miércoles, abril 02, 2014

¡Es que no me lo habías preguntado antes!. Dimensión subjetiva del bienestar infantil

Lo que los niños y niñas dicen:
La dimensión subjetiva del bienestar infantil



"En este informe sobre la dimensión subjetiva del bienestar infantil exploramos más allá del bienestar material de recursos y de satisfacción de necesidades para acercarnos a la voz, la participación y la valoración de los niños y niñas acerca de su satisfacción vital y su felicidad. Lo hacemos desde la evidencia surgida de investigaciones en España y a nivel internacional, ya que existen sugerentes avances en otros países en cuanto a estos estudios y a su influencia en las decisiones públicas. Precisamente esta es una de las cuestiones centrales de este informe, que recogemos en el capítulo tercero, dedicado a la influencia de las investigaciones de bienestar subjetivo de los niños y niñas en la elaboración de políticas públicas".

Preguntar a las personas acerca de sus preferencias y expectativas, su satisfacción vital y ca- lidad de vida, o directamente sobre su felicidad es buscar el fruto de un proceso reflexivo en el que el individuo valora su vida a la luz de sus planes y aspiraciones. No se trata de evaluar los recursos materiales de los que disponen las personas o su sociedad, lo que llevaría a considerar niveles de renta o Producto Interior Bruto (PIB) per cápita. Se trata de conocer la valoración de los sujetos acerca de su propio bienestar. Surgen entonces resultados inesperados y sorprendentes, que muestran las diferencias del análisis de las dimensiones material y subjetiva.

Los resultados también son provocadores cuando se contrastan las valoraciones que padres e hijos hacen en relación a sus expectativas en la vida adulta, tal como exploramos en el capítulo primero de este informe. O cuando se analizan las valoraciones de niños, niñas y adolescentes (NNA) y la desconexión de estas con las decisiones tomadas por los responsables de políticas públicas, que también dicen referirse al bienestar infantil y al bienestar general. Porque ¿qué persona no desea que su gobierno apoye políticas que mejoren su experiencia de vida?

En más de 47 culturas, incluyendo muchas no occidentales, los valores más importantes para las personas son la salud y el bienestar. Y como surge de diversas investigaciones, estos valores son quizá más fuertes aún en niños y jóvenes. En el caso de Gran Bretaña, por ejemplo, una investigación de The Children’s Society revela que el 58% de los niños eligió la opción Ser feliz como su principal ambición, siendo la segunda respuesta más popular, con el 16%, Tener una familia.

En este sentido, la New Economics Foundation (Nef ) define una sociedad exitosa como aquella donde la mayoría de personas se encuentran satisfechas, felices y sanas. ¿Pero ello es medible? Este centro de investigación británico y un aluvión de investigaciones sobre la felicidad, la satisfacción vital y la calidad de vida que han proliferado desde la década de los años 70 sostienen que sí. Más aún, la Nef sostiene que si esa es la meta, el camino pasa por medir la felicidad y la satisfacción vital con el fin de hacer que los gobiernos cumplan con ese objetivo. “Eso, creemos, es la revolución del bienestar”, afirma el investigador de la Nef, Samaah Abdallah.

A pesar de las críticas a las investigaciones sobre bienestar subjetivo –que abordamos en el capítulo segundo– a primera vista no parece que estos estudios sean, desde el punto de vista de sus fundamentos, tan o más controvertidos que aquellos que apelan a un mayor nivel de crecimiento económico como condición para lograr mayores niveles de bienestar. Más aún si a partir de ese crecimiento económico se pretende que depositemos entonces nuestra fe en que ello redundará en trabajo asalariado de calidad para hombres y mujeres para luego volver a depositar nuevamente nuestra fe en que ello será el sustrato en el que se cimentará la felicidad y la satisfacción vital de las personas.

Más allá de las objeciones a las investigaciones sobre el bienestar subjetivo, estos estudios sobre la felicidad y la satisfacción vital imprimen una dura crítica a la relación entre las actuales decisiones políticas y económicas, y los fines y deseos de los seres humanos.

Desde Educo hemos constatado una regresión de los derechos de la infancia en España entre el 2007 y el 2013 a raíz de la pérdida de bienestar material y el aumento de más de medio millón de niños en riesgo de pobreza infantil en ese período. Desde un enfoque de derechos, no se puede considerar sólo un problema social sino una vulneración de derechos que los Estados tienen la obligación de revertir. Y nos referimos no sólo al medio millón de niños sino a los ahora más de 2,5 millones de niños en riesgo de pobreza y exclusión social que el Estado español arrastra desde el inicio de su época de bonanza económica, previa a la crisis. Porque no se trata de una cuestión estrictamente económica sino también profundamente política, de prioridades del gasto y de nuevas y viejas deudas sociales. La protección de niños, niñas y adolescentes es una obligación contraída por España al ratificar la Convención sobre los Derechos del Niño del año 1989.



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