lunes, diciembre 06, 2010

Más vale prevenir el abandono de la Infancia: Una experiencia en León

Stop al abandono de la infancia

 Las Corporaciones Locales realizan programas para intentar reducir el número de menores abandonados, con él frenan la desprotección y conductas de riesgo

León 06/12/2010 Ana Gaitero
«El niño debe ser protegido contra el abandono». El enunciado forma parte de la carta de los derechos de la infancia y las corporaciones locales -"ayuntamientos de más de 20.000 habitantes y Diputación provincial-" lo han incorporado a sus políticas de atención a la infancia como una forma de reducir el número de menores en situación de desamparo.


Actualmente, medio millar de niños y niñas de la provincia leonesa forman parte de los programas de intervención familiar que llevan a cabo los ayuntamientos de León, Ponferrada y San Andrés y la Diputación, que son cofinanciados por la Junta de Castilla y León a través del acuerdo con las corporaciones locales.
Los centros de acción social y las escuelas son los lugares donde «salta la alarma» ante riesgos de abandono de menores. No son programas a los que las familias demanden entrar, al menos en un primer momento, y su enfoque es eminentemente preventivo.
El Ayuntamiento de León, que tiene en marcha el programa desde 1996, ha trabajado este año con un total de 67 menores y dos mayores, pertenecientes a 36 familias, mediante actuaciones propias tras detectar situaciones de riesgo. Además, ha intervenido con 53 menores de 36 familias a quienes el Servicio de Protección a la Infancia de la Junta había impuesto medidas por desamparo.
La negligencia física es la principal situación de riesgo para los menores ante la que actúan los servicios sociales, seguida de la negligencia emocional. Además, se trabaja con familias en las que el riesgo para niños y niñas radica en «modos inadecuados de vida y problemas de escolarización».
«Las visitas al domicilio permiten observar con frecuencia algunos aspectos del hogar que suponen un riesgo de maltrato, como falta de higiene, condiciones de seguridad de la vivienda para evitar accidentes y deficiencias en los servicios básicos e incluso hacinamiento», precisa la coordinadora.
Trabajos precarios y desempleo de larga duración hace que muchas de estas familias vivan de las prestaciones sociales. Los problemas económicos muchas veces se agudizan por la «mala gestión que hacen de sus recursos», por lo que el aprendizaje de estas habilidades es uno de los objetivos de la intervención en la familia.
Actualmente hay un importante número de madres adolescentes dentro del programa que se leva a cabo en el municipio de León. Pese a que ha habido una evolución descendente en estas situaciones familiares, se da con mayor frecuencia entre las minorías y mujeres inmigrantes.
La historia de crianza de los progenitores puede ser decisiva a la hora de afrontar su maternidad y paternidad, puesto que, como recuerda Julia Martínez, «hay una alta probabilidad de repetir modelos educativos inadecuados», lo mismo que sucede en los casos en que se ha vivido violencia en el seno de la familia. Sin embargo, son sólo factores a observar «no determinantes porque hay ciertas variables individuales y sociales que pueden favorecer la resiliencia, no repetir los modelos vividos».
Problemas de salud mental, rigidez en el estilo educativo o formas en apariencia sobreprotectoras que pueden dificultar la maduración y aprendizaje de los menores son algunos de los fenómenos nuevos que ponen en riesgo la integridad de la infancia y que se han detectado en el programa de intervención familiar que desarrolla el Ayuntamiento de León.
En Ponferrada, el programa se imparte a través del Servicio Municipal de Apoyo a las Familias. Hasta noviembre de 2010 ha atendido a 98 menores pertenecientes a 57 familias a través de diversas intervenciones.
En San Andrés del Rabanedo se trabaja especialmente en programas preventivos. Hay 46 menores de 13 años en sus diferentes programas, incluidos diez con medidas de protección de la Junta, y otros 25 adolescentes en un programa específico para mayores de 13 años.
Por su parte, la Diputación interviene en los ayuntamientos de menos de 20.000 habitantes. El año pasado atendió a 198 menores en riesgo de desamparo pertenecientes a 98 familias. Uno de los principales logros de estos programas es evitar la separación de los niños y las niñas de su familia o facilitar su reincorporación después de cumplida una medida de protección.
Educadores, psicólogos y trabajadores sociales trabajan conjuntamente la intervención familiar. La Junta financia los programas con ayudas cercanas al millón de euros al año.
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GSIA opina: Esa es una buena apuesta por los profesionales, que ya han demostrado sobradamente que solucionan, en este caso previenen males mayores... No siempre las Administraciones Públicas tienen claro, cuál es el mejor recurso para cada niño, niña o adolescente: últimamente se está poniendo de moda acudir a las familias alternativas, olvidando que, en muchos casos, los profesionales de la educación social, familiar... son la mejor solución para los problemas de muchos infantoadolescentes?
Y tú, qué opinas?


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