidentes de tráfico con niños en España. Informe



London School of Economics and Political Science (LSE)
 por encargo de la Fundación Abertis.


El impacto socioeconómico de los accidentes de tráfico con víctimas infantiles en España es de 770 millones de dólares (cerca de 700 millones de euros) anuales, unos 16,68 dólares (15,08 euros) per cápita. 

  •  El Informe, El impacto de los accidentes de tráfico con víctimas infantiles, busca concienciar sobre los efectos negativos que pueden conllevar los accidentes de tráfico, especialmente los que involucran a grupos vulnerables como los niños.

  • El estudio aporta luz sobre el impacto que los accidentes de tráfico con víctimas de 0 a 17 años tienen en la economía y la sociedad, a la vez que identifica oportunidades para reducir las tasas de mortalidad en países con diferentes niveles de riqueza.
  • 21.800 millones de dólares (19.600 millones de euros) es el coste socioeconómico anual de los accidentes de tráfico sufridos por niños en los ocho países analizados en el estudio  (Francia, España, Italia, Chile, Brasil, Argentina, Puerto Rico e India).
  • De adoptarse las mejores prácticas en la prevención de accidentes de tráfico, se estima que podrían salvarse las vidas de 1.342 menores, con una reducción del 5% y del 10% en países de renta alta y renta media o baja, respectivamente. Una cifra equivalente al coste socioeconómico global de 1.000 millones de dólares, de acuerdo con el informe de la LSE.
  • Los accidentes de tráfico constituyen un problema importante de salud pública en los países en desarrollo, donde las lesiones causadas por estos provocan más del 90% de todas las muertes, y son la principal causa de muerte infantil de niños de más de 10 años en todo el mundo.
Según esta investigación, el coste socioeconómico anual de los accidentes de tráfico sufridos por niños en los ocho países analizados en el estudio (Francia, España, Italia, Chile, Brasil, Argentina, Puerto Rico e India) alcanza los 21.800 millones de dólares anuales (19.600 millones de euros).
El estudio ha sido presentado hoy durante la celebración del Foro Global sobre el Impacto Socioeconómico de los Accidentes de Tráfico con Víctimas Infantiles, que, bajo el lema “Cada niño cuenta”, ha sido organizado por la Fundación Abertis en colaboración con UNICEF. El acto ha sido presidido por Su Majestad la Reina.

El informe pretende aportar información sobre el coste socioeconómico de los accidentes de tráfico que afectan a este colectivo vulnerable en los ocho países, así como señalar medidas que pueden adoptarse para reducir la tasa de mortalidad en países con diferentes niveles de riqueza. Estas incluyen infraestructuras de carreteras nuevas y mejoradas, campañas educativas dirigidas a los niños y a la comunidad, y la aplicación de sanciones, entre otras acciones.
José Aljaro, Consejero Delegado de Abertis, ha afirmado al inaugurar el acto que “la seguridad vial se ha convertido en una prioridad mundial debido a la siniestralidad en las carreteras, que provoca la muerte de 1,35 millones de personas cada año en todo el mundo”. Aljaro ha destacado el elevado coste médico, de producción y humano que suponen los accidentes sufridos por niños en Francia, España, Italia, Chile, Brasil, Argentina, Puerto Rico e India, y ha recordado el compromiso del Grupo Abertis para contribuir a mejorar la seguridad vial en su red de autopistas en todo el mundo.
Por otro lado, el Dr. Alexander Grous, profesor e investigador de la LSE y autor del informe, ha señalado “lo desastrosos que pueden ser los accidentes de tráfico en los niños, sus familias y en la comunidad”. “En los países más pobres, los niños con lesiones graves y discapacidades provocadas por accidentes de tráfico a menudo empujan a sus familias a la pobreza al verse obligadas a gastar sus ahorros, vender sus propiedades o renunciar a sus empleos para cuidar de ellos de forma permanente”, ha advertido.
El investigador ha explicado que “con este informe profundizamos en el detalle de los costes de la atención médica y psicológica, la rehabilitación y el cuidado de los menores en casa, los cuales pueden tener un grave efecto en la salud mental de los niños afectados, pero también de sus familias”.
Como ha recordado Gustavo Suárez Pertierra, presidente de UNICEF Comité Español, “A causa del tráfico, millones de niños tienen cercenados sus derechos a la educación o a la salud, a moverse libremente, incluso al juego; por ello, debemos trabajar de manera conjunta para prevenir y reducir los accidentes de tráfico y sus consecuencias para la infancia, proporcionando rutas seguras a la escuela para todos los niños, logrando un transporte escolar más seguro, potenciando el uso del casco y poniendo en marcha campañas de sensibilización y educación vial en las escuelas”.

Una acción de concienciación y motivación
La celebración de este foro y la presentación mundial del informe son un punto de partida para promover una mayor seguridad vial y reducir así el impacto de los accidentes de tráfico en los niños.
A su vez, el informe advierte sobre la necesidad de incrementar la inversión global en infraestructuras. La investigación ha detectado que se trata de una de las medidas más efectivas para incidir en la reducción de los accidentes de tráfico, uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.
Tras analizar los accidentes de tráfico registrados y los datos por país más recientes en el momento de su elaboración, el estudio estima que, de adoptarse las mejores prácticas en la prevención de accidentes de tráfico, podrían salvarse 1.342 vidas infantiles, con una reducción del 5% en países de renta alta y del 10% en países de renta media o baja. Esta cifra equivale a una reducción del coste socioeconómico global de 1.000 millones de dólares.
El informe, realizado por el Dr. Alexander Grous, es fruto de 12 meses de trabajo, con nueve meses de investigación intensiva para obtener datos y cifras a partir de información médica de hospitales y de los principales centros de trauma de los países evaluados.
Para cada país de la muestra, el estudio ofrece una cifra de impacto socioeconómico que reúne los costes médicos, administrativos, de producción y humanos asociados a los accidentes con víctimas infantiles, así como los daños materiales que ocasionan. En su cálculo, el investigador ha tenido en cuenta variables tales como los periodos de rehabilitación de los afectados, el coste de sus prótesis y los patrones de cuidado familiar de los niños y jóvenes lesionados, entre otros.
Los hallazgos más relevantes del informe han sido comentados durante el acto, en un coloquio en que han participado Pere Navarro, Director General de Tráfico; Gustavo Suárez Pertierra, presidente del Comité Español de UNICEF; Sergi Loughney, director de la Fundación Abertis, y el doctor Alexander Grous, quien ha cifrado en 21.800 millones de dólares el coste socioeconómico anual de los accidentes de tráfico sufridos por niños en los ocho países evaluados en el estudio.

La seguridad vial, prioridad para el Grupo Abertis
Para Abertis, operador de referencia mundial en la gestión de autopistas, la seguridad vial es una prioridad. El Grupo acumula más de 60 años de experiencia en gestión y mantenimiento, con el objetivo de reducir año a año el número de víctimas en su red de autopistas hasta alcanzar el objetivo de cero víctimas.
Gracias a los esfuerzos realizados, en 2018 el índice de accidentalidad en el conjunto de las autopistas de Abertis en el mundo se redujo un 6,4%, mientras que el índice de mortalidad descendió en un 10% respecto al año anterior.
A través de su programa de Seguridad vial y de la Fundación Abertis, el Grupo lleva a cabo campañas de educación y sensibilización en todos los países en los que está presente. En este marco, Abertis impulsa la celebración de foros de seguridad en las principales ciudades de los países en los que opera.
Abertis colabora con múltiples organizaciones internacionales que promueven soluciones a este problema global. La compañía está adherida al programa Connected Citizens de la aplicación Waze en siete países (España, Francia, Italia, Brasil, Chile, Puerto Rico y Argentina), con el objetivo de compartir información para mejorar la seguridad vial de los conductores.
Además, a través de la Fundación Abertis, el Grupo lleva a cabo campañas de educación y sensibilización en todos los países en los que está presente. La Fundación Abertis, miembro del Grupo de Colaboración de las Naciones Unidas para la Seguridad Vial, lleva a cabo campañas de educación y sensibilización como “El Apagón” o “#PuedoEsperar” y otros proyectos que apuntan a paliar la falta de infraestructuras seguras como el proyecto “Rights of way” en colaboración con UNICEF, el cual se centra en mejorar el comportamiento de los conductores y los peatones y fomentar el cumplimiento de las leyes de seguridad vial infantil.

Sobre la London School of Economics and Political Science
La London School of Economics and Political Science (LSE) estudia las ciencias sociales en su sentido más amplio, con un perfil académico que abarca una amplia gama de disciplinas, desde economía, política y derecho, hasta sociología, sistemas de información y contabilidad, y finanzas.
La escuela tiene una excelente reputación por su excelencia académica y es una de las universidades más internacionales del mundo. Su estudio de los problemas sociales, económicos y políticos se centra en las diferentes perspectivas y experiencias de la mayoría de los países. Desde su fundación, la LSE ha pretendido ser un laboratorio de ciencias sociales, un lugar donde las ideas se desarrollan, analizan, evalúan y difunden en todo el mundo. Más información en la página web http://www.lse.ac.uk

HDIA, Revista GSIA, mes de Enero 2020: Niñas y Niños con Voz.

Hablando de Infancia y Adolescencia.



La Asociación GSIA edita esta publicación periódica  y  digital,
que analiza la actualidad recogida por los medios 
en relación a la infancia y la adolescencia, 
aportando nuestro propio enfoque 
con distintos secciones, artículos y columnas de opinión.

Revista del Mes de ENERO 2020.


Niñas y Niños con Voz.

..."La adolescencia parece ser, bajo la mirada adulta, una especie de caja de los truenos donde se concentran todas las plagas: abuso de sustancias, obesidad, malos hábitos alimentarios, consumo de pornografía, machismo y sexismo, juegos de azar, etc. 
Todas ellas parecen atacar a nuestros chicos y chicas de clase media “normal”, denotando esa mirada una falta de comprensión y empatía hacia lo que Janusz Korckzak llamaba “la difícil tarea de crecer”. 
La sociedad (a través de sus voceros mediáticos) se escandaliza por  estas conductas adolescentes que considera “impropias”. 
Impropias para ellos, que no para los adultos?pero ¿no somos acaso el espejo en el que se miran?, ¿no es nuestro mensaje el de que tienen que “madurar” para venir a ser como nosotros?, ¿es aceptable la solución que ofrecemos, consistente en ocultarles las verdades de la vida, impedir que se les hable de sexo, de respeto al otro, de ciudadanía y derechos de todos como seres humanos?"...

Equipo GSIA .  

Acceso números anteriores de la Revista "Hablando de Infancia y Adolescencia".

También en la web puedes encontrar Documentación relativa a la infancia y la adolescenciaartículos, documentación, investigaciones, estudios,  legislación, etc.

Cambio climático y derechos humanos: contribuciones desde y para América Latina y el Caribe


El cambio climático constituye la principal amenaza al pleno ejercicio de los derechos humanos,
también para niños, niñas y adolescentes.

Autor institucional CEPAL
Editorial: CEPAL diciembre 2019.







Acceso al pdf.

Descripción:

Publication coverEl cambio climático constituye la principal amenaza al pleno ejercicio de los derechos humanos. Conforme a los estándares internacionales de derechos humanos, la acción climática debe tener en cuenta y asegurar el respeto, la protección y la realización de los derechos de todas las personas, en particular las más vulnerables.

En los países de América Latina y el Caribe se han realizado notables avances en la incorporación de una perspectiva de derechos humanos a la acción climática. Con esta publicación conjunta, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) ponen de relieve las numerosas contribuciones al enfoque de derechos humanos realizadas desde y para la región. Estas se manifiestan en numerosos frentes, desde los procesos y las iniciativas de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), hasta las contribuciones determinadas a nivel nacional (CDN), las recomendaciones de los mecanismos de derechos humanos de las Naciones Unidas, el Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe (Acuerdo de Escazú) y los marcos legales y de políticas climáticas nacionales.

Índice:

Prólogo .-- 
I. El inseparable vínculo entre el cambio climático y los derechos humanos .-- 
II. Estándares internacionales de derechos humanos aplicables al cambio climático .-- 
III. Contribuciones desde América Latina y el Caribe .-- 
Consideraciones finales.

Infancias que migran de forma autónoma, Artículo,

Entre la Agencia , las Movilidades y las Fronteras. 

Mercedes G. Jiménez,
Dra. Antropología, UCM.
María Auxiliadora Trujillo,
T.S., SEPISE, UGranada.
n.º 20, 2019, 183-204. 

¿Y tú por qué puedes moverte y yo no?.
Todo depende del color de tu pasaporte, ¿no?.
Sufian, 13 años, Tánger.

Este artículo reflexiona desde una mirada performativa sobre la presencia de niños, niñas, adolescentes y jóvenes menores de 18 años extranjeros, construidos jurídicamente como menores extranjeros no acompañados, dentro y fuera de los sistemas de protección en el Estado español y las interacciones que su presencia ha generado en los últimos 20 años. 
El texto tiene como objetivo la reflexión teórica desde el concepto de agencia sobre los significados de estas movilidades infantiles y adolescentes en un contexto transnacional. En una primera parte describiremos las implicaciones de una mirada agentiva poniendo especial interés en la cuestión de la migración autónoma y sosteniendo la importancia de generar otras narrativas y desbancar denominaciones raptadas en el nacionalismo epistemológico y metodológico como el uso intensivo de la categoría jurídica de “menores extranjero no acompañados”. 
En la segunda parte, describiremos las performatividades de la presencia de estos menores en nuestras sociedades y territorios en estos últimos 20 años y las interacciones y tramas que sus subjetividades han reformulado y construido. Nos detendremos en tres aspectos, por un lado cómo la presencia de personas menores de edad marroquíes está contribuyendo a que los diferentes Sistemas de Protección de la Infancia comiencen a reflexionar en torno a la diversidad cultural y su gestión. Por otro lado, cómo se ha articulado un movimiento de defensa de derechos de los chicos y chicas extranjeras con importantes logros jurídicos que han beneficiado a la infancia y adolescencia en su conjunto. 
Finalmente, cómo nuevas formas de intervención social, como la mediación social transnacional, están poniéndose en marcha para acompañar la movilidad de estos niños, niñas, adolescentes y jóvenes y repensar la  territorialidad de los sistemas de protección, que se revela como insuficiente.

"Crecer sin etiquetas", I Jornada sobre

"Propuestas ante la Patologización en la Infancia y Adolescencia".

Desde Forum Infancias Madrid se invita
el próximo 22 de febrero, a partir de las 9,00hrs,
a la Iª Jornada de Encuentro: Crecer sin etiquetas. 

Tendrá lugar en el Instituto Psiquiátrico Servicios de Salud Mental José Germain,
 Calle Luna, 1, 28911 Leganés, Madrid

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Límite para la inscripción, 8 de febrero








En defensa de Greta.

La razón principal de que Greta Thunberg provoque tanta hostilidad 
no está en lo que dice, sino en lo que hace.
Lo que Greta Thunberg nos dice, queramos escucharla o no, es que 
para atajar en lo posible el gran desastre que no hará más que acelerarse en los próximos años, 
no solo vamos a tener que afirmar algunas ideas, 
sino que va a hacer falta que cambiemos nuestra forma de vida.
Y eso duele.


Antonio Muñoz Molina

Enrique Flores.

Para atajar el gran desastre medioambiental va a hacer falta que cambiemos nuestra forma de vida. 
Despilfarrar en caprichos y en lujos de consumo los bienes que hacen posible la vida es indecente


La razón principal de que Greta Thunberg provoque tanta hostilidad no está en lo que dice, sino en lo que hace. A su manera simple y obstinada, cruzando el Atlántico en un velero o llegando a Madrid desde Lisboa en un viaje casi tan lento y tan incómodo como una travesía marítima, Greta Thunberg nos echa en cara, literalmente, nuestro grado de responsabilidad personal ante la gran crisis climática que ya está sucediendo, y nos da el ejemplo de un activismo hecho a la vez de agitación política y de cambios concretos en la vida diaria de cada uno. Las palabras son gratis. 
Las causas nobles son más llevaderas cuando lo único que exigen es la firma de un manifiesto, o una declaración pública. 
Las personas de mi generación nos educamos políticamente en un mundo de resplandecientes abstracciones que no necesitaban traducirse en nada concreto en nuestra vida diaria. Uno decía que era algo y eso bastaba para que lo fuera instantáneamente. La insufrible arrogancia política y moral de tantos fantasmones de entonces hubiera debido vacunarnos contra ese tipo de heroísmos progresistas que consistían solo en nubes de palabras destinadas a envolver comportamientos con frecuencia canallescos. Hemos conocido a incorruptibles luchadores que montaban en cólera si no se les albergaba en hoteles de lujo, y a santones de la integridad de manos tan largas que las secretarias desaparecían en los cuartos de baño en cuanto los veían entrar en las oficinas. También conocemos a activistas contra el calentamiento global que viajan a las cumbres internacionales en aviones privados.

Lo que Greta Thunberg nos dice, queramos escucharla o no, es que para atajar en lo posible el gran desastre que no hará más que acelerarse en los próximos años, no solo vamos a tener que afirmar algunas ideas, sino que va a hacer falta que cambiemos nuestra forma de vida. Las causas nobles ganan mucho lustre cuando son muy abstractas. Se parecen a la “filantropía telescópica” que practicaba una señora beata y virtuosa en una novela de Dickens: era telescópica porque se fijaba en la salvación de las almas de los pobres paganos en las colonias de África, pero permanecía ciega ante la pobreza que tenía delante nada más salir a la calle en su propia ciudad, y sus sentimientos bondadosos hacia aquellos primitivos tan lejanos excusaban su crueldad con quienes trabajaban para ella en su casa.

En la actitud de Greta Thunberg, en sus declaraciones claras y urgentes, hay algo de ese espíritu de radicalismo del Nuevo Testamento, cuando San Pablo dice que la fe sin las obras es una fe muerta, o cuando Cristo responde secamente al joven rico que le pregunta qué ha de hacer para seguir su camino: “Vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres”. Hay que hacer algo y hay que empezar a hacerlo ahora mismo. Despilfarrar en caprichos inútiles y en lujos de consumo los bienes elementales que hacen posible la vida humana sobre la tierra es irracional y es indecente. Y, sin la menor duda, los cambios más radicales no serán los que hagamos voluntariamente, sino los que nos serán impuestos a la fuerza por las circunstancias.

Uso el futuro pero no es más que una inercia gramatical. Los grandes incendios en California y en Australia ya han cambiado a la fuerza y para siempre las vidas de centenares de miles de personas. Es la extensión hacia el sur del desierto del Sáhara el motivo de que tantos hombres y mujeres que ya no pueden vivir de la agricultura ni de la ganadería emigren a capitales africanas ya superpobladas y se arriesguen a cruzar el Mediterráneo en lanchas hinchables y a escalar las vallas de la frontera de Ceuta y Melilla. Una infamia añadida es que son los más pobres y los más inocentes los que están pagando ya las consecuencias de la contaminación que emitimos los privilegiados.

En España todavía es de buen tono el sarcasmo hacia quienes llaman la atención sobre el cambio climático. Medios tan poco sospechosos de radicalismo o de idealismo como Financial Times o The Economist dedican cada vez más espacio a las informaciones relacionadas con él y a los debates sobre las posibilidades de atajarlo, o al menos de buscar algún tipo de remedio contra sus efectos más graves. La multiplicación de las noticias inquietantes puede provocar lo mismo la indiferencia que una especie de resignación apocalíptica, todo lo cual, en el fondo, es muy confortable, porque justifica la inacción. En estas mismas páginas, hace unos días, el ensayista Paul Kingsnorth, que se define como “ecologista en rehabilitación”, anuncia casi jubilosamente que no hay marcha atrás en la catástrofe climática y que llegará el apocalipsis.

Thunberg nos da el ejemplo de un activismo hecho a la vez de agitación política y de cambios en la vida diaria

En la misma entrevista, por cierto, Kingsnorth confiesa que votó a favor del Brexit. Los vaticinios del fin del mundo resultan compatibles con la simpatía por personajes tan tóxicos como Boris Johnson, y por políticas tan destructivas y tan demagógicas como las que ejercen sin ningún escrúpulo el propio Johnson y su maestro Donald Trump. Para todos ellos, Greta Thunberg es un objeto de escarnio, porque es también un ejemplo de disidencia radical contra la inevitabilidad del mundo en el que todos ellos y sus patrocinadores y beneficiarios aspiran a disfrutar cada vez más de una acumulación de poder y de riqueza que no ha existido nunca antes. Por una parte invierten fortunas colosales en propagar el negacionismo del cambio climático; por otra, al mismo tiempo, proclaman que es inevitable: en ambos casos la respuesta es que no hace falta hacer nada, y que no hay nada que se pueda hacer. Es un fatalismo semejante al que durante los últimos cuarenta años ha decretado que no había otras políticas posibles que las del capitalismo liberado de cualquier tipo de regulación y responsabilidad, fuera social, o ambiental, o política.

Pero ahí sigue Greta, con su chubasquero, con su cara redonda y su gesto de enfado más infantil que adolescente, con su templanza admirable en medio del circo que allá por donde va montan a su costa los medios. Lo que nos dice es que lo muy limitado de la acción individual no es una excusa para no ejercerla, sino un acicate: porque es poco lo que una persona aislada puede hacer, es preciso que quienes comparten un ideal de sensatez y justicia se unan en una gran conspiración que será más efectiva según vaya siendo más amplia, hasta convertir la rareza o la extravagancia del activismo solitario en una gran ola que transforme el mundo, y en la que cada uno, aun sumándose a todos los demás, siga ejerciendo sus inexcusables tareas personales, la responsabilidad que solo a él o a ella les corresponde porque nadie más puede cumplirla.

La igualdad entre hombres y mujeres solo empieza a lograrse cuando la imponen las leyes: pero las leyes ni llegarían a existir ni tendrían fuerza verdadera si no las alentara una gran suma de comportamientos individuales. A un sistema económico depredador que envenena la tierra y el aire y el mar y esclaviza a los seres humanos solo se le impedirá que termine por destruir el mundo si se vuelve universal la rebeldía al principio solitaria de Greta Thunberg.

Antonio Muñoz Molina es escritor, académico de número de la Real Academia Española (1996) —donde ocupa el sillón u minúscula— y honorario de la Academia de Buenas Letras de Granada. En 2013 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras...