Carta a quienes la puedan leer.

Salís a la calle a reclamar lo que es de sentido común, 
lo que es vuestro derecho.

Carta de Antonio Turiel,


.- Y yo, y tantos otros como yo, miramos atrás al camino, y nos inunda el temor de que, una vez más, con los argumentos de siempre, se pueda desarticular vuestro movimiento, tan necesario como lo fueron todos los anteriores.
En toda esta historia, hay una clave a la vista y otra que se intenta ocultar. 
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La clave a la vista es que los anhelos de cambio y de reforma son siempre ahogados por la irrupción de una grave crisis económica, que obliga al mal llamado "pragmatismo" de aceptar auténticas barbaridades para poder salir adelante, para evitar caer en la miseria.

. La clave que se intenta ocultar, o como mínimo maquillar, es que detrás de estas crisis hay siempre el mismo problema: el petróleo....


.-No os dejéis engañar con los parches que se cacarean desde los medios. Demonizar el coche de diésel solo sirve para ganar unos pocos años, sin resolver el problema real. El modelo de paso al coche eléctrico puede estar pensando para favorecer a los ricos y empobrecer aún más a los pobres. Y algo parecido pasa con determinados modelos de explotación de energías renovables. No hay una evolución simple desde donde estamos hacia donde deberíamos estar. Ir añadiendo sistemas renovables, con la idea de que algo vamos avanzando, no es necesariamente avanzar en la buena dirección. Hay que estudiar bien el problema y hacer propuestas meditadas, pues el problema es complejo. Quien os proponga soluciones simples, tenedlo por seguro, os está intentando engañar. Porque ése es nuestro gran temor: que os intentarán engañar. Os intentarán manipular. Intentarán que defendáis modelos simples que parecen funcionar (que os han hecho creer que funcionan) pero que en realidad perjudican a los más y benefician a los menos. 

Y si descubrís la trampa y reaccionáis ante eso, si sois capaces de proponer soluciones que vayan a la verdadera raíz de los problemas, os atacarán con furia. Es lo mismo que pasó en 1968. Es lo mismo que pasó en 1997. Pero vosotros no sois los mismos que entonces fallamos. Confiamos en vosotros....





Queridos hijos míos:

Os digo "hijos" porque por mi edad bien podríais serlo, aunque mis hijos biológicos sean más jóvenes (tardé en formar una familia, como suele pasarle a tantas personas que se dedican a la ciencia). Sois la gente joven, los que tenéis veintipocos años o menos, que ahora estáis saliendo a manifestaros a exigir que se adopten soluciones a la crisis climática que vosotros no comenzasteis pero que sin duda vais a sufrir con toda su intensidad. Sois los hombres y las mujeres, los chicos y las chicas, que cada viernes os declaráis en huelga en vuestros estudios y salís a la calle a reclamar lo que es de sentido común, lo que es vuestro derecho.

Para los que somos más viejos, de generaciones anteriores a la vuestra, sois nuestra última esperanza de construir un mundo mejor y más justo. Pero como somos más viejos y hemos visto pasar ya muchas cosas, no podemos evitar sentir temor. Por vosotros y por nosotros.

No quisiera ponerme demasiado paternalista y presuntuoso, diciéndoos que solo veis una parte del problema; que el cambio climático, siendo como es grave, no es más que uno de los múltiples problemas ambientales que tenemos; que los problemas ambientales, siendo como son gravísimos, no son más que una parte de los problemas de sostenibilidad a los que se enfrenta la Humanidad. No creo que sea necesario: lo que no conozcáis, ya lo conoceréis; y trataros con la arrogante suficiencia de la gente más experimentada no es la mejor manera de apoyaros, cuando lo que todos deseamos es que triunféis donde nosotros fracasamos.

Sin embargo, os ruego que entendáis nuestros miedos, nuestros temores, igual que el padre teme que el hijo cometa los mismos errores que cometió él.

Cuando yo nací, el Mayo del 68 estaba en sus postrimerías. En los años 60 del siglo pasado, la creciente concienciación estudiantil explotó en un movimiento que fue casi una revuelta, en contra del orden establecido. En contra de los abusos de poder, de los privilegios de clase, de las guerras encubiertas por intereses inconfesables. Este movimiento sacudió en mayor o menor medida todo el mundo occidental, pero fue especialmente intenso en Francia. "Seamos realistas: pidamos lo imposible", decían. Los jóvenes de entonces querían cambiar el mundo, porque se daban cuenta de que el mundo se dirigía hacia un lugar al que no querían ir.

El movimiento se mantuvo con cierta fuerza unos pocos años, mientras los poderes políticos alternaban la represión con la incorporación de algunas reformas - mínimas - buscando hacerse más aceptables. Pero en 1973 comenzó una grave crisis económica, y las ilusiones juveniles tuvieron que ser aparcadas. El idealismo está bien, vendrían a decir, pero ahora tenemos que estar por las cosas serias. Con la actividad económica cayendo en picado y un paro rampante las sociedades occidentales tenían otras necesidades más graves a las que atender. Y con las dificultades que experimentaba el ciudadano de a pie nadie osó continuar cuestionando al poder. Eso tendría que quedar para mejor ocasión. Y así se silenció el grito de una generación. Los años 70 y principios de los 80 fueron años de mucho retroceso en lo social, del "No hay alternativa" a las medidas neoliberales. El sueño del 68 murió.

Años más tarde, cuando yo era un poco más mayor de lo que vosotros sois ahora, hubo un nuevo movimiento, de nuevo fundamentalmente estudiantil, de reacción contra el estado de cosas el mundo. Es el surgimiento de los movimientos antiglobalización de finales del siglo pasado. En aquella época era ya evidente que la globalización de la economía, vendida por los medios de comunicación como el mayor bien deseable, estaba exacerbando las injusticias y la destrucción de la Naturaleza. "Otro mundo es posible", decían los manifestantes. En esa ocasión no hubo negociación, solo represión. Pero aquellos jóvenes de entonces no se arredraron y siguieron manifestándose. Hasta que estalló la burbuja especulativa asociada a las nuevas tecnologías, entonces en plena expansión, lo que se llamó la "burbuja punto com", y empezó una nueva crisis económica. De nuevo, no era momento para perder el tiempo con idealismos. Acto seguido se cometieron los atentados de las Torres Gemelas en Nueva York y con una nueva legislación antiterrorista global las manifestaciones al estilo de los años precedentes se volvieron imposibles. Una vez más, el sueño de una generación de construir un mundo mejor fue enterrado por el pragmatismo de la crisis económica, con el añadido una vez más de un fuerte retroceso de las libertades individuales en aras de la lucha contra el terrorismo.

Desde entonces, ha habido algunos intentos esporádicos de recuperar el espíritu altermundista, como fueron el 15M en España o Occupy Wall Street en EE.UU. A diferencia de los casos anteriores, estos movimientos de protesta no se acabaron por una crisis económica sino que comenzaron precisamente a raíz de una de ellas, la Gran Recesión de 2008. Y más que como búsqueda de una justicia global para todo  el planeta, surgen como una reacción más local y más egoísta, simplemente denunciando el empobrecimiento de las clases medias. Por eso mismo, en este caso no servían las llamadas al pragmatismo con las que se desactivaron los movimientos de finales de los 60 y 90 del siglo pasado; y solo se ha podido desactivar estos movimientos con la (pequeña) mejora económica de los últimos años.

Y así llegamos aquí. Y así llegamos a vosotros.

Vosotros, que estás viendo que el clima del planeta está cada vez más desestabilizado, mientras que los poderes públicos hablan mucho y pretenden hacer creer que están haciendo algo cuando en realidad no hacen nada. Y una vez más surge un movimiento de reacción, de protesta, que busca cambiar las cosas, que de una vez se haga lo que es debido.

Y yo, y tantos otros como yo, miramos atrás al camino, y nos inunda el temor de que, una vez más, con los argumentos de siempre, se pueda desarticular vuestro movimiento, tan necesario como lo fueron todos los anteriores.

En toda esta historia que os acabo de explicar, hay una clave a la vista y otra que se intenta ocultar. 

La clave a la vista es que los anhelos de cambio y de reforma son siempre ahogados por la irrupción de una grave crisis económica, que obliga al mal llamado "pragmatismo" de aceptar auténticas barbaridades para poder salir adelante, para evitar caer en la miseria.

La clave que se intenta ocultar, o como mínimo maquillar, es que detrás de estas crisis hay siempre el mismo problema: el petróleo.

El petróleo es un recurso finito y del cual depende críticamente nuestra economía, pero, contrariamente a lo que se suele hacer pensar, los problemas con el petróleo no comienzan el día en que se agota por completo. Y es que el petróleo no se produce siempre a la misma velocidad. A medida que vamos extrayendo más y más, lo que queda es más residual y es más difícil de extraer. Por eso, en cualquier país hay un momento en el que se llega al máximo de extracción, o peak oil, y a partir de ese momento la producción de petróleo empieza a caer. Lo cual es un problema grave para ese país, porque tiene que aprender a pasar con cada vez menos petróleo: sus ingresos disminuyen, sus finanzas se resienten y eventualmente entra en crisis.

En 1972 los EE.UU. llegaron a su peak oil. Un año más tarde se desencadenó una crisis global.

En 2001, varios productores importantes llegaron a su peak oil. La producción de petróleo del mundo, que había crecido con fuerza desde 1980, empezó a frenarse, y se produjo una crisis global.

A finales de 2005 o principios de 2006, la producción mundial de petróleo crudo convencional llegó a su máximo. Dos años más tarde, comenzó la mayor crisis económica en décadas. 

Análisis más detallados, como los que ha hecho el profesor James Hamilton de la Universidad de California San Diego, muestran que el petróleo ha estado siempre detrás de las grandes crisis económicas de los últimos cincuenta años.

La última de estas crisis, La Gran Recesión, fue tan profunda que hizo tambalearse el actual sistema económico, hasta el punto de que el propio presidente francés de entonces, Nicolas Sarkozy, llegó a plantear la necesidad de refundar el capitalismo. El caso es que, tras la caída de consumo de petróleo que supuso el inicio de La Gran Recesión, hacia 2011 el consumo se estaba recuperando... pero la producción no. Así que en EE.UU. se sacaron de la manga el petróleo de fracking: un petróleo de baja calidad, demasiado ligero y tan caro de explotar que las empresas que se dedican a ello han perdido dinero desde el principio, apalancándose en cantidades monstruosas de crédito. Un esquema tan absurdo que amenaza con derrumbarse en cualquier momento.

Para acabarlo de agravar, el petróleo crudo convencional sigue bajando su producción poco a poco, y los hidrocarburos líquidos no convencionales que se han añadido para compensarlo son de tan baja calidad que en su conjunto no son buenos para destilar diésel... y eso está haciendo que la producción de diésel haya comenzado a caer

El diésel es la sangre del sistema, lo que mueve todo el transporte de mercancías. Si la producción de diésel disminuye, el sistema amenaza con derrumbarse. Y esto no es un detalle menor. No es algo que se pueda resolver de manera sencilla.

Con energías renovables, pensaréis quizá, como se dice y se repite en los medios de comunicación. Pues quizá sí o quizá no. Las energías renovables tienen muchas limitaciones, y no bastan para substituir de manera sencilla a los combustibles fósiles. No es evidente que podamos producir la misma cantidad de energía con fuentes renovables como lo hacemos ahora con no renovables, y en todo caso hacer la transición requeriría comenzar desde ya un esfuerzo semejante al de una guerra y durante al menos 30 años.

Por tanto, se tienen que hacer cambios mucho más profundos que lo que se habla. No tenemos alternativas sencillas por delante. No se puede mantener un sistema económico y social como el actual basándose en renovables y coches eléctricos. De hecho, no se puede generalizar el modelo del coche eléctrico. Nada es tan sencillo como se cuenta, y los cambios deberían ser muy profundos, no meramente cosméticos.

Ése es el reto que tenemos por delante. Ése es el reto que tenéis por delante. Y éstas son las dificultades.

Estamos a punto de entrar en otra grave recesión económica, en la que el petróleo y el diésel van a desempeñar un papel central. No podéis dejar que os desactiven con el argumento habitual, el del pragmatismo, ése que dice: "primero resolveremos la crisis económica, después ya vendrá lo demás", porque la crisis económica a partir de ahora será la situación habitual: el capitalismo se dirige a su fase final, porque los recursos empiezan a fallar y no le permiten seguir creciendo. Así que la crisis económica será en breve algo recurrente, continuo, instalado. Pero la crisis ambiental tampoco va a parar, aún menos la de los recursos, ni todas las otras crisis de sostenibilidad. No podemos esperar más, no valen excusas. Y si el sistema no funciona, tendremos que cambiar el sistema.

No os dejéis engañar con los parches que se cacarean desde los medios. Demonizar el coche de diésel solo sirve para ganar unos pocos años, sin resolver el problema real. El modelo de paso al coche eléctrico puede estar pensando para favorecer a los ricos y empobrecer aún más a los pobres. Y algo parecido pasa con determinados modelos de explotación de energías renovables. No hay una evolución simple desde donde estamos hacia donde deberíamos estar. Ir añadiendo sistemas renovables, con la idea de que algo vamos avanzando, no es necesariamente avanzar en la buena dirección. Hay que estudiar bien el problema y hacer propuestas meditadas, pues el problema es complejo. Quien os proponga soluciones simples, tenedlo por seguro, os está intentando engañar. Porque ése es nuestro gran temor: que os intentarán engañar. Os intentarán manipular. Intentarán que defendáis modelos simples que parecen funcionar (que os han hecho creer que funcionan) pero que en realidad perjudican a los más y benefician a los menos. 

Y si descubrís la trampa y reaccionáis ante eso, si sois capaces de proponer soluciones que vayan a la verdadera raíz de los problemas, os atacarán con furia. Es lo mismo que pasó en 1968. Es lo mismo que pasó en 1997. Pero vosotros no sois los mismos que entonces fallamos. Confiamos en vosotros.

Os deseo mucha suerte y mucho coraje.

Mis afectuosos respetos.

Antonio Turiel.
Licenciado en CC. Físicas por la UAM (1993).
Licenciado en CC. Matemáticas por la UAM (1994).
Doctor en Física Teórica por la UAM (1998).
Científico titular en el Institut de Ciències del Mar del CSIC.

La vida y trayectoria de los NNA que cruzan solos las fronteras Sur.

España responde a la acogida de los niños migrantes 
que están solos con un enfoque de protección de la infancia. 

El caso español podría considerarse una buena práctica. 

Sin embargo...




«Si lo comparamos con otros países, España responde a la acogida de los niños migrantes que están solos con un enfoque de protección de la infancia. En este sentido, el caso español podría considerarse una buena práctica. Sin embargo, al observar la realidad de primera mano, comprobamos que hay múltiples problemas, contradicciones y carencias, en ocasiones muy relevantes, que conducen a la desprotección de los derechos de muchos de estos niños y niñas». Así presenta Gustavo Suárez Pertierra, presidente de Unicef Comité Español, el nuevo informe Los derechos de niños y niñas migrantes no acompañados en la frontera sur española.

El documento recoge los principales retos, lagunas, brechas y necesidades del sistema de protección español a través de las voces de policías, entidades autonómicas de tutela, autoridades estatales en los ámbitos de infancia y migración, personal de los centros de internamiento, fiscales, jueces, Defensorías del Pueblo, ONG y agencias de Naciones Unidas. Además, propone la creación de un plan de protección nacional para la integración de niños y niñas migrantes pactado entre todos los partidos políticos y con proyección a largo plazo.
El informe es el resultado de una investigación exhaustiva llevada a cabo en Ceuta, Melilla y Andalucía, y responde al reciente incremento de menores no acompañados que llegan a nuestras fronteras. Tan solo en 2018, 6.063 niños y niñas llegaron solos a España, lo que supone un aumento de alrededor del 150% respecto a 2017. Además, según datos del Ministerio del Interior, se ha duplicado —hasta los 13.012 a finales del año pasado— el número de niños inscritos en el Registro de Menores Extranjeros No Acompañados. Sin embargo, son muchos los niños y niñas que se quedan fuera de las cifras oficiales.
Unicef reconoce que actualmente existe una voluntad política para cambiar el sistema de protección de los menores no acompañados, aunque teme que un posible cambio de Gobierno a nivel local, autonómico, nacional y europeo paralice los procesos de diálogos que ya están abiertos en esta materia. Eso sí, el Comité de los Derechos del Niño —en sus recomendaciones a España— califica de urgente la necesidad de dar una solución a los menores migrantes no acompañados que llegan a nuestro país y, para ello, la ONG considera que se debe adoptar lo antes posible un Plan Nacional de Acción dotado de presupuesto tanto a nivel autonómico como estatal para que la situación no vaya a peor.

Un año viajando solo, video.


El plan propuesto debe garantizar la «protección efectiva e integral» de los niños y niñas migrantes que lleguen a España solos y su integración social, laboral y de transición a la vida adulta. Es imprescindible poner en marcha planes contra el racismo y la xenofobia en todos los niveles y garantizar la educación de todos los menores. Además, se debe asegurar un mecanismo nacional de derivación con el que se de una respuesta coordinada entre comunidades autónomas; un plan de contingencia que se aplicase en el caso de que la llegada de niños y niñas migrantes comenzase a desbordar el sistema; y unos estándares mínimos comunes en los centros de todo el territorio y unas pautas comunes para realizar labores de rescate, recepción, derivación, tutela y tramitación de documentación. Desde Unicef se anima a que, desde los distintos Gobiernos, se promueva el acogimiento en familias.

Por último, insta a las autoridades a crear un procedimiento común para determinar la edad de los menores, siempre acorde a las recomendaciones del Comité de Derechos del Niño. Actualmente, se determina la edad de los niños y niñas que llegan a nuestras fronteras con pruebas oseométricas, que se realizan sin garantías jurídicas básicas y cuyo margen de error es muy amplio. Además, añade la necesidad de fortalecer los mecanismos de supervisión, especialmente las fiscalías, y todos los procedimientos de rendición de cuentas.
Desde Unicef se anima a que los distintos Gobiernos promuevan el acogimiento en familias
En su informe, Unicef denuncia que en la actualidad los profesionales que se encargan de velar por la integridad de estos menores trabajan con recursos muy limitados, lo que provoca frustraciones constantes tanto en los responsables como en los niños y niñas. Javier Martos, director ejecutivo de la ONG en España, alerta de que muchos de los menores entrevistados han llegado a ver su salud mental afectada por la situación en la que se encuentran. Por ello, muchos abandonan los centros a diario, ya sea solos o «de la mano de mafias traficantes». ¿El motivo? Según los propios afectados, «lo hacen porque nadie les dice si van a conseguir los papeles antes de cumplir 18 años, porque no aguantan seguir viviendo hacinados, porque tienen familiares en otros lugares o quieren ir a la península y no pueden, o porque se pasan los días sin hacer nada, sin estudiar». En el caso de las niñas, la situación es mucho peor: Martos asegura que «hay víctimas de trata que salen de los centros sin haber sido identificadas como víctimas».

En los centros de menores se produce una situación paradójica: «Los niños o niñas que entran en el sistema de protección, en lugar de encontrarse en un entorno protector, un hogar, donde se garantizan sus derechos, comienzan una etapa donde terminan siendo cada vez más vulnerables. Una cadena de retrasos, falta de recursos, procedimientos inadecuados, decisiones descoordinadas y escasa supervisión, terminan perjudicando sus oportunidades y condiciones de vida en el futuro». Estos problemas no son aislados, sino que se producen una y otra vez tanto en instituciones autonómicas como estatales. Por ello, desde UNICEF reclaman una solución efectiva urgente.

La huelga escolar por el clima es exactamente el tipo de acción de base que el mundo necesita.


Debería caérsenos la cara de vergüenza por permitir 
que jóvenes y niños y niñas tengan que dejar de ir a clase 
para asumir la abrumadora carga mental de luchar 
contra esta amenaza para la supervivencia humana. 

Por Kumi Naidoo (@kuminaidoo), 
secretario general de Amnistía.



En 1980, cuando tenía 15 años, dirigí una protesta estudiantil debido a la cual me expulsaron. Iba al centro de Durban todos los días y veía que los colegios para los niños y niñas blancos eran muy distintos del mío. Aunque las personas adultas nos decían que no podíamos hacer nada, una vez que habíamos visto esa injusticia, no quedaba otra alternativa. Mis amistades y yo decidimos tomar postura en contra de la desigualdad flagrante de Sudáfrica.
Quienes han vivido con el apartheid saben perfectamente lo que significa vivir en una situación que representa por naturaleza una amenaza a tu existencia. Pero en vez de dejarnos dominar por el miedo y asumir que el asunto nos superaba, no tuvimos más remedio que confiar en el poder de nuestras acciones individuales. Son muchas las cosas que puede aprender de esto el movimiento contra el cambio climático.

La verdad es que me quedé desolado cuando me expulsaron del colegio. Pero no por ello dejé de pedir cambios. Sabía que no estaba solo.

Todos los colegios de Sudáfrica se convirtieron en poderosos focos de lucha tras la brutalidad policial extrema con que había sido reprimida una protesta estudiantil en Soweto de 1976. Gran número de jóvenes, que llevaban toda la vida oyendo que no eran iguales y no tenían poder, organizaron en sus colegios importantes protestas y boicots, que llamaron la atención dentro y fuera del país.

Cientos de escolares participan en una protesta climática en Hong Kong,
viernes 15 de marzo de 2019. © AP/Kin Cheung

A lo largo de la historia, nuestras sociedades han contraído una deuda con jóvenes que han comprendido que a veces hay que saltarse las normas para dar cabida al cambio.

De hecho, fue la estrategia de desobediencia civil, dirigida por jóvenes, lo que condujo a Sudáfrica a poner fin al apartheid.  La “Campaña de Desafío” de 1952 es la máxima representación de ello:  dirigidos por gente como un joven Nelson Mandela, 8.000 sudafricanos y sudafricanas negros infringieron deliberadamente leyes discriminatorias para incitar a ser detenidos.  El objetivo era llenar las cárceles hasta hacerlas rebosar. Aunque, al final, las autoridades la sofocaron, la campaña dio visibilidad a ese importante movimiento por la justicia y atrajo apoyo masivo.

Creo que, como hicieron esos y esas jóvenes líderes de Sudáfrica hace decenios, la gente joven que va hoy a la huelga para que se tomen medidas con respecto al clima está construyendo exactamente el tipo de movimiento multitudinario que hace falta para presionar a los dirigentes a fin de que hagan algo.

Ha habido múltiples intentos erróneos de políticos de subestimar, menospreciar o desacreditar a los adolescentes y las adolescentes que dirigen estas huelgas. Pero, pesar a todos sus intentos de desviar la atención, es evidente que nuestros dirigentes no están deteniendo el cambio climático. De hecho, continúan propagando mentiras, financiando el sector de los combustibles fósiles y afirmando erróneamente que resultará demasiado caro tomar medidas.

Mientras tanto, hemos entrado de lleno en la crisis climática y dejado atrás un medio ambiente estable, que permitía a la humanidad prosperar. El calentamiento que estamos viendo hoy día, en el que los incendios descontrolados, las olas de calor, las inundaciones, las sequías y las tormentas son cada vez peores, es sólo el principio. Si nos quedamos paralizados por el miedo al pensar en ello, es fácil imaginar cómo se sentirá un niño o una niña.

Sin embargo, a lo largo de la historia, la gente joven nos ha demostrado que es posible superar nuestros miedos saliendo en defensa de nuestros derechos. En agosto de 2018, el fuego devastó bosques árticos en Suecia, y Greta Thunberg decidió iniciar su huelga frente al Parlamento sueco.

Estudiantes de diferentes instituciones sostienen pancartas mientras participan
en la huelga estudiantil por el clima, viernes 15 de marzo de 2019. © AP/Altaf Qadri

Este viernes, mientras escribo estas líneas, las huelgas estudiantiles por el clima han aumentado hasta el punto de que se espera que se celebren más 1.300 en casi 100 países de todo el mundo.

Debería caérsenos la cara de vergüenza por permitir que jóvenes y niños y niñas tengan que dejar de ir a clase para asumir la abrumadora carga mental de luchar contra esta amenaza para la supervivencia humana.

Pero no tenemos tiempo para ello. Nos quedan ya 11 años para reducir a la mitad nuestras emisiones de gases de efecto invernadero a fin de que en 2030 hayan vuelto al nivel de 2010 y esforzarnos por conseguir un nivel cero neto de emisiones antes de 2050 para que tengamos una oportunidad de sobrevivir. Este dato no quiere decir que puedan aplazarse las soluciones, sino que hay que ponerlas ya.

Si nuestros dirigentes y, de hecho, otras personas adultas siguen todavía sin tener ni idea de qué hacer, lo único que puedo decirles es que hagan como los niños y niñas.

“Infancia, migración y género. Reflexiones desde Chile”, CRÓNICA del Coloquio del GSIA:


Infancia, migración en la infancia y adolescencia, 
y la construcción del género entre niños, niñas y adolescentes.

Kepa Paul Larrañaga,
Presidente de GSIA.

Iskra Pávez y Lourdes Gaitán. GSIA.
El coloquio organizado por el GSIA (Grupo de Sociología de la Infancia y la Adolescencia) el 28 de febrero, reunió a un grupo variopinto de personas del ámbito de la sociología, el trabajo social, la pediatría, la educación, y la filología. 
Todas ellas convocadas para participar en una conversación sobre las tres ideas secuenciadas que daban título al evento: infancia, migración en la infancia y adolescencia, y la construcción del género entre niños, niñas y adolescentes.

El acto se abrió con la presentación de la ponente, Iskra Pávez*, Dra. en Sociología y docente en la universidad Bernardo O’Higgins de Santiago de Chile. Lourdes Gaitán, en nombre del GSIA, hizo de anfitriona del acto presentando tanto las actividades académicas e investigativas que realiza Iskra en la actualidad, como sus actividades literarias. Al fin y al cabo, Iskra optó por un tipo de conferencia no al uso, basada en la lectura de cuentos y relatos sobre distintas temáticas, y siempre desde su curiosa manera de contemplar y sentir a los niños y niñas.
Tal y como sugirió la ponente al final del acto, el público se conmueve de distinta manera si se presentan datos objetivos, resultado de las investigaciones, que si se relatan los diferentes casos y vivencias que componen los relatos y cuentos creados por Iskra. Fue notorio el efecto que reprodujo en el público adulto desde el primer momento cuando el primero de los cuentos, interpretado en la voz de la autora, sonó en la sala. Provocó el recuerdo de formas de resistencia desde el lugar y la perspectiva de los niños, niñas y adolescentes según la conferenciante.
El cuento “El canal” presenta la experiencia en primera persona de una infancia que vive sus aventuras y riesgos. Un mundo de la infancia que se conserva al transgredir las normas del mundo adulto. En un lugar, un canal en un barrio humilde del Chile de la dictadura de Pinochet, que rezuma olores, desperdicios y túmulos de riesgo. Pero encuentro para las fantasías y espacios donde la infancia chilena de los años 80 se congregaba ausente del ruido de sus padres y madres. El imaginario colectivo, nos devuelve a un universal de la infancia, que puede ocurrir y pudo ocurrir en Chile como en Madrid, en los diferentes lugares donde vivieron su infancia las personas que intervinieron en la conversación del coloquio.
Iskra, prosigue con otro relato. Esta vez nos regala la lectura de “La marcha de los niños”. Nos sitúa sobre la pista de un suceso de la clase media chilena contemporánea. De nuevo, asoma esa desobediencia de los niños y niñas, que en palabras de una de las asistentes al coloquio “se trata de esa osadía entre el placer y el temor que es el brillo que ves en los ojos de los niños cuando realmente te están desafiando”. Este desafío narra la disputa entre un padre y un hijo que desea continuar sus juegos en un parque de la capital chilena. Pero, ¿qué significa la desobediencia en las palabras de las niñas y niños? Se trata de otro universal que resuena en otras palabras pronunciadas por los adultos: “no seas desobediente...”. Y sobre el sonido de las normas para los niños y niñas: “mejor no pierdas el tiempo”.
Tal y como se debatió tras finalizar su cuento Iskra, los niños y las niñas subvierten el orden establecido de los adultos. Éstos son quienes tienen el poder sobre la infancia para restablecer el orden del juego, del tiempo del juego, de las confidencias entre niños y niñas, de sus demandas, y de sus derechos.
Continúa la conferenciante, con el siguiente relato, pero no se trata de un cuento. Iskra nos percute de manera intensa con una lectura de una columna escrita por ella. Se trata de “Ya no basta con llorar”.  Donde se expone el caso de la niña Lizeth Villa, muerta en un centro de protección de niños y niñas en Chile. La conversación se abre de par en par. Empieza con encendidos debates sobre la mirada de los servicios sociales a la población de niños y niñas con menos recursos. Sobre el tipo de asistencia y mirada en el interior de la población más empobrecida, los residentes de los centros de protección a la infancia y adolescencia, “esa otra gente, más pobre, excluida”. Van surgiendo distintas preguntas, cuestiones que son tabú al hablar de niños y niñas. La primera, si la niña Lizeth, ¿pudo tener la intención de morirse? El tabú del suicidio de los niños, niñas y adolescentes. Segundo, y en referencia al filme “Cafarnaum” se enuncia la pregunta plateada en la película: “por qué me naciste”. El tabú del derecho de los no nacidos.
Pudimos haber continuado conversando sobre los servicios sociales y los centros de protección. Algunas de las participantes en la conversación son y han sido trabajadoras sociales. Pero la ponente logró girar el debate con otra reflexión sobre “Las adolescentes y el reggeaton”. Opina que las adolescentes se están relevando contra los modelos clásicos de sexualidad, y por eso representan mediante el reggeaton el rol de “chica mala”.
Al reggeaton y a la rebeldía se suma la rebeldía en las mujeres. Tal y como expone la conferenciante, “en otro momento estudiar fue una rebeldía, acceder al mundo del trabajo fue una rebeldía,... La rebeldía de hoy en día es no ser madre… La importancia del reggeaton es abordar esa parte de la sexualidad y la moral que sigue siendo un espacio problemático para las mujeres: el cuerpo, el erotismo, la sexualidad”. Conteniendo, a su vez, elementos vinculados a la construcción del género. “El reggeaton se ha vuelto más popular. El reggeaton surge de la ideología machista pero no es único. Casi todos los contenidos de las músicas y estilos anteriores eran machistas. Ahora se habla más de la sexualidad y de todo eso, y se permite”.
Para finalizar, Iskra nos ofrece la primicia de oír un cuento inédito, “Pelitos”. Relato que conjuga los tres elementos del Coloquio: infancia, inmigración y género. Se trata de la carta de despedida de una niña colombiana, inmigrante en Chile, a su madre. Niña, inmigrante y mujer, víctima del acoso escolar en un instituto chileno. En boca de una de las participantes “se integra a la perfección el punto de vista de las niñas inmigrantes”. Hecho que puede suceder en numerosos lugares donde hay niñas de origen extranjero. En su réplica, la ponente dice: “el niño acosador del relato “Pelitos” reproduce un orden racista y de género, que se lo dijo su papá. Pero el hecho de subir la imagen de la agresión y del acoso machista al “Instagram” es generacional, tiene que ver con esta generación de ahora”.
Otro de los intervinientes exclama que la lectura de los textos tiene el efecto de reproducir perspectivas que generan perplejidad en el público adulto pues disloca el punto de vista adulto al integrar otra realidad. Los textos presentan distintos espacios problemáticos y presenta las otras formas de resistencia de los niños y niñas.
Además, otro participante nos ilustra diciendo, que el filósofo Immanuel Kant hablaba de texto, contexto y metatexto: “el texto podemos pensar que son las personas, los padres y los hijos, amigos, enemigos y todo el mundo. El contexto son todas las situaciones distintas que se viven, la enfermedad, la familia, el estado. Y finalmente queda el metatexto, que es donde se puede ir para intervenir, para relacionar dialécticamente todos los elementos simbólicos. Porque no es un problema de la escuela, de la familia, del estado. Es un problema global de cuál es el pensamiento que tiene esta humanidad maniobrada. La culpa es de todo el mundo que acepta un imaginario simbólico”. Entonces hay que hacer por poner juntas las cosas básicas llegando al corazón.
Se cierra el acto con las palabras finales de Iskra, quien quiso en el coloquio hablar de otras infancias. También desde su propia infancia pero integrando otra perspectiva porque sabía que nos llegaría. Siempre le interesó en todos sus cuentos y columnas mirar cómo los niños y las niñas hacen una forma de resistencia: “a veces, es una resistencia desde la desobediencia, a veces es una marcha, a veces puede ser el reggeaton, a veces puede ser el suicidio que dentro del mundo de la agencia de la infancia es una agencia negativa”. Son acciones que viven las niñas y los niños. Por eso le gusta escribir estos relatos. Porque así podemos ver que las niñas y los niños están en todos los lugares… Van con las madres y los padres al proceso migratorio, pero los niños y las niñas viven también su propio proceso migratorio. Ha querido hablar de eso. Cómo viven los niños y niñas la migración, la pobreza, el reggeaton, sus derechos. Eso es lo que la obsesiona porque toda su escritura está en esto.
Relación de los AUDIOS y sus respectivos enlaces para ser escuchados:
1.      Presentación de los relatos:
2.      “El canal”:
3.      “La marcha de los niños”:
4.      “Ya no basta con llorar”:
5.      “Las adolescentes y el reggeaton”:
6.      “Pelitos”:


*Iskra Pavez SotoDoctora en Sociología (Universitat Autónoma de Barcelona), Experta en Políticas Sociales de Infancia (Universidad Complutense de Madrid), Diplomada en Estudios de Género (Universidad de Chile) y Trabajadora Social (Universidad Tecnológica Metropolitana). 

Es integrante del GSIA: Grupo de Sociología de la Infancia y la Adolescencia de España (http://www.grupodeinfancia.org), del Research Committee Nº 25 “Language and Society” y Nº 53 “Sociology of Childhood” de la International Sociological Association (ISA) y del Grupo de Trabajo “Migración sur-sur: corredores, flujos y dinámicas” del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO). Sus principales líneas de investigación son los estudios de infancias, procesos sociales y educación, estudios de género y generacionales, el feminismo, el poder y el cuerpo, violencia sexual, movilidades humanas y migraciones transnacionales, intervención social y políticas públicas.
http://www.ubo.cl/cie/proyectos-y-publicaciones/iskra-pavez-soto/

¿Está España en primera línea en acogida e integración?. Informe

SOBRE LOS SOLICITANTES Y BENEFICIARIOS 
DE PROTECCIÓN INTERNACIONAL INFORME NACIONAL PARA ESPAÑA, NIEM.
Francesco Pasetti, Elena Sánchez-Montijano.

Fuente



La acogida e integración de solicitantes y beneficiarios de protección internacional se ha convertido en uno de los temas de mayor repercusión en nuestras sociedades. 
La eficaz gestión de los miles de personas que llegan a nuestro territorio huyendo de sus países de origen debe estar entre las prioridades de España como país firmante del Convenio de Ginebra. Sin embargo, nos preguntamos: ¿Está España cumpliendo con sus obligaciones? ¿Dónde se sitúa en comparación con los países de nuestro entorno? ¿Está en primera línea en acogida e integración en el marco de la UE?.

Para responder a estas preguntas, esta conferencia (celebrada el 5 de Marzo en Madrid) reunirá a los principales actores implicados en la gestión de la protección internacional y presentará los resultados del proyecto National Integration Evaluation Mechanism(NIEM, 2017-2021), dirigido por CIDOB en España. Durante el evento se discutirán las ventajas y los inconvenientes del sistema de acogida e integración en España y se comparará la situación del país con la de otros 15 estados miembros de la UE.


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Los niños en los espacios públicos: ¿Segregación o Inclusión?. Jornada GSIA.

6ª JORNADA TÉCNICA ANUAL de la asociación GSIA.


Miércoles, 24 de abril de 2019.
LUGAR: La Casa Encendida. 
C/ Ronda de Valencia, 2. Madrid.
Metro: Embajadores
INSCRIPCIÓN: AQUÍ

La Convención sobre los Derechos del Niño en su artículo 31 dice:
  1. Los Estados Partes reconocen el derecho del niño al descanso y el esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes.
  2. Los Estados Partes respetarán y promoverán el derecho del niño a participar plenamente en la vida cultural y artística y propiciarán oportunidades apropiadas, en condiciones de igualdad, de participar en la vida cultural, artística, recreativa y de esparcimiento.
Pese a ello, cada vez es más frecuente observar cómo se empuja a los niños a espacios segregados, supuestamente pensados o diseñados para ellos, cómo se limita el acceso a lugares públicos a personas acompañadas de niños pequeños, cómo la mayoría de espacios públicos no están diseñados para el uso, esparcimiento y disfrute de los niños y niñas, cómo los y las adolescentes son mal vistos cuando se reúnen en grupos en la calle, e incluso, cómo se restringe el disfrute por los niños, niñas y adolescentes de zonas, actividades y acontecimientos aparentemente de acceso y uso público, impidiéndose en bastantes ocasiones la participación libre de los niños y niñas en la vida cultural y de las artes.

El respeto al derecho que tienen las personas niñas a participar plena y libremente de la vida en comunidad, debe ser promovido y vigilado por los Estados, como dice la Convención, pero no solo los gobiernos y las autoridades tienen esta responsabilidad, sino también toda la parte adulta de la sociedad, que no recibe otra cosa que beneficios con la presencia de aquellas en los lugares y espacios frecuentados por todos.

La VI Jornada de GSIA tiene por OBJETO poner de relieve tanto las dificultades con las que se tropiezan los niños, como las buenas prácticas, o los buenos ejemplos de convivencia intergeneracional que se están dando, sea de forma espontánea o programada, en cualquier espacio público.

PROGRAMA:

10.00 - Recepción
10.30 - Apertura y presentación
11.00 - 1ª mesa: DEBATE
12.15 - Descanso
12.30 - 2ª mesa: INICIATIVAS Y SOLUCIONES TÉCNICAS
13.45 - Descanso
15.00 - 3ª mesa: BUENAS PRÁCTICAS TRANSFORMADORAS
16.15 - 4ª mesa: CONVERSANDO CON NIÑOS Y NIÑAS sobre la discriminación en los espacios públicos
17.15 - Performance de niños y niñas
17.45 - Conclusión y cierre

Se entregará Certificado de asistencia
INSCRIPCIÓNAQUÍ
Miércoles, 24 de abril de 2019.
LUGAR: La Casa Encendida. C/ Ronda de Valencia, 2. Madrid.
Metro: Embajadores

La participación violenta en los videojuegos no está asociada con el comportamiento agresivo de los adolescentes:según evidencia este informe.


Este es uno de los primeros estudios en probar los efectos de los juegos violentos en la agresión humana 
utilizando un marco de prueba de hipótesis previamente registrado 
y el primero en hacerlo siguiendo el protocolo de informes registrados.

Andrew K. Przybylski
y Netta Weinstein.

Resumen:

l6 February 2019
Volume 6, Issue 2
En este estudio, investigamos en qué medida los adolescentes que pasan tiempo jugando videojuegos violentos muestran niveles más altos de comportamiento agresivo en comparación con los que no lo hacen. 
Se entrevistó a una gran muestra de participantes adolescentes británicos (n = 1004) de 14 y 15 años y un número igual de sus cuidadores. Los jóvenes proporcionaron informes de sus recientes experiencias de juego. Además, los contenidos violentos de estos juegos se codificaron utilizando clasificaciones oficiales de la UE y los EE. UU., Y los cuidadores proporcionaron evaluaciones de los comportamientos agresivos de sus adolescentes en el último mes. Siguiendo un plan de análisis previamente registrado, los análisis de regresión múltiple probaron la hipótesis de que el reciente juego violento se relaciona lineal y positivamente con las evaluaciones de los cuidadores sobre el comportamiento agresivo. 
Los resultados no apoyaron esta predicción, ni apoyaron la idea de que la relación entre estos factores sigue una función parabólica no lineal. No hubo evidencia de un punto crítico de inflexión que relacione el compromiso violento con el juego con el comportamiento agresivo. Los análisis de sensibilidad y exploratorios indicaron que estos efectos nulos se extendieron a lo largo de múltiples operaciones de participación violenta en juegos y cuando el enfoque se centró en otro resultado de comportamiento, a saber, el comportamiento prosocial. La discusión presenta una interpretación de este patrón de efectos en términos de los debates científicos y de políticas en curso sobre los videojuegos violentos y los estándares emergentes para una política sólida basada en la evidencia relacionada con el uso de la tecnología de los jóvenes.
....

Observaciones finales:

A pesar de los hallazgos nulos identificados en el presente estudio, la historia nos da motivos para sospechar que la idea de que los videojuegos violentos impulsan el comportamiento agresivo seguirá siendo una cuestión sin resolver para los padres, los expertos y los responsables políticos. 
Si bien nuestros resultados tienen implicaciones para estos interesados, el presente trabajo tiene un significado especial para quienes estudian los efectos de la tecnología, en general, y los videojuegos, en particular. Es crucial que los científicos realicen el trabajo con franqueza y rigor si queremos construir una comprensión real de las dinámicas e impactos positivos y negativos de la tecnología en la vida de las personas. 
Este es uno de los primeros estudios en probar los efectos de los juegos violentos en la agresión humana utilizando un marco de prueba de hipótesis previamente registrado y el primero en hacerlo siguiendo el protocolo de informes registrados. 
Los resultados proporcionan evidencia confirmatoria de que el compromiso violento con los videojuegos, en general, no se asocia con una variabilidad observable en el comportamiento agresivo de los adolescentes. 
Un ecosistema saludable de informes de investigación exploratorios y registrados permitirá a los científicos realizar investigaciones metanalíticas para evaluar las inferencias extraídas de estas metodologías. Solo así podremos examinar los caminos por los cuales el juego agresivo podría relacionarse con la agresión del mundo real en formas novedosas, incrementales y empíricamente robustas. Con esta evidencia en la mano, podremos juzgar si la atención y los recursos asignados a este tema, gastados a costa de otras preguntas importantes de la era digital, están empíricamente justificadas.

“No deberíamos tener que faltar a clase por luchar contra el cambio climático”.Greta Thunberg.

"Soy una niña que dice que otras personas están robando mi futuro", 

dice sobre ella misma Greta Thunberg, 
adolescente sueca, símbolo de las protestas por el clima.




Greta Thunberg, junto al Parlamento sueco, en Estocolmo, el viernes. FOTO: SAMUEL SÁNCHEZ / VÍDEO: CARLOS MARTÍNEZ
Llega sola, cargando con un cartel de madera. Una lluvia fina cae sobre su chubasquero amarillo de varias tallas más de lo que debería y que esconde su figura menuda. Cruza los arcos del majestuoso edificio del Riksdag, el Parlamento sueco, y sigue andando en línea recta, ignorando el trajín de la calle. Son casi las ocho de la mañana del viernes y en la plaza de Mynttorget ya hay gente esperándola. Ella apenas intercambia algunas palabras y coloca su cartel al lado de una jardinera: Skolstrejk for Klimatet, huelga escolar por el clima. En este lugar del centro de Estocolmo empezó todo en agosto. Fue cuando Greta Thunberg, hasta entonces conocida por ser la hija de una famosa cantante sueca de ópera, emprendió la protesta que la convertiría en pocos meses en el símbolo del movimiento juvenil de lucha contra el cambio climático que promete llenar las plazas en la huelga mundial del 15 de marzo.

"Yo tan solo he llegado en el momento justo. Cada vez más personas son conscientes de la situación de emergencia que vivimos, del hecho de que estamos atravesando una crisis existencial que no ha sido tratada nunca como tal", dice. 
Es la semana 29 de los "Viernes para el futuro" o #FridaysForFuture, la etiqueta en inglés con la que la protesta se ha extendido como pólvora, primero en las redes sociales y luego en las calles de decenas de ciudades de todo el mundo. El viernes fue el día que eligió para continuar con una huelga que al principio se prolongó durante tres semanas seguidas: el objetivo era obligar a su país a cumplir con el Acuerdo de París sobre el clima. Ni ella ni su familia imaginaban el impacto que tendría. "Empezó el 20 de agosto. Pensábamos que estaría aquí un rato, que volvería a casa para la comida, pero no. Y lo mismo hizo el día después y el siguiente", cuenta Svante Thunberg, el padre de Greta, que durante las más de siete horas de la huelga de su hija, discretamente, se acerca a la plaza.
Cuando la protesta empezó a salir en los medios llegó una invitación para el TEDTalk, luego otra para la cumbre del clima de Naciones Unidas de Katowice (Polonia), donde la joven deslumbró con un discurso de frases contundentes y sin medias tintas, el mismo tono que usó en enero en Davos o hace unas semanas en Bruselas. Frases como esta, que suelta cuando se le pregunta cómo se siente cuando alguien dice que tan solo son unos niños protestando: 
"Estoy de acuerdo. Nosotros solo somos niños que protestan, 
no deberíamos estar haciendo esto, no deberíamos tener que hacerlo, 
sentir que nuestro futuro está amenazado 
hasta el punto de tener que faltar a clase por luchar por esto. 
Es un fracaso de las generaciones anteriores que no han hecho nada".

—¿Por qué cree que su protesta está teniendo este impacto?


Tengo un mensaje muy directo y soy una niña que dice que otras personas están robando mi futuro y el de otros. Mucha gente se siente culpable.


Greta Thunberg es, en realidad, una adolescente de 16 años en un cuerpo de niña. Aparenta menos años de los que tiene por las secuelas de una fuerte depresión que la llevó a dejar de comer durante dos meses y a perder 10 kilos: "Cuando tenía 11 años, empecé a estar muy deprimida: dejé de comer, dejé de hablar, dejé de ir a la escuela. Esto tenía que ver mucho con el cambio climático: yo estaba muy preocupada. No sabía qué hacer…". Su padre explica que todo comenzó después de ver en el colegio unos vídeos sobre este asunto. Lo que para la activista fue tan impactante, para el resto de su clase fue algo que desapareció de sus preocupaciones nada más salir al recreo. "Cuando ella dice que su depresión tuvo que ver con el clima hay que entender que tenía una fuerte sensación de haberse quedado apartada y sola", añade.
La soledad y la incomprensión también derivaban de uno de los primeros datos biográficos que de ella se conocen. Lo revela en su perfil de sus redes sociales: tiene síndrome de Asperger, un trastorno del espectro autista que afecta a la interacción social. "No hablo con la gente más de lo que tengo que hacer... No es tan duro, lo puedo gestionar, pero aun así es abrumador, toda esta gente alrededor", admite tras haber sido recibida por miles de estudiantes en Bruselas, París o Hamburgo.

En la plaza de Mynttorget la gente sigue llegando. Pequeños grupos van rotando y en total, al final de la jornada, habrán pasado unas 200 personas. "No viene mucha gente", comenta David Fopp, profesor universitario, "somos una sociedad no conflictiva y muchos piensan que ya se ha hecho bastante aquí contra el cambio climático". A pesar de eso, los tabloides suecos Aftonbladet y Expressen han nombrado a Greta Thunberg "mujer del año". "Cuando te ocupas del cambio climático —comenta ella— ves que las mujeres son más activas. Según muchos estudios, los hombres de media producen más emisiones que las mujeres. Ellas serán las más afectadas. Esta lucha tiene mucho que ver con el feminismo".

"Mi vida ha cambiado"



Greta Thunberg, este viernes en Estocolmo.
Greta Thunberg, este viernes en Estocolmo. SAMUEL SÁNCHEZ
Entre sus sostenedores en la plaza hay de todo, cada uno con su hashtag: abuelos para el futuro, escritores para el futuro y hasta inversores para el futuro… A la hora de la salida del colegio llegan grupos de niños con carteles de mil colores. La activista apenas interactúa, pero de vez en cuando los mira y esboza una sonrisa pícara, que, junto a sus dos largas trenzas y a sus ojos verdes, la hace parecerse a Pippi Calzaslargas, la impertinente niña de los libros de la escritora sueca Astrid Lindgren.

"Antes de todo esto yo era muy tímida y aún lo soy en privado. Siempre era la persona que estaba detrás, la que nadie notaba", dice Thunberg. La protesta ha sido como una terapia. "Mi vida ha cambiado mucho, me siento con más energía, más feliz, puedo tener algo que tiene sentido, algo que hacer. No tengo mucho tiempo libre pero está bien".

El cambio ha sido radical para toda su familia. Es vegana e intenta que sus padres lo sean. Svante Thunberg casi lo consigue; la madre, Malena Ernman, sigue comiendo queso. Para ella, la mayor renuncia fue dejar de coger aviones como le pedía su hija para reducir el impacto ambiental de sus acciones. "Ha tenido que cambiar su carrera. Sigue cantando pero ahora lo hace en musicales aquí en Estocolmo", explica la joven. Cuando habla de los logros obtenidos con su familia se le ilumina la cara. 
Lo mismo ocurre cuando imagina lo que puede pasar el próximo viernes con la huelga global de estudiantes: "Me entusiasmo pensando en el día después, cuando miraré en Internet y veré las fotos que llegan de todo el mundo". Ella gestiona sus redes sociales y contesta a los mensajes. No todos llegan por Internet. Mientras el fotógrafo prepara la cámara para hacerle un retrato, una mujer se acerca y le entrega una carta: la envía una joven francesa.
"Esto es como en los cuentos: un niño, el más pequeño de todos, empuja a los demás a luchar contra el dragón", comenta Gerd Johnsson, una activista de 66 años, tras regalar dos ramos de tulipanes rojos a su heroína. Thunberg los reparte entre los jóvenes que se quedan hasta el final de la huelga. A las tres, recoge su cartel y andando, en silencio, con su padre al lado, enfila la misma calle por la que horas antes había llegado.



El riesgo de convertirse en una marca


"Mucha gente ha usado mi nombre con fines comerciales o no comerciales y no puedo pararlo. Si alguien me pregunta y es algo que hacen por lucro, yo digo que no, pero no puedo parar a toda la gente, no tengo mucho tiempo...". Greta Thunberg es consciente del riesgo de estar convirtiéndose en una marca. Su cara aparece en convocatorias de manifestaciones, camisetas… No puede evitar que esto pase pero, al ver que su fama aumentaba, decidió no afiliarse a ninguna organización. Aun así ha tenido que dar un paso al frente para contrarrestar, con largas publicaciones en Facebook, los rumores y las sospechas de tener a alguien detrás, y para explicar que ella viaja solo con el permiso de su instituto y de sus padres, que han costeado todos sus desplazamientos, desde Katowice (Polonia) hasta Davos (Suiza) o Bruselas. "Mucha gente se ha ofrecido a pagar; cuando fue a Davos la organización quiso pagar el viaje y lo mismo cuando fue a Bruselas. Y quizá podemos pensarlo cuando son ocasiones oficiales, pero de momento lo hemos pagado todo nosotros", asegura el padre.

El riesgo de ser usada como una marca se hizo realidad cuando un empresario sueco activo en el movimiento contra el cambio climático usó su nombre para los folletos destinados a los inversores de una nueva start-up, reconociendo después que no había informado ni a la joven ni a su familia. Ella también ha contestado a quien sospechaba que su protesta fuera la campaña de lanzamiento del libro que sus padres escribieron para contar la experiencia de estos últimos dos años. La publicación tenía que salir en mayo pero tras problemas con la primera editorial, encontraron finalmente otra que quiso sacarlo el 24 de agosto, dos semanas antes de las elecciones generales en Suecia. "Me esperaba que hubiera odio, si no encuentran algo, lo inventan. Y es triste", lamenta la activista.




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