domingo, noviembre 01, 2020

Niñas y adolescentes tutelados en Melilla reclaman que se les documente.

De aquí a finales de año un centenar de niños, niñas y adolescentes cumplirán los 18 años y saben, 
por la situación de otros muchos que a lo largo del año han alcanzado la mayoría de edad, 
que sin estar debidamente documentados se los condena a situación de calle 
y a no poder pasar a la península.


Menores migrantes se concentraron
ante la Consejería de Bienestar de Melilla
para reclamar que se les permita documentarse.

Niñas, niños y adolescentes de origen migrante, denuncian que pese a estar cerca de cumplir los 18 años y llevar entre uno y tres años bajo la tutela de la Comunidad Autónoma de Melilla, siguen sin estar documentados como obliga la Ley a las administraciones. Tras la concentración que el pasado 19 de octubre realizaron frente a la Consejería de Bienestar Social, y a las puertas de la Oficina de Extranjería y Fiscalía del Menor —ambos organismos intervinientes en el proceso de documentación— este lunes un nutrido grupo se reunió en privado para evaluar los caminos a seguir de cara a exigir que las autoridades atiendan a su demanda. Como aclaran en un comunicado de prensa, están preocupados porque compañeros suyos llegan a la mayoría de edad sin haber sido documentados y ello implica que “en muchos de los casos terminen en situaciones de irregularidad”.

“Que la Ciudad Autónoma cumpla con el trámite de solicitar nuestra residencia a los nueve meses de estar tutelados, no implica que estemos debidamente documentados, ya que una vez obtenida la resolución positiva, no se nos lleva a realizar el trámite de huellas preceptivo para obtener la Tarjeta de Identificación de Extranjeros (TIE), solo para cédula de inscripción en algunos casos, por lo que la situación respecto a la tramitación de nuestra documentación está bloqueada”, denuncian.
Es el caso de Hicham (nombre ficticio), un adolescente tutelado en el Centro de la Purísima, que confiesa a El Salto su preocupación por estar a pocos días de cumplir la mayoría de edad y tener como único destino en el horizonte, la calle. “Llevo más de un año tutelado, y me queda una semana para tener que irme del Centro”, explica, y aclara que “es un problema de todos los niños a los que les queda poco para salir”. “Cuando cumpla 18 años tengo que dejar el Centro, sin papeles, y no sé qué voy a hacer. Imagino que iré a la acogida en la Plaza de Toros, destinada a mayores de 18 años en situación de calle, donde terminan muchos de los menores que han estado tutelados”, lamenta.
Después de la concentración del pasado lunes apareció en el tablón de sus centros, un listado con los nombres de quienes esta semana debían ir a poner la huella, ninguno de quienes habían protestado estaba incluido
A la iniciativa, nacida de un grupo de jóvenes acogidos en la Purísima, se han sumado adolescentes mujeres del Centro Gota de Leche. Y la decisión de no dar sus nombres verdaderos se debe a que después de la concentración del pasado lunes apareció en el tablón de sus centros, un listado con los nombres de quienes esta semana debían ir a poner la huella, pero ninguno de ellos estaba incluido. “Nadie les ha dicho nada, pero que ninguna de las casi setenta personas que se concentraron el lunes anterior estuviera en esa lista, da que pensar”, reflexionan desde colectivos sociales que acompañan su reivindicación.
Según detallan, el reclamo y la desesperación ante la posibilidad de hacerse mayores de edad sin haber cumplimentado la documentación radica en dos problemas: el primero, que deben abandonar el Centro sin opción de pasar a la península, donde estiman podrían tener más posibilidades de trabajar. El segundo, que para documentarse una vez cumplidos los 18, los trámites son más difíciles.

“Si no realizamos el trámite de huellas mientras somos menores, una vez cumplidos los 18 se nos obliga a conseguir un padrón en la ciudad para poder poner huellas. Esto es un requisito que se exige sistemáticamente en la Oficina de Extranjería de Melilla. La dificultad de conseguir padrón en Melilla hace que se pasen los plazos sin que podamos tramitar la TIE. Y si no ponemos la huella, o bien porque no se nos permite siendo menores o bien porque no conseguimos un padrón siendo mayores, nos encontramos atrapados en la Ciudad de Melilla hasta que finalmente nuestra residencia caduca y caemos en situación de irregularidad”, cuestionan.
Otra de las peticiones es que si no tienen pasaporte no se les tramita la cédula de inscripción, por cuanto su situación termina siendo de “total” indefensión. Esta cédula es un documento que en cierta forma sustituye al pasaporte cuando no hay posibilidad por parte de la persona de conseguir que su país de origen lo documente.

Los menores temen que con la mayoría de edad se quedarán sin documentos y son recursos a los que acudir.
En el caso de los jóvenes marroquíes, España alega que Marruecos emite pasaportes, que es cierto. El problema es que ni Marruecos tiene una oficina consular en Melilla, ni estos niños y jóvenes pueden pasar a la península para tramitarlo. De facto, entonces, es imposible para ellos tramitar un pasaporte.
“A muchos de nosotros que no tenemos pasaporte ni forma de conseguirlo, nunca se nos tramita la cédula de inscripción. Esto impide, también, que podamos viajar a la península una vez cumplidos los 18 años, inclusive en el hipotético caso de que hubiéramos puesto huellas. Además, se nos dice que no podemos tener cédula una vez que somos mayores, a pesar de la evidente imposibilidad de conseguir un pasaporte marroquí en Melilla”, destacan. Tampoco pueden regresar a Marruecos para tramitarlo, incluso porque muchos de ellos no tienen una familia a la que “volver”.

“Quiero firmar, que me documenten porque me queda muy poquito, apenas cuatro meses, para cumplir los 18 años. La documentación es lo que me permitiría pasar a la península para poder trabajar y ayudar a mi familia”
En el Centro La Purísima hay actualmente 426 niños y adolescentes menores acogidos. Entre ellos está Mohammed, que lleva un año y seis meses tutelado en Melilla sin ser documentado. “Quiero firmar, que me documenten porque me queda muy poquito, apenas cuatro meses, para cumplir los 18 años. Esta semana ha habido listas, pero no está mi nombre, y la documentación es lo que me permitiría pasar a la península para poder trabajar y ayudar a mi familia”, acota.

A Hassan le queda la mitad de tiempo y también se ha sumado a la iniciativa de defender sus derechos. “Estoy en La Purísima y tengo problema para firmar, también llevo mucho tiempo, un año, nueve meses y diez días y no me han documentado. He hecho muchos cursos, pero me quedan dos meses para la mayoría de edad”, relata. Moha también está bajo tutela del Estado hace casi dos años y cree que es tiempo de defender lo que les corresponde.
“Llevo un año y nueve meses esperando por poner la huella. El lunes pasado estuvimos manifestándonos frente a la Consejería porque hay muchos niños que salen sin estar documentados, y es nuestro derecho ser documentados antes de cumplir la mayoría de edad. Queríamos explicar en Fiscalía nuestras condiciones”, afirma.

También preocupa la falta de información, el no saber cuándo desde la Consejería han iniciado sus trámites, qué tiempo aproximado puede tardar, un entramado administrativo que solo genera incertidumbre y temores.
Incluso desde las organizaciones que acompañan su lucha, denuncian que para cualquier consulta a estos menores de edad se les está exigiendo “ir acompañados por un educador”, una asistencia o tutela que a su entender “limita su capacidad de acción y excede lo que la propia Ley del menor establece”. En la actualidad hay en Melilla más de 800 niñas, niños y adolescentes de origen migrante en situación de acogida, y se estima que de aquí a fin de año un centenar de ellos alcancen la mayoría de edad.