martes, noviembre 30, 2010

Educación y Jóvenes Extutelados, Itenerarios formativos

Ningún país de la UE conoce la situación escolar de jóvenes extutelados

Es una de las conclusiones de la Jornada de presentación del estudio "Los itinerarios formativos de los jóvenes que dejan el sistema de protección"
Información de la Plataforma de Organizaciones de Infancia

Primer estudio en España sobre la situación escolar de los jóvenes bajo tutela pública
ponentes3.jpg"Ningun país de la Unión Europea dispone de estadísticas regulares sobre los resultados educativos de los jóvenes extutelados (excepto Reino Unido). La ausencia de datos tradicionalmente ha sido utilizada para negar la existencia de un problema social", así lo revelaba Ferrán Casas, catedrático de psicología social de la Universidad de Girona e coautor del estudio europeo
"Los itinerarios formativos de los jóvenes que dejan el sistema de protección", presentado hoy en una Jornada organizada por la Plataforam de Infancia y el Institut de Recerca sobre la Qualitat de Vida de la Universidad de Girona en el Espacio Pozas 14 de Madrid.
El estudio parte del proyecto YIPPEE (Young people from a public care backgraund pathways to education in Europe) cuyo objetivo ha sido explorar los itinerarios educativos de los jóvenes que han estado tutelados una parte o toda su infancia por los servicios de protección en cinco países de la UE (Dinamarca, Hungría, España, Suecia y Reino Unido) y estudiar la forma de retener a un mayor número de estos jóvenes en el sistema educativo una vez completada la enseñanza obligatoria. El proyecto ha sido financiado por la Comisión Europea a través de su VII Programa Marco. La investigación se ha llevado a cabo entre 2008 y 2010.
De entre los resultados más relevantes destaca que únicamente el 30% de la población de 16 años bajo medida protectora en Cataluña se encuentra en 4º de ESO, contrastando con el 70% de los adolescentes de población general a esta misma edad.
Los factores identificados en el estudio que pueden facilitar la educación de estos jóvenes durante su periodo en el sistema de protección son: "su estabilidad en el recurso de protección, la permanencia en la misma escuela, la presencia de un adulto referencial estable en sus vidas, la prioridad dada a sus estudios desde su recurso de protección, el alto nivel de implicación del educador o acogedor en los estudios, las altas expectativas del educador o acogedor en materia de estudios y la transmisión del valor de los estudios. El acogimiento en un centro residencial de pocas plazas o en una familia de acogida puede favorecer la creación de estas condiciones descritas, aunque el tipo de acogimiento por sí solo no es condición suficiente para lograr dichos objetivos", destaca Carme Monstserrat, coautora del estudio.
Una vez fuera del sistema de protección se hace indispensable la necesidad de poner en marcha servicios que presten ayuda en materia de vivienda, becas destinadas a continuar estudiando y continuidad en el apoyo personalizado para aquellos que lo requieran, con el fin de aliviar el sentimiento de temor e inseguridad que sienten al alcanzar la mayoría de edad sin el apoyo de una familia.
"...aquí ya te recomiendan que hagas un ciclo de grado medio (...) Quieren que tengas un oficio, que estés bien, una carrera profesional...pero ellos no te dirán como los padres dicen a sus hijos...que seas ingeniero, que seas médico o que tengas algún diploma... Ellos te dicen la vía más corta para que puedas coger un trabajo", declaraba un joven extutelado del sistema de protección, (21 años).
Los resultados obtenidos del proyecto YIPPEE desarrollado en España conducen a la reflexión preliminar de tres aspectos destacados: 
  • El sistema de protección a la infancia debe adoptar una nueva postura en el tema escolar, en la que los estudios ocupen un lugar más central y prioritario en la vida de los jóvenes tutelados y en los procesos de independización del sistema de protección.  
  • El sistema educativo debe contemplar a estos jóvenes como un grupo con necesidades educativas específicas, teniendo en cuenta sus circunstancias familiares y otras experiencias traumáticas sufridas durante su vida. Esto significa garantizar el apoyo incluso después de la etapa educativa obligatoria.
  • Los dos sistemas deben mejorar su coordinación para resolver una grave situación de desigualdad de oportunidades educativas que puede derivar en una dificultad  de inserción laboral por su baja cualificación, e incluso en un alto riesgo de exclusión social para los jóvenes procedentes del sistema de protección a la infancia.
Seguir estudiando después de finalizar la ESO resulta lo habitual para la mayoría de los jóvenes de nuestra sociedad. Para la Comisión Europea es un objetivo prioritario conseguir que el mayor número posible de jóvenes accedan a la educación superior, con el fin de tener mayor cualificación en su acceso al mercado laboral. Por ello, considera que  las personas sin títulos académicos tienen mayor riesgo de exclusión social, con consecuencias adversas para la salud, el empleo, los ingresos económicos, la vivienda, la participación ciudadana y la calidad de vida.
Encontrar la manera de que el colectivo de jóvenes tutelados aumente el porcentaje de los que logran titulaciones más altas se ha convertido en un reto importante para la UE.

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