jueves, abril 06, 2017

Impresiones del Movimiento Africano de los Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores en Senegal.


Manfred Liebel*, 
Socio de honor de la Asociación GSIA,
En marzo de 2017-




Saint-Louis, en el norte de Senegal -frontera con Mauritania- es una ciudad con encanto mórbido que, en tiempos de la colonia, fue la capital del África Occidental Francesa. En las calles cientos de chicos muy jóvenes, por lo general en grupos, abordan a los transeúntes persistentemente con latas y cajas pintadas de blanco en la mano para monedas. Son talibés, estudiantes de escuelas islámicas que recogen en nombre de sus maestros religiosos, los marabouts, dinero. En estas escuelas, llamadas daaras, se les enseña a leer y recitar el Corán. Parece que excepto algunos turistas ocasionales ninguna persona se siente molestada por los niños que piden. En la sociedad islámica de Senegal, es una práctica común ofrecer a las personas necesitadas un obsequio, sobre todo si sirve (se cree) a efectos de caridad.
Por la tarde nos encontramos en Saint-Louis con la sección local del Movimiento de los Niños,Niñas y Adolescentes Trabajadores (MAEJT). El contacto nos lo facilitó el equipo de coordinación del Movimiento, cuya oficina se encuentra en la capital Dakar. 
Para nuestra sorpresa nos esperan en un patio en el centro de la ciudad un grupo exclusivamente de mujeres jóvenes, aproximadamente de entre 12 y 18 años de edad. Se presentan como las representantes electas de los 18 grupos de base de los cuales se compone el Movimiento en Saint-Louis. Han venido especialmente para encontrarnos, proceden de los suburbios donde el Movimiento -según nuestras anfitrionas- incluye no menos de 1.800 miembros, es decir, en promedio, un centenar en cada grupo.
Las representantes nos informan que se han organizado en el Movimiento tanto varones como mujeres, que se ganan la vida y la de sus familias con diferentes trabajos en hogares de terceros, mercados, bodegas o talleres. Otras cuidan en los hogares de su familia hermanos menores o asumen tareas domésticas (lo que valoran como “verdadero trabajo” que merece reconocimiento). No les gusta pedir, pero están en contacto con algunas escuelas islámicas, y en algunos casos los talibés decidieron conseguir otras actividades y se asociaron a los grupos del Movimiento. No entienden el Movimiento concurrencial de las escuelas islámicas, sino que quieren contribuir a que en Senegal se aprenda también como desempeñarse de forma autónoma en la vida.
Una de las principales actividades de los grupos de base es aprender a leer y escribir en francés. El francés es el idioma oficial de Senegal, que se utiliza principalmente en la administración. Además, hay seis idiomas nacionales, de los cuales wolof es el más extendido. Sin embargo, no se utilizan hasta ahora este idioma en la escuela. Hay esfuerzos para cambiarlo pero aún no se han dado grandes avances. En la reunión de Saint-Louis, las chicas hablan en wolof y nuestro guía Ibou Diop Coulibaly nos traduce. Las chicas enfatizan que su propio idioma es importante para ellas, pero para salir adelante en la vida, les parece esencial "alfabetizarse" en francés.
Casi ninguna de nuestras interlocutoras ha estado en la escuela o, por periodos cortos de tiempo. Sienten que una de sus tareas es proporcionar acceso a la escuela a todos los niños y niñas que trabajan, pero también entienden su derecho a la educación como una forma de ser tomadas en serio en la escuela con sus experiencias como niños trabajadores en la que puedan aprender cosas que les sean útiles para la vida (lo que incluya explícitamente la educación sexual, que anime en especial a las niñas, a confiar en sí mismas y poner límites a otros que quieren tomar posesión de ellas). En caso de tener dificultades con la escuela, se apoyan mutuamente con el fin de ser capaces de concluirla. Para ello reciben apoyo de colaboradores mayores, algunos de los cuales también son maestros.
Otra tarea importante de los grupos bases es capacitarse para actividades que les permitan lograr una vida y un futuro mejor. No se trata solo de habilidades técnicas y profesionales, sino de habilidades que les permitan "trabajar con dignidad" y establecer proyectos conjuntos de trabajo auto-sostenibles (llamado por ellos "actividades generadoras de ingreso"). Para ello, se ejecutan talleres de capacitación, por ejemplo, para la costura, el bordado, el uso profesional de computadoras o cómo crear huertos para la producción orgánica de alimentos.
En sus trabajos, como empleadas domésticas las niñas y adolescentes son frecuentemente maltratadas y explotadas. Así nos lo cuentan nuestras interlocutoras: con jornadas a menudo siete días a la semana y se ganan al mes el equivalente de sólo entre 22 y 38 euros, lo que no es suficiente, incluso en Senegal para su propio sustento. Con la creación de pequeñas cooperativas, en donde se producen sus propios artículos de primera necesidad y toman todas las decisiones por su cuenta, esperan encontrar mejores perspectivas de vida para sí mismas. En otros lugares en Senegal existen experiencias de mujeres de mayor edad, en la que esta forma de economía social o solidaria está muy extendida y a menudo asegura un medio de vida, por ejemplo, al producir y vender jabón, alimentos o prendas de vestir con diseños artísticos.
Las tareas que se ha fijado el Movimiento van más allá del aprendizaje y la preparación para una vida laboral digna. De este modo, los grupos de base se entienden como una especie de "ángeles de la guarda" (“ainées”), que animan a los niños a defenderse contra cualquier tipo de violencia, y apoyarlos. Por ejemplo, el Movimiento se compromete a luchar contra los matrimonios forzados de niñas y niños (todavía hoy comunes en Senegal), o a apoyar a niños que han perdido sus familias o han migrado sin familiares de países vecinos a Senegal, y tienen que sobrevivir ahora por cuenta propia en la calle (muchos talibés, por ejemplo, provienen de este grupo). Se apoya a estos niños mediante la integración en sus grupos de base y proporcionándoles "mentores" a su lado, además por la vía de la protesta pública y sensibilización contra las vulneraciones de derechos o al recordar a vecinos y autoridades gubernamentales su responsabilidad para los niños.
En nuestras discusiones, hemos obtenido la impresión de que en el Movimiento africano no tienen tanto interés de defender políticas públicas, sino más bien de asistirse mutuamente y a otros niños en estado de emergencia para lograr, paso a paso, una vida mejor. No dan mucha importancia a las leyes del Estado para la vida práctica, más bien son consideradas en gran medida como una herencia de la época colonial. Les parece más importante negociar con las autoridades estatales y concluir con ellos de una manera amigable acuerdos (también se invita a las autoridades locales a asistir a los grupos de base). Lo más importante para los miembros del Movimiento es fortalecer a través de la solidaridad la confianza en sí mismo y en sus propias capacidades y mejorar su propia posición como niños y niñas socialmente desfavorecidos en la sociedad.
En Saint-Louis, nuestras interlocutoras destacaron que de ninguna manera es excepcional en Senegal que chicas sean elegidas como representantes. De hecho, nos encontramos poco después en Thies, la segunda ciudad más grande de Senegal, otro grupo de representantes a un solo chico, todas las demás eran chicas. En esta ocasión, recordé que incluso en los primeros días del Movimiento Africano las mujeres jóvenes fueron las protagonistas de su fundacion. En la década de 1990 había jóvenes empleadas domésticas, conocidas en francés como “petites bonnes”, que habían expresado en una manifestación el 1 de mayo en Dakar a través de pancartas respetar su dignidad y sus derechos. Así habían dado el impulso para un Movimiento social que ahora está activo en 27 países de África y tiene casi un millón de miembros. Más allá de sus países, es reconocido oficialmente como representación de los intereses de los niños y adolescentes trabajadores, y, por ejemplo, es acreditado como organización observadora por la Unión Africana.

*Manfred Liebel, 
Socio de honor de la Asociación GSIA
Sociólogo. Director del Instituto de Estudios Internacionales en Niñez y Juventud de la Universidad Libre de Berlín y del Magíster en Estudios en Niñez y Derechos del Niño. Además, es presidente de la Red Europea de Magísteres en Derechos del Niño y Consejero del Movimiento Latinoamericano y del Caribe de Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores (MOLACNATs).
Nota: Del 18 de febrero al 2 de marzo de 2017, un grupo procedente de Alemania viajó a Senegal para informarse, entre otros asuntos, sobre el MAEJT. Se reunió con grupos de base en Saint-Louis y Thiès y pudo conversar ampliamente con representantes sobre los objetivos, actividades y experiencias del Movimiento.

En marzo de 2017

Les 12 droits du MAEJT

1 Droit à une formation pour apprendre un métier
2 Droit à rester au village (à ne pas « s’exoder »)
3 Droit à exercer nos activités en toute sécurité
4 Droit à un travail léger et limité
5 Droit à des repos maladie
6 Droit à être respecté
7 Droit à être écouté
8 Droit à s’amuser, à jouer
9 Droit à des soins de santé
10 Droit à s’exprimer et à s’organiser
11 Droit à apprendre à lire et à écrire
12 Droit à un recours et à une justice équitable, en cas de problèmes.

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