La infancia es el colectivo con el riesgo más alto de pobreza de todos los grupos de población a pesar de la mejoría general de los datos.

 Los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida 2022, que ha hecho hoy públicos el Instituto Nacional de Estadística, señalan que los niños y niñas son el colectivo con mayor riesgo de pobreza, un 27,8%, frente al 19% de las personas adultas y el 18,7% de las personas de 65 años o más. Esta encuesta señala una reducción de 1,1 puntos porcentuales en los datos de pobreza infantil, una disminución que rompe la tendencia al alza que se venía produciendo desde 2018. 




“Las organizaciones de infancia valoramos positivamente la reducción de la pobreza infantil en España, aunque no hay que olvidar que los niños y niñas siguen siendo el colectivo con el riesgo más alto de pobreza de todos los grupos de población” señala Ricardo Ibarra, director de la Plataforma de Infancia “Por otra parte, es alarmante el incremento del porcentaje de niños y niñas en mayor situación de pobreza (primer decil), que ha pasado del 14,7% al 15,2%”.

La Encuesta de Condiciones de Vida se realiza sobre una muestra de hogares durante el cuarto trimestre de cada año y recoge información sobre sus condiciones de vida, así como información sobre la renta (ingresos, salarios, ayudas, etc.) del año anterior, en este caso de 2021. Es por ello que en los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida 2022 publicados no tiene en cuenta el impacto de algunas políticas para reducir la pobreza infantil como por ejemplo el nuevo complemento de Infancia puesto en marcha en enero de 2022. 

En cuanto a los hogares en situación de carencia material severa la cifra se ha incrementado en 0,8 puntos. “Desde la Plataforma de Infancia, para mejorar el análisis del impacto de la carencia material en niños y niñas revisamos las variaciones en la carencia material severa, ya que el nuevo indicador de carencia material y social severa no tiene enfoque de infancia” ha añadido Ibarra.  

Llama la atención que el 17,1% de los hogares no pueden mantener la vivienda a una temperatura adecuada frente al 14,3% del año anterior. En este sentido, las familias monoparentales son las que presentan un porcentaje más elevado, un 26,8%. Además, los niños y niñas menores de 18 años presentan un porcentaje del 16,1% en esta carencia concreta.

Además, el 5,9% de los niños y niñas menores de 18 años no pueden permitirse comer carne, pollo o pescado al menos cada dos días, siendo el grupo de edad con la tasa más alta en esta carencia. También destaca que el 7,4% de los hogares monoparentales no pueden permitirse comer carne, pollo o pescado al menos cada dos días y casi la mitad de las familias monoparentales (el 48,5%) no pueden permitirse irse de vacaciones una semana al año.  

Por otra parte, los hogares que no tienen capacidad para hacer frente a los gastos imprevistos han aumentado en casi 6 puntos porcentuales hasta alcanzar el 35,5%. En el caso de los niños y niñas este porcentaje se incrementa hasta alcanzar el 38,9%. Además, casi seis de cada diez hogares monoparentales (57,8%) no tienen capacidad para hacer frente a los gastos imprevistos.  

Un año más, los datos muestran que el lugar de residencia tiene consecuencias directas en el riesgo de estar en situación de pobreza. Extremadura (30%), Canarias (29,4)  y Andalucía (29,1%) son las Comunidades Autónomas con las tasas más altas de pobreza. Por el contrario, la Comunidad Foral de Navarra (10,9%), País Vasco (12,2%) y Cataluña (14,5%) presentan las tasas más bajas de pobreza. Las Comunidades Autónomas en las que más se han incrementado las tasas de pobreza o exclusión social son Comunidad Foral de Navarra, Canarias, y La Rioja.  

Este año la Encuesta de Condiciones de vida analiza además la salud y calidad de vida de los hogares. El 10,2% de los hogares compuestos por un adulto y uno o varios hijos o hijas dependientes señalan que los gastos de asistencia médica les suponen una pesada carga y el 9,2% de estos hogares señalan que los gastos en medicamentos les suponen un mayor esfuerzo económico.  

 

“Desde la Plataforma de Infancia entendemos que, aunque aún no se pueda evaluar el impacto de algunas medidas adoptadas en 2022 para reducir la pobreza infantil, es importante seguir desarrollando políticas, como una prestación universal a la crianza, para que niños, niñas y adolescentes no continúen siendo las principales víctimas de la pobreza y la exclusión social en España.

La ley de familias, en actual tramitación, es una magnífica oportunidad para incluir esta petición de prestación universal para reducir estos datos tan preocupantes” ha añadido Ibarra. 

 Aclaraciones de la metodología utilizada para interpretar la Encuesta de Condiciones de Vida 2022: 

ECV-2022-ACLARACIONES-METODOLOGIA.pdf (plataformadeinfancia.org) 

 La tasa de riesgo de pobreza o exclusión social AROPE (At Risk Of Poverty or social Exclusion) se creó en 2010 para medir la pobreza relativa en Europa ampliando el concepto de la tasa de riesgo de pobreza, que solo contempla los ingresos. La tasa AROPE se construye con la población que está en riesgo de pobreza, con carencia material o con baja intensidad en el empleo.  

La población en riesgo de pobreza es un indicador relativo que mide desigualdad. No mide pobreza absoluta, sino cuántas personas tienen ingresos bajos en relación al conjunto de la población

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