9 revistas infantiles en papel

 para fomentar la lectura y el conocimiento de los más peques.



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Todo medio es válido para fomentar la lectura, la cultura y el conocimiento de los más jóvenes. Las revistas infantiles se presentan como una buena alternativa para conseguir tal (majestuoso) objetivo. Bien es cierto que hay revistas y revistas. Todas las revistas infantiles buscan que sean leídas y usadas, pero no todas aportan ese grado cultural y de conocimiento que nos gustaría conseguir en nuestros hijos.

Confieso que nunca me había parado a pensar si existían o no revistas culturales para niños en papel. No es algo que me haya inquietado en demasía hasta que mi hija mayor (7) empieza a querer esas revistas de personajes que ve en televisión (y que incluyen una gran cantidad reportajes comerciales). Creo que tengo la batalla perdida contra esto (y contra las colecciones), no obstante, me gustaría poder aportarle otras revistas (además) con las que pueda leer, jugar y aprender al mismo tiempo.

Bien es cierto que existe una gran cantidad de revistas de literatura infantil y juvenil (revistas LIJ), pero no es eso lo que busco. Aprovecho para felicitar a la Revista Peonza por el Premio Nacional al Fomento de la Lectura 2018. Lo que quiero son revistas que se dirijan directamente a los más jóvenes. Revistas enfocadas a un público infantil y que además estén en papel para que puedan desconectar de la pantalla (al menos un rato).
Por suerte la búsqueda dio sus resultados. Y la verdad es que me llevé una grata sorpresa. Las revistas que os presento a continuación son bastante originales y están cuidadas hasta el más mínimo detalle por los especialistas que forman parte de ellas. Publicaciones periódicas que buscan crear de la lectura una afición, que persiguen que los jóvenes disfruten y aprendan al mismo tiempo, y que buscan fomentar su creatividad e imaginación. Revistas didácticas, divulgativas, recreativas, educativas, lúdicas… que tocan temas como la ciencia, la literatura o los deportes, y con las que los jóvenes pueden disfrutar solos o en compañía.

¡La leche!

¡La leche!¡La Leche! es una revista ilustrada de periodismo cultural, destinada principalmente a niños de nueve a doce años. Tiene cuatro entregas al año (verano, otoño, invierno, primavera) y comenzó con un tiraje de 750 ejemplares, impresos en papel ecológico y a dos tintas que cambian de número a número siguiendo las variaciones cromáticas de las estaciones.
Las secciones que componen la revista abarcan temas como las catástrofes, el deporte, la zoología, la sexualidad, la antropología, la física, el psicoanálisis, la política, la lingüística, la tecnología, el pasado, los oficios, la pedagogía, las manualidades. Sin embargo, en cada artículo prima el interés por narrar historias atractivas y estimulantes antes que el servir de introducción a determinadas áreas del saber. En este sentido, ¡La Leche! no tiene una vocación didáctica. Tampoco es estrictamente divulgativa ni recreativa.

Principia Kids

Principia KidsPrincipia es una publicación en papel de la que puedes disfrutar cada seis meses. También publican contenido online todos los días, donde encontrarás artículos, relatos, audiotextos, poesía, efemérides o cómic. Principia ofrece la posibilidad de disfrutar de la ciencia y la literatura de forma ilustrada y con recursos interactivos y audiovisuales que enriquecerán tu experiencia. Sin dejar de lado a los más pequeños de la casa, para los que cuentan con Principia Kids, ciencia para niñas y niños intrépidos de 0 a 99 años.

Kiwi

KiwiKiwi es una publicación independiente dirigida a niños y niñas entre 5 y 10 años. Está diseñada para ser un componente educativo a la vez que lúdico, porque el juego es uno de los mejores vehículos para el aprendizaje.
Cada número trata un tema diferente y en las distintas secciones se podrán encontrar curiosidades, recetas, experimentos, recortables… La filosofía de Kiwi es hacer una revista de calidad para los niños, donde sus voces encuentren un hueco.

CUCÚ

CucúCUCÚ es una publicación periódica, bonita, alegre, de esmerada calidad y muy bajo costo para niños de 0-4 años, con el propósito de llegar a miles de madres y padres de todos los estratos en muchas regiones de Colombia, para que, simplemente, se sienten a leer con los niños. CUCÚ es también un proyecto social ya que por cada niño suscriptor, otros dos reciben su revista en jardines de integración social.



Revista Namaka

Revista NamakaNamaka es una revista infantil, divertida y salvaje, que quiere ayudar a las familias y al profesorado a desarrollar el espíritu crítico, el placer por la lectura y la creatividad y la imaginación de los más pequeños. Manifiestan que estos deben ser los pilares fundamentales sobre los que se sostengan los ratos de ocio y de cultura de los chicos, los adultos del futuro. [Revista en catalán].

Revistas Bayard

Bayard edita 11 revistas educativas para niños y jóvenes, adaptadas a cada edad: 4 en castellano, 3 en catalán (traducidas de la versión castellana… o al revés) y 4 en inglés, que, de la forma más atractiva, descubren a los lectores un mundo inagotable de aprendizaje y fantasía.

Popi

PopiLa revista infantil Popi está específicamente creada por especialistas para los pequeños de entre 1 y 3 años. Con su revista, el niño aprende jugando, muestra sus progresos en atención y en lenguaje y se divierte… contigo.






Caracola

CaracolaEntre los 4 y los 6 años, los niños se preparan para aprender a leer… ¡y lo consiguen! Caracola hace que afronten este reto con ilusión y con ganas: un cuento con maravillosas ilustraciones, juegos para ejercitar la habilidad y la creatividad, cómics con personajes entrañables y divertidos, páginas de ciencia, naturaleza y animales…





Leoleo

LeoleoAhora que el niño o niña puede leer sin ayuda, Leoleo le acompaña cada mes para hacerle olvidar el esfuerzo que supone la lectura en este momento. Un fabuloso cuento de 45 páginas y mucho más: humor, aventuras, juegos, naturaleza, sorpresas… A partir de los 7 años, Leoleo es su revista, creada para que la lectura se convierta en afición.




Reportero Doc

A partir de los 9 años, los niños quieren encontrar por sí mismos las respuestas a sus preguntas y comprender el mundo en el que viven. Y Reportero Doc les invita a conocer y explorar los temas que les apasionan: ciencia, naturaleza, historia, mundo… Imágenes espectaculares, textos accesibles, rigor, creatividad, originalidad, humor, valores… al servicio del conocimiento y de la lectura placentera.


30 de enero: Día Escolar de la No Violencia y la Paz

El 30 de enero, Día Escolar de la No Violencia y la Paz, se celebra todos los años desde 1964, en homenaje a Mahatma Gandhi, fecha establecida 16 años después de su muerte (1948) en Nueva Delhi, India. En esta conmemoración se suele realizar una jornada educativa no gubernamental fundada en España en 1964 por el poeta y pacifista mallorquín Llorenç Vidal como punto de partida y de apoyo para una educación no-violenta y pacificadora de carácter permanente y que se practica el 30 de enero de cada año en homenaje a la vida y las enseñanzas de Gandhi.
Gandhi, con estudios de derecho, pensador y político hinduista, adquirió el título de “Mahatma”, cuyo significado se traduce a “Alma grande”, debido a su interés por promover la Paz y la congruencia de sus actos para alcanzar dicho fin.
Hacer un recorrido por la vida de Gandhi facilita la labor educativa a la hora de explicar a los niños y niñas, por un lado, el significado de los valores que están implícitos en la paz y, por otro, la importancia de combatir la violencia desde la educación, es decir, fomentando una educación orientada en y para la tolerancia, la solidaridad, la concordia, el respeto de sus derechos y la no violencia.
Los niños y niñas son personas que no solo necesitan de conocimientos, competencias y saber hacer, sino que también están ávidos de aprender valores que guíen su conducta. Si estos valores son los adecuados, estaremos entre todos y todas contribuyendo a laconstrucción de un mundo mejor, más justo y más humano.
El exdirector general de la Unesco, Federico Mayor Zaragoza, en una entrevista realizada por Global Education Magazine, dijo: “tenemos que ser conscientes de que estamos a tiempo de cambiar una cultura de imposición, del miedo, culturas basadas en la especulación económica de deslocalización de la producción en la guerra, que todavía son capaces de transformarse en una cultura del diálogo, de la reconciliación, de la sociedad en una cultura de la paz”.
En este sentido, la Plataforma de Infancia reivindica el derecho de los niños y niñas a crecer en un entorno de paz donde cualquier tipo de violencia no tenga cabida. Este propósito implica la voluntad de las personas adultas y de su entorno, de los Estados, de los medios de comunicación y de todos los que por una u otra razón suponen un referente para ellos y ellas. Por ello y con motivo del Día Escolar de la No Violencia y de la Paz, compartimos algunas sugerencias de los niños y niñas sobre la paz y la no violencia:
“Hacerles saber (a todas las personas) que hay derechos humanos, derechos de igualdad y de libre expresión”

“Evitar que en algunos países haya niños menores de edad que vayan a la guerra”

“Hay personas que necesitan aprender a controlarse para no ser violentas”

Y os pedimos a todos y todas las personas que nos leen, que dejen un mensaje en este artículo con su opinión o su contribución para hacer de este mundo, un lugar más pacífico y, en consecuencia, más apropiado para los niños y las niñas
Te recomendamos:

El buen trato marca la diferencia en el aprendizaje.

¿qué pasa si sonríe y no recibe una sonrisa de vuelta?, 
¿qué pasa, si además, es constantemente ignorado o verbalmente maltratado? .
El impactante video que demuestra 
cómo el buen trato marca la diferencia en el aprendizaje.



    
“Se puede demostrar que la ternura y la compasión con los estudiantes ayudan a transmitir el aprendizaje de una mejor forma. Si la profesora sonríe, acaricia, el niño estará más motivado para aprender”, asegura en El Tiempo Sandra Varela, directora del programa de Pedagogía Infantil de la Universidad de La Sabana en Colombia.

“¿Por qué los quieren silenciar?”

De una forma conmovedora, la asociación The Rollins Center evidencia la importancia de interactuar con los niños de una forma positiva y darles la oportunidad de encontrar su propia voz.


¿Qué pasa si un niño saluda y nadie le responde?, ¿qué pasa si sonríe y no recibe una sonrisa de vuelta?, ¿qué pasa si además es constantemente ignorado o verbalmente maltratado? Esto es justamente lo que la asociación The Rollins Center intenta evidenciar en un video que ha impactado a muchos. En el video “Every Opportunity”, el niño que protagoniza la historia explica cómo se siente cuando un adulto lo ignora o pierda la paciencia y demuestra cómo esto influye en el proceso de aprendizaje al que se está enfrentando. La historia tiene dos partes que se contrastan: en la primera se plantea la visión negativa del asunto y en la segunda se recrea la historia desde un ángulo totalmente positivo.

Este video, que busca resaltar la importancia de las buenas prácticas pedagógicas en Estados Unidos, se basa en diversas investigaciones creadas por expertos en desarrollo cerebral y alfabetización, además evidencia cómo una actitud positiva hacia los niños en un ámbito educativo, puede marcar la diferencia en el desarrollo de diversas habilidades emocionales y cognitivas.

Muy de la mano con esto está la visión de Rollins Center. Según se menciona en El Tiempo, la organización asegura que el buen trato debería ser la base de apoyo en los procesos de aprendizaje de los niños, especialmente en el aprendizaje de la lectura como medio para desarrollar otras habilidades. Esa preocupación surge de los bajos porcentajes que está sufriendo EE.UU. con respecto al analfabetismo: sólo el 36 por ciento de todos los niños tiene la capacidad de leer con soltura al final del tercer grado. Pensando en esto, el video plantea la importancia de crear los espacios indicados para hacer frente a este problema. Éstos se basan, por supuesto, en el buen trato, pero además, en la propias voces de los niños.

The Rollins Center plantea la importancia de promover momentos de discusión y diálogo entre los estudiantes. Ellos están convencidos de que cada niño debe encontrar su voz y para eso es importante dejarlos hablar. Aunque el silencio es importante para aquietar la mente y promover la concentración en el aula, Varela afirma también que en las salas de clase también se aprende de la interacción, del diálogo y de la socialización con otros. Así entonces, es tarea de los docentes el encargarse de generar interacciones positivas con los niños, pero también es tarea de ellos el abrir los espacios indicados para que puedan desarrollarse de muchas formas. Todo esto basado en el respeto, en el lenguaje positivo, en el apoyo y en el buen ejemplo.
Las buenas actitudes o el buen trato no solo determinan la forma como establecemos relaciones sociales, también generan sentimientos positivos como la confianza y la seguridad, elementos que deberían ser indispensables al interior de las escuelas. Si queremos que los niños aprendan, ellos deben desarrollarse en aquellos espacios donde sean tratados como personas, donde puedan potenciar sus habilidades y crear su propia voz.

The association between adolescent well-being and digital technology use. Investigación.

 La asociación entre el bienestar del adolescente y el uso de la tecnología digital.



La asociación que encontramos 
entre el uso de la tecnología digital y el bienestar de los adolescentes 
es negativa, pero pequeña, 
y explica como máximo el 0,4% de la variación en el bienestar.
Estos efectos son demasiado pequeños para justificar un cambio de política.

Resumen:

El uso generalizado de las tecnologías digitales por parte de los jóvenes ha estimulado la especulación de que su uso regular tiene un impacto negativo en el bienestar psicológico. La evidencia empírica actual que respalda esta idea se basa en gran medida en análisis secundarios de conjuntos de datos sociales a gran escala. Si bien estos conjuntos de datos proporcionan un recurso valioso para investigaciones altamente potentes, sus muchas variables y observaciones a menudo se exploran con una flexibilidad analítica que marca los efectos pequeños como estadísticamente significativos, lo que conduce a posibles falsos positivos y resultados conflictivos. 

Aquí abordamos estos desafíos metodológicos aplicando el análisis de curva de especificación (SCA) en tres conjuntos de datos sociales a gran escala (total n = 355,358) para examinar rigurosamente la evidencia correlacional de los efectos de la tecnología digital en los adolescentes

La asociación que encontramos entre el uso de la tecnología digital y el bienestar de los adolescentes es negativa pero pequeña, y explica como máximo el 0,4% de la variación en el bienestar. Tener en cuenta el contexto más amplio de los datos sugiere que estos efectos son demasiado pequeños para justificar un cambio de política....

Se puede encontrar información:recopilación datos y cuestionarios en el sitio web de OSF (https://osf.io/7xha2/).

Bolivia abandona la reforma legal pionera en favor de la niñez trabajadora



23/01/2019.

Desde agosto de 2014, Bolivia contaba con un Código de la Niñez y Adolescencia (Ley Nº 584), que prometía nuevas formas de abordar el asunto del trabajo de niños y niñas especialmente en el ámbito latinoamericano. Su contenido, ya no se limitaba a una mera prohibición del mismo, como las leyes de otros países, sino que más bien, contemplaba medidas concretas para mejorar la protección de los niños y niñas trabajadores y de hacer que los niños y niñas que quieren trabajar o que tienen que trabajar debido a la pobreza puedan trabajar en condiciones dignas. A pesar de sus deficiencias, el Código fue celebrado con entusiasmo por los niños y niñas trabajadores de Bolivia, así como por otras organizaciones de NATS de otros países de América Latina. Igualmente, fue acogido como pionero por algunas ONGs que se ocupan de los derechos de la niñez.

Ahora, sin debate público y sin consultar a las y los niños trabajadores y a todas las organizaciones y organismos gubernamentales locales que participaban en la aplicación del Código, por demanda del gobierno de los Estados Unidos y en conformidad con las directrices de la Organización Internacional de Trabajo (OIT), el Parlamento y el Senado de Bolivia han enmendado este Código de manera sustantiva. El Presidente Evo Morales lo firmó el pasado 20 de diciembre 2018 (Ley N° 1139).

Con la nueva ley todos los mecanismos de protección legal para niños y niñas menores de 14 años en el trabajo han sido abolidos sin sustitución, lo que equivale a una prohibición general, dando así un giro radical al contenido del Código. Las disposiciones del Código y las garantías laborales ahora, se limitan plenamente a los adolescentes de entre 14 y 18 años de edad. Al final del Código, lo único que les queda a los niños menores de 14 años es anunciar que se les exigirá que asistan a la escuela y que se les prohibirá trabajar por medio de los órganos de supervisión, y que dependerán de las autoridades para que sean más sensibles a la protección de sus derechos. Las disposiciones transitorias de la ley proclaman, presuntamente, que las causas del trabajo infantil se eliminarán completamente en un plazo de tres años.

Con la enmienda del Código, las Defensorías municipales de los derechos de la infancia al igual que los niños y niñas trabajadores menores de 14 años quedarán nuevamente “desamparados” con los problemas reales de la explotación y la violencia, la obstrucción del desarrollo infantil, así como las situaciones de desventaja y discriminación.

La Unión de Niñas, Niños y Adolescentes Trabajadores de Bolivia (UNATsBO) resumió lacónicamente la nueva regulación diciendo que el gobierno boliviano, a pesar de su retórica, “se halla sometido al imperialismo”.

Desde Europa NATS nos solidarizamos con la UNATsBO y todas las niñas y niños trabajadores de Bolivia y de América Latina y expresamos nuestra enérgica protesta y preocupación porque el gobierno de Bolivia con la nueva ley, está pisoteando las promesas de la propia Constitución del Estado Plurinacional de Bolivia y dejando en una preocupante situación a las niñas, niños y adolescentes que trabajan, especialmente a los menores de 14 años sin respetar su Superior Interés como marco de regulación y actuación.


10 películas para trabajar la diversidad sexual en el aula.

¡Todos somos diferentes y únicos!.

Por Tiching.
Hablar de diversidad sexual en el aula es necesario hoy en día. Las personas tienen el derecho de vivir libremente su orientación sexual y su identidad de género y expresarla sin temor. Por ello, desde las aulas debemos fomentar actitudes de respeto, de empatía y tolerancia para que todo aquel que no sea heterosexual se clasifique como “diferente”. ¡Todos somos diferentes y únicos!.

La adolescencia es una etapa en la que los cuerpos empiezan a desarrollarse y a cambiar, asimismo, se despierta la curiosidad sexual, lo que conlleva a las primera experiencias sexuales. Por ello, es imprescindible que antes y durante estos años se trabaje la diversidad sexual con ahínco.
El cine puede ser un recurso genial para captar la atención del alumnado y el interés por la temática y, a partir de aquí, debatir y reflexionar tanto individual como colectivamente. ¡De las muchas filmografías que existen sobre diversidad sexual, hemos realizado una selección que creemos puede ser muy útil para visualizar en el aula! ¿Te animas a descubrirlas?

10 películas para trabajar la diversidad sexual:

  • Llámame por tu nombre (Call me by your name): Una película ambientada en los años 80, cuando la homosexualidad se consideraba un escándalo, cuenta la historia de amor entre dos chicos que, a pesar de sus reticencias, darán sentido y forma a sus sentimientos. Esta emotiva historia está basada en la novela de André Aciman por lo que puede trabajarse también mediante la lectura.
  • Girl: Lara, una niña de 15 años, quiere cumplir su sueño de ser bailarina. No obstante, ella nació siendo un niño y, tanto los prejuicios de los más como sus propias dificultades ante la disciplina, se vuelven un obstáculo difícil de afrontar y de superar. Esta filmografía puede ser un gran recurso para trabajar el concepto de la transexualidad.
  • La vida de Adèle: Esta película se sumerge en el despertar sexual de dos jóvenes de instituto que construyen su relación amorosa bajo la incomprensión y la intolerancia del entorno que les rodea, desde la familia hasta los amigos. Con este recurso se podría debatir acerca de los prejuicios y opresiones que viven las personas por su orientación sexual.
  • XXY: En esta película, Álex, una adolescente intersexual, nos llevará a conocer cómo vive su secreto y cómo reacciona la gente a su alrededor. Con esta filmografía los adolescentes podrán conocer una realidad que quizá hasta ahora no conocían y hablar abiertamente sobre la intersexualidad. ¡Pueden salir preguntas y reflexiones muy interesantes!
  • Con amor, Simon: Simon es homosexual pero tiene miedo y no sabe cómo decirlo a su círculo más cercano. El protagonista durante todo el film irá relatando sus sentimientos y su experiencia personal. Una gran película para trabajar el respeto, la empatía hacia el colectivo LGTBI, la construcción de la identidad sexual, etc. ¡Quizá más de un alumno o alumna se siente identificado y se animan a expresar abiertamente su orientación sexual!
  • Tomboy: Laure es una niña transgénero de 10 años que, tras mudarse a un nuevo barrio, aprovecha su aspecto físico para hacerse pasar por un chico, Michael. Con esta película se pueden trabajar la construcción de la identidad de género, los estereotipos, la discriminación y la homofobia, las relaciones intrapersonales, la orientación sexual, etc. ¡Es perfecta para hacer un debate con los primeros cursos de la ESO!
  • Carol: Nueva York, principios de los años 50. Therese y Carol, dos mujeres que nada entienden de las prohibiciones sociales y el conservadurismo de la época, empezarán una historia de amor y cariño que pondrá en riesgo sus infelices vidas. Una buena película para reflexionar sobre cómo ha cambiado la concepción de la homosexualidad a lo largo de los años.
  • Azul y no tan rosa: Una película muy completa que hará reflexionar a los alumnos y alumnas sobre la diversidad sexual, la violencia doméstica y la identidad intrapersonal, haciendo aflorar valores como el respeto, la tolerancia y la aceptación de uno mismo y los otros.
  • La chica danesa: Esta es una historia real basada en un matrimonio de artistas daneses. La vida de esta pareja da un giro cuando el marido comienza a posar como modelo femenina para su mujer. Los retratos resultan ser un éxito y la mujer anima a su marido a posar repetidamente. Lo que comienza como un juego, finalmente acaba en una experiencia de transexualidad.
  • Wonder Woman y el profesor Marston: ¿Se pueden querer a dos personas a la vez? ¿Qué es ser normal? ¡En esta película, donde se cuenta una relación poliamorosa conformada por dos mujeres y un hombre, nos enseña que cada uno debe vivir su sexualidad y sus relaciones como considere siempre y cuando haya conformidad y respeto! Un recurso genial para crear un debate interesante sobre lo que es correcto, sobre la moral, las opresiones, la bisexualidad, el feminismo…
La diversidad sexual es un tema que debe trabajarse a partir de ciertas edades, pero eso no quiere decir que no se puedan “normalizar” todas las orientaciones sexuales y las identidades de género mediante los recursos que presentamos día a día en el aula. In a hearbeat es un cortometraje que puede visualizarse con los niños y niñas de primaria para reflexionar acerca de las relaciones afectivas entre dos personas del mismo sexo.
Si te interesa esta temática, y quieres adentrarte e investigar más, puedes acceder a FELGTB, donde podrás encontrar vídeos, documentos, noticias, enlaces, etc. sobre la diversidad sexual.

De límites y libertades.

Revista Novedades Educativas, 

La confusión que se observa alrededor de ideas como libertad, autoridad, límites, autonomía, derechos y deseos, 
lleva a que los niños “malgasten” tiempo y energía, 
intentando tomar decisiones o manejar situaciones 
que exceden sus posibilidades. 
Ante la evidencia de algunos malentendidos que se vienen instalando en la sociedad, 
la autora ofrece orientaciones 
para que los adultos ocupen el lugar de referentes 
y –así– los chicos puedan recuperar el derecho a jugar, experimentar, investigar y abstraerse los intereses y espacios 
que les son propios. 

El entrelazamiento vincula el problema de los límites con las libertades a la vez que da cuenta de un tema que se ha instalado hace un tiempo y nos está interpelando a muchos de los que trabajamos con niños y adolescentes. 

Aún hoy, se escucha con mucha frecuencia, tanto en el trabajo con padres como con docentes, frases como “yo no le pongo límites porque quiero criar un hijo/alumno libre”, como si se tratara de conceptos opuestos e incompatibles. Ahora, vayamos por partes: Si el objetivo de la madre de un bebé es que su hijo a determinada edad, sea capaz de autovalerse (tomando un ejemplo sencillo) y prepararse una leche chocolatada, sería absurdo que lo deje con solo seis meses de edad sentadito frente a la heladera para que comience a ejercer esa destreza. Del mismo modo, si como padres nos proponemos como meta que nuestros hijos sean capaces de viajar solos en colectivo a los doce años, no los dejaríamos solos en la calle para que se arreglen como puedan a los cuatro años… Puede sonar descabellado, pero a lo que apunto es que, cuando nos proponemos ense- ñarle algo a un chiquito, tenemos conciencia de que ello implica un proceso y que solo habiendo transitado determinadas experiencias previas y accedido a cierta información, será factible que construya saber. En esa misma línea, si pensamos en que esperamos que nuestros hijos, a futuro, sean sujetos libres, con pensamiento crítico, capaces de defender sus elecciones y deseos, ¿esperaríamos que comiencen por decidir qué comer, a qué hora ir a la cama, cuántas horas dormir, qué quieren hacer en cada momento, desde sus primeros meses de vida? Muchas veces pareceríamos perder de vista que se trata de un proceso a largo plazo, cuando se trata de la libertad. 

La psicoanalista francesa Maud Mannoni (1979) solía decir que la libertad no se puede otorgar, no se puede entregar. La libertad “debe ser arrancada” por parte del sujeto; no se puede entregar, sino que debe ser conquistada, decía ella cuando supervisaba el trabajo en la escuela que presidía. Para alcanzar la libertad es necesario haber construido los recursos que permitan a cada uno hacerse cargo de la libertad. Pocas cosas resultan más complejas que eso. Cuando hablamos de construir libertad, aparece un concepto que puede parecer su opuesto, pero que resulta una condición necesaria. ¿Cómo pensamos este salto de la dependencia a la libertad en los chicos con los que trabajamos hoy, que en muchos momentos se están presentando desbordados, desorientados, que parecen incómodos para los demás y para sí mismos? La primera aclaración, tal vez, debería ser que ser libre no es sinónimo de estar suelto. Aquí resalto que muchas veces los chicos transmiten  más esa impresión: que están sueltos, librados a su suerte, pero sin recursos para manejarse en armonía, con bienestar, imagen que se relaciona más con la libertad. 

El límite como acto de protección 
Más allá de que este tipo de despliegue infantil nos está resultando “incómodo” a muchos, son ellos, los mismos chicos, los primeros que no la están pasando bien. Existe algo que parecería atravesarlos que no les permite la pausa, el andar relajado, jugando y aprendiendo sin preocupaciones más allá de sus propios intereses. Muchos chicos parecerían estar en un estado de alerta permanente, casi irritables, preparados para reaccionar ante el menor estímulo o, por el contrario, se muestran sumamente abstraídos, a veces, casi inconmovibles.
 Quienes trabajamos con niños y familias, estamos viendo con demasiada frecuencia situaciones en que los chicos quedan librados a su propio criterio, confundiendo muchas veces el derecho a ser escuchados con el derecho a decidir. Pero cuando este derecho es vivido por los chicos casi como una obligación, una carga (por supuesto que de modo inconsciente), resulta muy agobiante. Esta situación muchas veces les genera angustia y un desgaste innecesario. Estamos dejando a los chicos solos en esta situación, por lo cual se instala una pulseada en la que intentan ser decisores. Pero esta situación los excede, al mismo tiempo que carecen de recursos para salir de la escena. Ahí también aparece el desborde, ante la falta o labilidad de bordes o límites internos, que les permita organizarse.

 Son muchos los chicos que, cada uno con su modalidad, están pidiendo a gritos que alguien se haga cargo de tomar las decisiones necesarias para liberarlos de semejante peso. Reclaman al adulto que le permita ocuparse de lo suyo y no de su propia crianza. Cuando los adultos estamos seguros de que ese es nuestro lugar, aparece el límite como acto de protección, no de prohibición ni autoritarismo. Les devolvemos a los chicos el lugar de chicos, transmitiéndoles que no es necesario ni posible que desplieguen una pulseada por cada decisión, que ellos pueden dedicar su tiempo y energía a hacer lo suyo, porque nosotros estamos velando por su seguridad, por lo que consideramos conveniente, necesario y prudente en función de su edad y nivel madurativo. 

Y aquí nos adentramos en la temática de los límites. No entendidos como un reto o castigo; tampoco como un estímulo para lograr la modificación de una conducta, como se propone desde algunos sectores que a diario desde los medios de comunicación difunden propuestas con la modalidad de un plan de entrenamiento, que logre amedrentar a los chicos o hacerlos trabajar en pos del potencial premio que significaría el reconocimiento y valoración de sus padres o docentes. Podemos decir de esas propuestas que, mientras el estímulo externo se sostenga, en algunos casos se logrará conservar la ilusión de éxito. Pero es necesario tener claro que no estamos entrenando perros sino acompañando niños en un proceso de desarrollo. Nos estamos olvidando de que se trata de personas. 
Un límite no puede ser dado, armado desde afuera para “implantarlo” como si se tratara de un chip portador de una preciosa capacidad. Los límites devienen de experiencias en las que el niño necesita participar activamente y construir, a partir de pautas de crianza claras, sólidas y sostenidas en el tiempo. Lo que dará cuenta de los límites será el grado de organización interna que se pondrá en evidencia a partir de los procesos de pensamiento, creatividad, juego que despliegue cada niño. También estará en juego su habilidad para desenvolverse al haber armado un cuerpo que le pertenece y la capacidad de comunicación y para vincularse con otros. 

Un marco de previsibilidad. 
Hablar de pautas claras y sólidas implica varios aspectos que pueden parecer sencillos pero en el día a día, no lo son tanto. Hablamos de brindar a los chicos un orden, hábitos y rutinas previsibles. Lejos de referirnos a un orden rígido, todos estos aspectos dan un marco que les ofrece la posibilidad de anticipar, de saber qué resulta esperable. Este escenario les devuelve la tranquilidad necesaria para organizarse, para transitar uno de los procesos más complejos por los que pasa el ser humano, que consiste en el armado del aparato psíquico, de transformar un organismo nacido biológico en un cuerpo que le pertenece así como la vinculación con el afuera. Si no damos lugar a este proceso interno, nos seguiremos encontrando con padres, docentes, adultos, que repiten desconcertados: “te lo dije mil veces, ¡y lo seguís haciendo!”, sin comprender que la desobediencia no es una cuestión de voluntad, sino que se trata de falta de recursos o labilidad de la organización interna para armar algo diferente. 

Cuando los chicos dependen de estímulos externos que les ofrezcan pautas, se muestran ansiosos, intentan controlar cada momento, preguntan por el qué vendrá, con quién, dónde… Y, cuando obtienen las respuestas a esas preguntas, inmediatamente aparece una nueva pregunta: “¿y después qué vamos a hacer?”. Esta escena es frecuente tanto en el relato de padres como de docentes, que se muestran agobiados por la demanda insaciable de información, recursos y actividades por parte de los chicos. Situaciones semejantes suelen ser leídas como que “les sobra energía”. Se las interpreta como señal de necesidad de darles más y más, de llenar de propuestas, de actividades, sobrecargar las agendas, los estantes de juguetes, los programas y salidas sociales, acentuando cada vez más esta dificultad. Ante esta ansiedad y demanda insaciable, lo que los chicos necesitan es que los ayudemos a introducir la pausa, no a llenar los vacíos con más y más. 

Demarcar la cancha. 
Llevemos este concepto a una situación bien conocida. ¿Existe diferencia entre jugar un partido de futbol en una cancha demarcada o en otra que no lo está? Ciertamente, cuando el terreno está delimitado, las discusiones y desacuerdos se reducirán porque existen parámetros claros que acotan el margen de duda e incertidumbre, y con ello se reducen las confrontaciones. Si existe un arco con travesaños y red, el margen de duda acerca de si un tiro convirtió un gol o no, será mucho menor a que si contamos con dos remeras o buzos que simulan ser el arco. Pues bien, a los adultos, durante una buena cantidad de años, nos cabe la función de demarcar la cancha para que los chicos puedan jugar, sin preocuparse por si pueden ingresar en determinadas áreas o fijar las pautas para regular su propio despliegue. 

En este contexto, muchos chicos se encuentran “malgastando” un importante caudal de energía, intentando tomar decisiones y manejando situaciones que exceden sus posibilidades. Ese tiempo y energía deberían ser destinado a jugar, experimentar, investigar, abstraerse en sus propios intereses y espacios. El costo no es menor. 

En el campo de la recreación, se puede ver claramente el modo en que un encuadre claro, distiende el quehacer. Por ejemplo, al salir de campamento, si contamos con una planificación previa cuidada, aunque los chicos no conozcan en su totalidad esa planificación anticipada, percibirán un clima de seguridad y confianza, que bajará la carga de ansiedad al saber que hay adultos que se hacen cargo, que organizaron el viaje, que son capaces de darles contención y acompañarlos en la experiencia. Cuando hablamos de una planificación previa cuidada, damos por supuesto que será flexible, dejará margen para los cambios necesarios y la creatividad. Esto no se contrapone a una tarea de previsión sólida, en que los adultos que estarán a cargo de la coordinación de los grupos hayan anticipado qué, cuándo, con qué recursos y en qué espacios propondrán cada instancia. Cuando esta preparación previa tambalea, sabemos que aparecen con mayor frecuencia riesgos que van desde el desborde al boicot, o accidentes. 

Generar confianza 
Y aquí entramos en otro terreno, que es el de nuestro quehacer como adultos. Para que los chicos se entreguen al juego, antes, nosotros tenemos que haber generado la confianza necesaria. Y no hablamos de confianza desde las formas: de ser empático, divertido, afectuoso, sino desde lo más profundo, que tiene que ver con una cuestión más estructural. Haberles transmitido que se pueden ocupar de lo suyo porque tenemos espalda para sostener lo que devenga de la actividad propuesta. Son los chicos los que concurrirán al espacio de recreación para distenderse, jugar, acceder a experiencias novedosas y convocantes; no nosotros. Para que los chicos realmente experimenten la recreación en toda su riqueza, nosotros tenemos que ser aún más puntillosos y rigurosos en la organización que si fuéramos a enseñarles matemática. 

Y vuelvo a hacer hincapié en que sólidos no equivale a rígidos. Cuanto más desestructurada, en apariencia, sea la actividad que le propondremos a los chicos, más organización interna, invisible, subyacente, deberá tener. Si no, lejos de dar lugar a un acto creativo, dará lugar al desborde, al caos. Picasso decía: “Aprende las reglas como un profesional, para que así puedas romperlas como un artista”. Él transitó muchos años de formación clásica, tradicional, para luego poder hacer volar todas esas premisas por el aire. Logró ser creativo gracias a la formación inicial. Pero para cuestionar y desapegarse de las normas, hace falta haberlas conocido, manejado, experimentado. Uno no se puede separar de lo que nunca estuvo unido. 

Y volviendo al tema de inicio, para que un niño esté en condiciones de hacer suya la libertad, necesitará haber armado, previamente, muchos recursos que solo serán posibles a partir de un importante nivel de organización interna que actuará a modo de tope, de malla de contención. Para eso necesitan del sostén y la protección, para llegar a ser capaces de tomar por su cuenta el desafío que implica conquistar la libertad, hacerla propia y ahí sí, ser libres. 

El lugar de la autoridad. 
Y en este entretejido se nos presenta la necesidad de pensar cómo se llega a esta situación que muchas veces deviene en el desborde o, por el contrario, en la retracción. Y surge una problemática álgida en nuestra sociedad: ¿qué comprendemos por autoridad? La autoridad no equivale a autoritarismo, a despotismo, sino, muy por el contrario, ofrece el sostén organizativo para que cada uno pueda dedicarse a lo suyo. Una figura de autoridad, que fija pautas claras y ofrece un tope al despliegue infantil al mismo tiempo que escucha lo que el otro tiene para transmitir, es una figura de protección esencial para que el niño logre organizarse y transitar de modo despreocupado y placentero, abocándose a enfrentar los desafíos propios de su edad y nivel madurativo. 
La filósofa francesa Laurence Cornu (1999) plantea que no hay posibilidad de desarrollo sin incomodidad. Y eso rige tanto para los niños, como para los adultos en este desafío. Esta noción vale para todo aprendizaje: en el proceso de crianza, así como de trabajo con otras personas, sean niños, jóvenes o adultos, en el ámbito que fuera, es necesario que todos los que participamos estemos abiertos a compartir un espacio de aprendizaje, y por lo tanto, de cierta incomodidad. 

Vinculando este tema con la recreación, muchas veces se genera la confusión de pensar que los especialistas en recreación también están inmersos en un medio de improvisación y juego como el que se propone desde la actividad presentada. Es bien diferente pensarnos como facilitadores para que el juego tenga lugar a ser un par del grupo que jugará. Aquí suele aparecer cierta incomodidad, pero necesariamente, para que la recreación se despliegue, debe aparecer la asimetría: el facilitador no como figura autoritaria sino como referente, como quien brinda pautas que permiten la organización, los acuerdos, el juego. 
Por otra parte, Cornu (1999) toma el concepto de confianza, que se entrelaza en los vínculos de sostén y seguridad. Cita a Simmel, quien plantea que la confianza es una hipótesis sobre la conducta futura del otro. Al mismo tiempo, para que los chicos construyan confianza en nosotros, será necesario sostener una actitud que genere seguridad en ellos. Esto no implica justificar nuestras decisiones, dar cuenta de nuestras acciones ante ellos, sino que necesitan saber que pueden respaldarse en nosotros, en nuestro criterio; que nuestra conducta presente y futura les brindará seguridad; que no tienen por qué inquietarse ni que estar en alerta, intentando controlar si estaremos en condiciones de sostenerlos en su desarrollo. Que somos confiables. A partir de ahí, de esto que puede parecer básico pero que es sumamente complejo, el niño podrá dedicarse a ser niño, a jugar, observar, experimentar, organizarse y armar límite, logrando, entre todos, construir un entretejido que fluya con placer y disfrute, que es lo que todos deseamos para nuestro día a día, para nosotros y para los chicos. 

Para lograr que los chicos alcancen el estado de libertad, no existen recetas ni estrategias infalibles, no existen materiales que puedan ser administrados como juegos o actividades que enseñen lo necesario para convertirse en sujetos libres. Lo que se nos impone es la necesidad de repensar, una y otra vez, nuestra propia práctica, desde el rol y la función que estemos desempeñando, en función de los chicos con los que estemos trabajando cada día. No hay recetas, solo invitaciones a sumarse al desafío. 
En este momento histórico particular, resulta esencial poner en juego el límite para no poner a nuestros chicos en juego, al límite. 

Bibliografía Agamben, G. (2001). Infancia e historia. Buenos Aires: Adriana Hidalgo. Cornu, L. (1999). “La confianza en las relaciones pedagógicas”. En Frigerio, G., Poggi, M. y Korinfeld, D. (comps). Construyendo un saber sobre el interior de la escuela. Buenos Aires: Novedades Educativas. Cots, J. (2005). “El derecho a la participación de los niños”. Revista de Educación Social, Nº 4. [Recuperado de http://www.eduso.net/ res/?b=7&c=52&n=141]. Di Marco, G. y otros (2005). Democratización de las familias [en línea]. Unicef Argentina. Disponible en http://www.unicef.org/argentina/ spanish/Democratizacion.pdf Mannoni, M. (1979). La educación imposible. México: Siglo XXI. Nino, C. (2011). Un país al margen de la ley. Buenos Aires: Ariel. 

El proyecto 'Siderju' cumple un año.

Sistema de indicadores sobre el derecho del niño al juego (SIDERJU).

El Observatorio del Juego Infantil (OJI), entidad creada por la Fundación Crecer Jugando para vigilar, analizar y realizar seguimiento de  la aplicación del derecho al juego en España, finalizó el proyecto interuniversitario iniciado en 2015, y presentó, ahora hace un año, un sistema de indicadores que permitan medir la implementación del derecho al juego.

El proyecto, liderado por Jaume Bantulà, profesor doctor de la Universidad Ramón Llull de Barcelona, ha contado con la participación de Gonzalo Jover, director del OJI, catedrático de Teoría de la Educación y decano de la Universidad Complutense de Madrid, José Luis Linaza, catedrático de psicología evolutiva de la Universidad Autónoma de Madrid, Petra Mª Pérez, catedrática de Teoría de la Educación de la Universitat de Valencia, Andrés Payá, profesor doctor de la Universitat de Valencia y Xavier Bringué, profesor doctor de la Universidad de Navarra.

La investigación realizada durante estos tres años ha dado como resultado un total de 33 indicadores para ser aplicados en su totalidad o por temas (juego en sociedad, juego en escuela, juego en familia…), de modo que se puedan incorporar a las encuestas existentes en organismos oficiales para medir la presencia de juego, como podría ser, la encuesta de familias realizada anualmente por el INE.

A este respecto cabría resaltar la ausencia de preguntas vinculadas con el juego en la práctica totalidad de investigaciones o análisis sobre bienestar infantil, familias e infancia, realizadas por organismos públicos y privados, lo que denota la escasa consideración de que goza este derecho en España.


El jugar no es un capricho, es una necesidad. 

Dos investigadores españoles, entre los autores de ese sistema de indicadores, denunciaron en septiembre de 2018 ante la ONU un problema cada vez más extendido: la pérdida del derecho del niño al juego.

No preguntamos: ¿Juegan sus hijos o se pasan la tarde entre deberes y extraescolares?, ¿Cuánto rato y a qué juegan a diario?, Ustedes, como padres, profesores o abuelos, ¿le dan importancia a que sus hijos jueguen?

Hay padres que piensen que jugar es algo secundario, que lo primero es hacer los deberes, ir a clases de música o de inglés, y si queda tiempo, que el niño juegue un rato antes de cenar. Esto es un error.

Jaume Bantulà, es profesor de la Universitat Ramon Llull y miembro del Observatorio del Juego Infantil. Ha denunciado ante  la ONU que la mayoría de estados contravienen el artículo 31 de la Convención de los Derechos del Niño que recoge el derecho al descanso y el esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas.
Jaume es uno de los dos investigadores principales del proyecto 'Siderju' que ha permitido formular un sistema de indicadores para evaluar de forma objetiva cuál es el grado de cumplimiento del derecho del niño al juego

Nos comenta que “España no incluye planes de infancia que contemplen políticas relacionadas con actividades lúdicas, no estamos bien. Algunos países, como Alemania, Países Bajos, Canadá o Suecia tienen buenas prácticas”
“Es importante no cargar a los niños de extraescolares, ni siquiera deportivas”.

Hemos conectado con, Isabel Ferrer, corresponsal de 'El País' en Holanda, que nos informaba que un estudio reciente de Unicef sobre bienestar infantil en los países desarrollados llegó a la conclusión de que Holanda es el mejor país en el que ser niño. 

El secreto de la felicidad infantil holandesa está relacionado con que llevan una vida sencilla y pasan mucho tiempo con los padres.