"A la gente le resulta difícil creer las cifras de violencia contra los niños y niñas porque le dan miedo"



¿Es la violencia contra la infancia un problema grave y extendido en nuestra sociedad?
La violencia contra la infancia es un problema grave en todas las sociedades, no solo en la nuestra. A la gente le resulta difícil creer las cifras porque le dan miedo. Miedo por sus hijos e hijas, miedo por lo que esas cifras significan de nosotros como sociedad. España se sitúa, como el resto de los países de Europa donde se ha estudiado el fenómeno, en torno a uno de cada cinco niños y niñas víctimas de abuso sexual infantil, por ejemplo. Además es país consumidor, productor y distribuidor de pornografía infantil.
Por otro lado, la negligencia y la violencia emocional son las formas de violencia más abundantes pero menos estudiadas porque están tan metidas en nuestra forma de relacionarnos con los niños, niñas y adolescentes y entre los propios adultos que nos cuesta visibilizarlas como violencia. La amenaza, el chantaje, el abandono o la exclusión del grupo o la humillación pública son formas de violencia que se viven en muchos hogares, escuelas, centros u oficinas y están normalizadas. Y ocurren tanto de los adultos a los niños, niñas y adolescentes como entre ellos mismos. En todas las clases sociales. En los pueblos y las ciudades. En hombres y mujeres. La violencia siempre se basa en el abuso de poder y ese abuso se puede dar en todos los contextos.

¿Está la sociedad sensibilizada sobre este problema?
Este aspecto es uno de los que más ha cambiado en los últimos años. Se está produciendo un fenómeno de conciencia social sobre la gravedad de la problemática. Para quienes llevamos muchos años trabajando en el tema es emocionante ver cómo poco a poco la gente va dejando de negarlo y de ignorarlo. Pero queda mucho por hacer. Con el tema del abuso sexual infantil se están logrando cambios muy importantes en los últimos cinco años, pero sigue sin estar incluido el tema del maltrato infantil de forma sistemática en todos los currículos universitarios de las profesiones relacionadas con niños, niñas y adolescentes: Medicina, Psicología, Derecho, Trabajo Social, Educación Social, por mencionar algunas.
Y no se puede ver aquello que no se está formado para ver. Si la formación es a posteriori y dependiendo de la voluntad y sensibilidad del profesional también la atención que reciba un niño, niña o adolescente cuando llegue a un centro de salud o a la escuela o a un juicio va a seguir dependiendo del profesional que le toque o de la zona en la que viva.

¿Qué tiene que cambiar en la sociedad para erradicar la violencia contra la infancia?
Para erradicar la violencia contra la infancia son necesarios tres aspectos esenciales. Primero, un cambio en la forma de relacionarnos. No estamos hablando sólo de dejar de pegar, sino de la ternura, la presencia, la constancia, la comunicación...No educamos en lo que decimos sino en lo que vivimos. Transformar las relaciones implica mirar hacia dentro, hacia nuestros propios modelos vinculares, hacia nuestra infancia y nuestros miedos. Implica consciencia. La maternidad y paternidad conscientes son mucho más complejas y agotadoras.
Un segundo cambio necesario es generar espacios seguros para el desarrollo de los niños, niñas y adolescentes. Personas que quieran dañarles va a haber siempre, pero no podrán hacerlo si la sociedad, si cada uno de nosotros se lo impide. Dejar de mirar al otro lado y entender que el llanto del vecino, de mi sobrino, de la niña que tengo en clase o de la que acude a mi consulta son también mi problema cambiaría las cosas.
Y un tercer aspecto clave es la plena implementación de los derechos del niño, niña y adolescente en nuestra sociedad. Mientras se sigan estableciendo diferencias sociales entre adultos y niños como que pegar a un adulto sea considerado un delito y pegar a un niño, niña o adolescente sea considerado como educación se seguirán vulnerando los derechos de los niños, niñas y adolescentes como personas. Erradicar el castigo físico y psicológico no es una cuestión de buena voluntad sino de derechos humanos. Pero ésa es sólo una de las vulneraciones de sus derechos. Es necesario un marco legislativo adecuado, unas instituciones que cumplan adecuadamente su cometido y una comunidad que entienda que es también responsable de la protección de sus niños, niñas y adolescentes.

¿Qué podemos hacer las familias, desde nuestras casas, para resolver este problema y proteger a nuestros niños?
Poner consciencia en nuestras rutinas cotidianas. Despertarles con abrazos, con mimos. Decirles que les queremos. Para que cuando alguien les trate mal no lo acepten como normal. No pensar "si él ya sabe que le quiero". Aprendemos a amar sintiéndonos amados y nos sentimos amados en las pequeñas rutinas de cada día. Enseñarles esa diferencia tan importante entre "querer bien" y "querer mal". Porque la mayoría de las formas de violencia les van a llegar de gente a la que conocen y quieren, no de desconocidos, locos, borrachos o desalmados. Tienen que reconocer el maltrato les venga de quien les venga y eso sólo se aprende cuando tienes una vivencia clara de "buen amor".
Segundo, hablar con ellos, sin temas tabú, contarles que esto existe y enseñarles a pedir ayuda, no decirles: "Sé fuerte, defiéndete sola, ten cuidado". Así cuando estén en riesgo pedirán ayuda. Y por último ponerles límites firmes y claros en la crianza. Las normas no son un derecho de los padres y madres, lo son de los niños, niñas y adolescentes. Las necesitan para desarrollarse plenamente y no perderse. Y especialmente marcar esos límites desde un principio y con claridad cuando abusan de otros niños. No justificarlo como "son cosas de niños".

Dice en una entrevista con UNICEF que la salud mental infanto-juvenil no se está abordando en España. ¿Hay más problemas de salud mental en niños y adolescentes ahora? ¿Cómo se puede abordar este problema?
No hay estadísticas suficientes para saber si hay más problemas, pero sí sabemos que los perfiles son más graves. Los niños, niñas y adolescentes que llegan al sistema de protección ahora, comparados con la situación hace veinte años, están mucho más dañados. Las medidas para abordar la salud mental infanto-juvenil son claras: unidades interdisciplinares (psiquiatría, psicología, trabajo social, al menos) que trabajen siempre en red; trabajo no sólo con el niño o niña sino con las familias y/o educadores y entender la medicación como un apoyo de una intervención global que no se limite a un diagnóstico.

¿Cree que el acoso escolar tiene en España una dimensión preocupante?
El acoso escolar es el resultado de todo lo ya expuesto. El manejo de poder en las relaciones entre iguales plasma modelos ya aprendidos, no sólo en las familias, sino en los medios de comunicación, en el barrio...Es decir, en la sociedad. Claro que es preocupante porque plasma tres aspectos clave ya expuestos: la escasa afectividad y cuidado en las relaciones; la dificultad que tienen los niños, niñas y adolescentes para poner conciencia y sostener las propias emociones que dificulta la empatía y la minusvaloración y falta de preparación, consciencia o voluntad, según el caso, de los adultos para abordar el problema. Pero cometemos un error si limitamos y formulamos el acoso como "escolar" porque no se limita a la escuela, la trasciende. El acoso sigue siéndolo en el barrio, el pueblo, en las redes sociales…No es un problema de la escuela, es un problema de la sociedad.

Conferencia inaugural del "Máster en Políticas de Infancia y Adolescencia: Retos Actuales" (2019-2020).

 "La imagen actual de la infancia, de la paidolatría a la ciudadanía incierta".

Es un placer anunciar la conferencia inaugural del "Máster en Políticas de Infancia y Adolescencia: Retos Actuales" (2019-2020), de la Escuela de Gobierno de la UCM, a cargo de Felipe Morente, Catedrático de Sociología de la Infancia en la Universidad de Jaén.


4 de octubre de 2019,
de 15h30 a 17h30,
En la Escuela de Gobierno,
Campus de Somosaguas de la UCM.




Dicha intervención acerca de "La imagen actual de la infancia, de la paidolatría a la ciudadanía incierta" será celebrada en la Escuela de Gobierno, en el Campus de Somosaguas de la UCM, el 4 de octubre de 2019, de 15h30 a 17h30, antes de la primera sesión del título. 

Si desea asistir, se ruega inscripción mediante el siguiente enlace: 
https://forms.gle/Jj7KC2eXuUpWrrYN8


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.- Información general del Máster: INFORMACIÓN pulsar AQUÍ

.- Aún quedan plazas para esta edición del Máster: PREINSCRIPCIÓN 

What do you want to be when you grow up. One Day I will...

UN Humanitarian
Por UN Humanitarian
One person in every 70 is caught up in a humanitarian crisis right now. Among the most affected are women and girls.
In conflict settings, sexual violence against women and girls that include rape, sexual slavery, trafficking, forced and early marriage, and intimate partner violence. Girls are often kept away from school for their safety. They are 2.5 times more likely to be out of school than boys. It is estimated that at least 1 in 5 women refugees has experienced sexual violence. During droughts, girls are more likely to miss school, as they are needed to collect water and care for the family. In crisis settings, pregnant women are particularly at risk because they cannot access critical health care.
This harsh reality for women and girls rarely makes headlines.

One Day, I Will documents what we hear about even less: the hopes and dreams of the girls who are trapped in crises. 
A teacher, a police officer, an air stewardess, a football player – all aged between 6 and 18 years old, the girls featured have dressed up to show who they want to be when they grow up, using costumes and props from their immediate surroundings. By tapping into each girl’s vision for the future, the series reminds viewers of a shared humanity, and provides a unique glimpse into their current circumstances and challenges, and how they can shape the future.

One Day, I Will is a photo project by Vincent Tremeau, presented by UN OCHA.

Lorand, 13, Syrian refugee in Iraq. Break-dancer.

“People tell me that breakdancing is just for boys, but it doesn’t make sense as I am much better at it than any of them.
I think it is OK to be different. My friend Bellal is 15, and she dyed her hair blue to rebel against everybody else. We laugh a lot together and talk about the fact that if we keep this up, no boys will want to marry us and we can be free forever.
Two of my friends had to get married this year. They were 12 and 13 years old, and I have not seen either of them since, because their mothers-in-law don’t let them leave their tents. The night before her wedding, one of them came to see me and we sat on the ground while she cried because she was so scared.”

Ahlam, 12, Iraq. Dentist.

“I want to be a dentist to help people when they are in pain.” 

Fatime, 10, Chad. Jewelry seller.

“My family had a good life before fleeing our village. My father was selling camels to rich people. Now we’re alive, thank God, but we’ve lost everything, our camels, our jewels, everything. The journey was too long without our camels. When I grow up, I want to sell jewels. In my culture it’s a shame if a girl doesn’t wear jewels. I want girls and women to wear beautiful things.”

Khadija, 15, Nigerian refugee in Chad. Computer engineer.

 “I want to work in IT to learn and share knowledge. I was born in a remote village in north-eastern Nigeria with no school and no clean drinking water. What I have learned is that with the Internet, even if you don’t know something, somebody in the world has what you need. It is the best way to share knowledge.”

Martha, 14, Nigerian refugee in Chad. Police Officer.

“I will be a police officer to catch criminals like Boko Haram. I will use a weapon if I have to.”

Ismat, 15, Rohingya refugee in Bangladesh. Doctor.

“One day, I would like to become a doctor. I would like to treat Rohingya people, Bangladeshi people, all kinds of people. When I was 10 years old, back in Myanmar, I had to stop going to school. I hope one day I will be able to continue my studies.”

Françoise, 15, Democratic Republic of the Congo. Nurse

“I am 15 years old and I have a child named Chance. He is 1 year old. When I go to school, I am not ashamed of anything. But others cannot understand why I am a student while I already have a child. I tell them that if I study, it is precisely because I want to help my child.”

Adama, 14, Nigerian refugee in Chad. Football Player.

Of course women can play football, I saw it on TV once. Some boys in the camp say that football is only for men, but when they say that I take the ball and I tell them, ‘try me!’” 

Sarita, Nepal. Engineer.

“I just want a career that lets me be independent. It’s pretty simple really: I want to be in charge of my own life and not have anyone else make decisions for me.
I am no less capable than a man, but a lot of villagers in my community still disapprove of women working, so I have a lot of challenges to overcome.”

Aicha, Nigerian refugee in Niger. Lawyer.

“I come from Damassak in Nigeria. I would like to become a lawyer to defend people’s rights.
I was born without arms and legs, but I want to achieve my goal in life.”

Malak, 12, Iraq. Sailor.

“I’ve never seen the sea, and I don’t know how to swim, but it looks so peaceful in photos.
I like to imagine myself sitting on a boat in the middle of nothing, surrounded by blue.”

Rupali, 17, Nepal. Tailor.

“Thinking about what I’d like to do makes me feel sad, because I don’t know if I’ll be allowed to do it. I’ve been married for five years – since I was 12 – but I haven’t gone to live with my husband yet. That’s happening in about three weeks’ time, when a ceremony called Gauna will take place. I have a lot of feelings about it all – far too many feelings to ever put into words.
I was so young when we were first engaged, and now I have to go and live with a completely new family, even though I’ve never met them before. I haven’t told my parents this, but I’m very, very scared. I just wish they had asked me for my permission. I don’t even know how old my husband is.
So when I say I want to be a tailor, that’s true. But I know I won’t be the person who gets to decide if that’s my destiny or not.”

Chandi, 9, Democratic Republic of the Congo. Basket Weaver.

“I would like to learn how to make baskets because it will help me, my future children and my little brothers and sisters. Maybe I will get married to someone irresponsible, dirty or even an alcoholic. If I have to marry such a husband, I will sell my baskets to pay for my children’s school expenses and to buy them food.”

Zuha, 10, Iraq. Artist.

“I do art nearly every day in the camp. I like drawing flowers and houses the most. But when I will be an artist, I won’t sell my paintings. I’ll just hang them in my house.
My mum says it’s just as important to be happy as it is to make money. She says my artwork will make other people happy too. That’s why she hangs my pictures in our tent, to make it prettier.”

Aseema, 16, Nepal. Vegetable Producer.

“My favourite vegetables are cauliflowers. It takes a lot of skill to grow a good cauliflower, and that’s a skill I don’t have yet. I really hope that in the future I’ll be able to learn.”

Dina, 11, Iraq. Engineer

“Daesh is destroying Iraq, so I want a job that lets me build it back again. I had my own bedroom in my old house, before it got burned down.
These days, there are 11 of us in one tent. I don’t know if you have tried, but it is really hard to fit 11 people in one tent.”

Fatimata, 10, Niger. Islamic Teacher.

“One day, I will be a teacher in an Islamic school to help people know better their religion and avoid disputes.”

Agnès, Democratic Republic of the Congo. Teacher.

“I am in first grade. I don’t know my age. I would like to teach little children so they can become smart.”

Fatime, 7, Chad. Driver.

“The gunshots woke me up when our camp was attacked. Everybody was panicked. I could not run as fast as my brothers, but I tried to follow them. I didn’t want to loose my family. The most difficult thing was not eating for four days.
When I grow up, I want to be a driver. I don’t know how, but I want to learn. I could do some small business and help my family with shopping.”

Otpika, 18, Nepal. Accountant.

“School is my whole life. I worked so hard to be able to stay in school. I had to stand up to my parents and convince them that I could pay for my school fees by setting up a small business to make handicrafts and baskets.
It’s not complicated why girls are made to drop out of school. It’s just about money. People don’t have enough food to eat three times a day, so if you have a daughter, you’re going to want to find her a husband as soon as possible because that means you won’t have to feed her anymore.”

Amina, 10, Nigerian refugee in Niger. Teacher.

“I come from Nigeria. When I grow up, I want to become a teacher.”

Gheena, 10, Iraq. Nurse.

“My mum is a nurse and it looks like an easy job. She was busy when we lived in Mosul, but now that we live in a camp, she is at home most of the time. She says she’s counting on me to go to school for a long time, and not to get married yet. I laughed when she said that. As if I want to get married.”

Habiba, 13, Nigerian refugee in Niger. Journalist.

“I would like to be a journalist when I grow up, because I want to inform people on the things that are happening around the world.”

Tasnim Sultana, 10, Bangladesh. Teacher.

“I want to be a teacher because it is a professional job. My hobby is teaching and I like my teacher, so I want to be a teacher.”

Kaltouma, 11, Chad. Farmer.

“My dad was killed when our camp was attacked. He was trying to gather some of our belongings to join us but Boko Haram caught him.
One day I want to become a farmer. That’s the only job where I can be sure to feed my family.”

Jesmin, 12, Rohingya refugee in Bangladesh. Soldier.

“I want to become a soldier to go fight and to help save people. When four of my relatives were killed in Myanmar, we had to leave our home and we came here to Bangladesh.
I feel better here than in Myanmar because we are getting food and we are able to sleep. In Myanmar, we were always afraid and couldn’t sleep at night.”

Poola, 18, Nepal. Air Stewardess.

“I don’t plan to get married until I’m 22, or even later, because I need to spend some time practicing my flying first. I’ve never travelled anywhere before, but I think I would be a very good air stewardess because I would be so excited all the time.
Being up high doesn’t scare me. Nothing scares me. The most worried I’ve ever been has been about maths at school. Maths really stresses me out.”

Sakima, Niger. Teacher.

“My father told me that later I will be a teacher like him.
I would like to teach to third-grade children because I understood everything the teacher taught us.”

Parmila, 18, Nepal. Social Worker.

“I see cases of child marriage and violence against women in my village all the time, and I really want to end it. Violence doesn’t have to involve hitting somebody – I think keeping a woman inside all the time and not giving her any freedom is violence, too. That’s what it used to be like in my family. My mum wasn’t allowed to go out, and she always had to serve the men first. It used to make me so angry to watch her live like that.
In the end, my friends and I sat my parents down and explained that this wasn’t acceptable. I was really nervous beforehand, but now things are better and my mum is proud of me. Sometimes she walks over to me and puts her hand on my shoulder and says, ‘My daughter is doing good work. She’s changing things. She won’t be like me.’”

One Day, I Will is presented by the UN Office for the Coordination of Humanitarian Affairs (OCHA) with the support of the Permanent Missions of France and Morocco to the United Nations.
It will be on display at the United Nations Headquarters in New York from 29 July to 9 September 2019, and in Photoville New York from 12 to 22 September 2019.

Los delitos sexuales contra menores no prescribirán en Chile.

"A partir de hoy, el paso del tiempo no será 
nunca más un cómplice de los abusadores de nuestros niños, ni un aliado de la impunidad (...).
La responsabilidad de los que abusan de nuestros niños será imborrable, 
igual como es imborrable el dolor que ellos causaron".

La nueva ley, promulgada el 11/07/2019 , acaba con el plazo de entre 5 y 10 años 
para denunciar desde que la víctima alcanza la mayoría de edad.

Santiago de Chile,






Los delitos sexuales contra niños y adolescentes en Chile no prescribirán, una vez entre en vigor la ley promulgada, que se aprueba después de varios escándalos de abusos contra menores que han sacudido el país, sobre todo por parte de miembros de la Iglesia católica. El nuevo texto no es retroactivo, algo que generó un arduo debate durante la tramitación del proyecto en el Congreso.

"A partir de hoy, el paso del tiempo no será nunca más un cómplice de los abusadores de nuestros niños, ni un aliado de la impunidad (...). La responsabilidad de los que abusan de nuestros niños será imborrable, igual como es imborrable el dolor que ellos causaron", dijo el presidente chileno, Sebastián Piñera, que firmó la ley en un acto en la sede del Ejecutivo.


Hasta que entre en vigor la ley, en los próximos meses, los delitos sexuales contra menores de edad tienen un plazo de prescripción de entre 5 y 10 años desde que la víctima alcanza la mayoría de edad si esta no presenta una denuncia, algo que ocurre muy a menudo. 

En España, la legislación fija la prescripción en cinco años para el abuso y 15 para la agresión sexual desde que la víctima cumple los 18 años. El Gobierno de Pedro Sánchez aprobó en diciembre pasado un anteproyecto de ley que prevé que el plazo empiece a contar a los 30 años de edad.

"Todos sabemos que denunciar un abuso sexual es algo muy difícil, especialmente para aquellos que sufrieron los abusos sexuales durante su niñez o su adolescencia", señaló Piñera, quien añadió que muchas víctimas consiguen el valor y la fuerza para denunciar muchos años después de haber sufrido los abusos y con ayuda de profesionales.
El presidente aseguró que, entre 2015 y 2018, las denuncias de abuso sexual aumentaron un 33% y el año pasado superaron las 10.000, aunque esas cifras están lejos de mostrar la magnitud real del problema. Según una estimación de la Fiscalía chilena citada por Piñera, por cada víctima de abuso sexual que presenta una denuncia, hay otros siete menores de edad que también fueron abusados y no lo denunciaron.
"El silencio se debe al miedo, a la culpa, a la vergüenza, a los traumas, al sufrimiento y también al abuso de poder, porque detrás de los abusos sexuales muchas veces hay abusos de poder, manipulación, redes de encubrimiento", dijo el mandatario. Piñera lamentó que a las víctimas que deciden dar el paso de denunciar los abusos, el proceso penal posterior las lleva a "revictimizarse", un factor que incide en que muchas veces prefieran no acudir a la Justicia.
El presidente agradeció al Congreso por la rápida aprobación del proyecto y tuvo un gesto especial con James Hamilton y Vinka Jackson, dos representantes de la sociedad civil que colaboraron activamente en la elaboración de la ley. Hamilton es uno de los denunciantes del sacerdote Fernando Karadima, protagonista de uno de los casos de abusos sexuales cometidos por miembros del clero más mediáticos y destacados. Jackson, por su parte, es psicóloga, escritora y activista por los derechos de la infancia que, además, fue víctima de abusos cuando era una niña.

La nueva legislación también impide que prescriban las acciones judiciales civiles para perseguir la responsabilidad de los cómplices y los encubridores de los abusos, no solo a los responsables directos de los delitos.
Solamente en los casos conocidos en el interior de la Iglesia católica chilena, actualmente están abiertas 166 causas, contra 221 personas investigadas y que implican a 248 víctimas, de las que 131 eran menores de edad al sufrir los delitos, según datos de comienzos de mayo ofrecidos por la Fiscalía Nacional.

"Pequeñas Grietas, Grandes Brechas,

Cómo los Gobiernos permiten que persista la violencia contra los niños".


El informe identifica dónde los gobiernos individuales y la comunidad internacional, en su conjunto, deben ser más ambiciosos para habilitar la legislación, además de estrategias eficientes y efectivas para proteger a un número alarmante de niños contra daños.

 Cada año, más de 1.700 billones de niños en todo el mundo experimentan violencia emocional, física.

El informe identifica dónde los gobiernos individuales y la comunidad internacional, en su conjunto, deben ser más ambiciosos para habilitar la legislación, ad
emás de estrategias eficientes y efectivas para proteger a un número alarmante de niños contra daños.




Las causas de la violencia son muchas y, a menudo, se interconectan para formar una red peligrosa para los niños. Las causas principales van desde lo social a lo íntimamente personal. La pobreza y la angustia económica, las normas culturales, los conflictos y desplazamientos, los servicios de redes de seguridad débiles y la desigualdad de género se encuentran entre los impulsores de la violencia contra los niños. 
A menudo, la violencia es poco denunciada y se oculta, lo que significa que el sufrimiento de los niños sigue siendo invisible para quienes toman decisiones y público por igual. El hecho de no prevenir y responder eficazmente a la violencia contra los niños puede tener un impacto de por vida en la salud, el bienestar y las actitudes hacia la familia y las relaciones. Estos a su vez pueden perpetuar el ciclo de violencia en la próxima generación. Pero el impacto debilitante de la violencia no se detiene allí. Contamina a comunidades y países, poniendo en peligro el desarrollo social y económico. Esto supone una carga financiera importante para las sociedades.


*World Vision es una organización cristiana global de ayuda, desarrollo y dedicada a trabajar con niños, familias y comunidades para superar la pobreza y la injusticia. World
© World Vision International 2019 

La realidad de la infancia y la adolescencia vasca en cifras, Informe 2018.


El presente informe diagnóstico recoge un análisis global 
de la realidad de la infancia y la adolescencia en la CAPV 
a partir de una serie de datos estadísticos.

Departamento de Empleo y Políticas Sociales.



La Dirección de Política Familiar y Diversidad del Gobierno Vasco ha impulsado en los últimos años diferentes investigaciones en materia de infancia y adolescencia con el fin de ampliar el conocimiento sobre la realidad del colectivo y de realizar distintos acercamientos al mismo desde diversas perspectivas.



Acceso al Informe La realidad de la infancia y la adolescencia vasca en cifras 2018 (PDF, 5 MB).

El presente informe diagnóstico recoge un análisis global de la realidad de la infancia y la adolescencia en la CAPV a partir de una serie de datos estadísticos que, entre los disponibles, se ha considerado que resultan más significativos de cara a describir y predecir el bienestar infantil y adolescente desde la perspectiva de sus derechos y la calidad de vida.
En línea con lo recogido en la Ley 3/2005, de 18 de febrero, de Atención y Protección a la Infancia y la Adolescencia y también la Convención sobre los Derechos del Niño , la información incluida en este estudio se refiere a la población de entre 0 y 17 años.

Los datos que se exponen y comentan en este informe invitan a la reflexión sobre aquellas cuestiones que en la actualidad se pueden considerar más relevantes o de carácter más crítico y necesitan de una mayor atención y seguimiento. Así mismo, pueden ayudar a hacer visibles progresos y avances en relación con las distintas dimensiones en la que se ha ordenado la información recogida: demografía, familia, salud y sexualidad, educación, bienestar material, cultura, ocio y tiempo libre, infancia vulnerable y entorno.

Los datos principales van acompañados de múltiples desagregaciones por sexo, edad y otros factores, que ayudan a dar cuenta de la diversidad y las especificidades que se dan dentro de un colectivo heterogéneo como el de la población infantil y adolescente. Además, los datos más recientes se complementan y comparan con los de años anteriores y los de otros ámbitos territoriales a fin de dotar el análisis de un marco contexto, temporal y geográfico, más amplio.

Con el fin de facilitar la lectura, se ha optado por mostrar las muy diversas fuentes secundarias de las que proceden los datos del informe mediante notas a pie de página a lo largo del documento.

En último lugar, indicar que los datos recogidos en este informe forman parte de un sistema de indicadores diseñado específicamente para monitorizar la realidad infantil y adolescente en la CAPV y cuyo proceso de elaboración se detalla en otro informe complementario a éste (“Sistema de indicadores para el seguimiento de la realidad de la infancia y la adolescencia en la CAPV. Nueva versión 2018”).  En este segundo informe se puede consultar, además, información detallada en relación con las fuentes de datos y desagregaciones de cada uno de los indicadores que componen el sistema.

"Nos Haces Falta": Convocatoria Fapmi.


La Federación de Asociaciones para la Prevención del Maltrato Infantil (FAPMI-ECPAT España) junto a sus Asociaciones miembro, con el apoyo y financiación del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social del Gobierno de España, ponen en marcha la II Convocatoria Estatal del 
Programa "NOS HACES FALTA": Programa de Formación Especializado de 
Voluntariado Social para la Atención de la Infancia y Adolescencia en Riesgo.

Madrid, 22 de Julio de 2019.

  • ¿Quieres recibir formación en voluntariado con nosotros? ¡Enhorabuena! 
  • NOS HACES FALTA: Si deseas colaborar con la promoción de los Derechos de la Infancia y la promoción del buen trato como estrategia más eficaz para la prevención del maltrato contra niños, niñas y adolescentes, te informamos de cómo puedes formarte.
  • Necesitamos personas voluntarias y profesionales  que trabajen con niños, niñas y adolescentes colaborando en entidades, instituciones y ONGs. 
  • Te ofrecemos un curso de formación de 60 horas lectivas online a través de un aula virtual con acompañamiento de tutores y equipo docente experto, encontrándose el contenido estructurado en 2 bloques temáticos y en 6 módulos formativos con una selección de documentos y contenidos multimedia para profundizar en la materia. 
  • Inscripción: la matrícula son 30 euros y el plazo de inscripción: desde el 16 de Septiembre hasta el 25 de Octubre de 2019.  Formulario online [+]
 El objetivo general del Programa "Nos haces falta" (NHF) es ofrecer un recurso para la cualificación de voluntariado social especializado en la atención a la infancia, que responda a las necesidades de formación, orientación y supervisión de las personas voluntarias que trabajan con niños, niñas y adolescentes en las diferentes instituciones y entidades que desarrollan su labor en España.  
Al ser de ámbito estatal, pueden participar voluntarios de cualquier Comunidad Autónoma e incluso de otros países de habla hispana. La duración de las acciones formativas comprende un máximo de 60 horas lectivas. El plazo de inscripción comienza el 16 de Septiembre y finaliza el 25 de Octubre de 2019. La formación se llevará a cabo desde el 1 de noviembre hasta el 31 de diciembre de 2019. En Enero de 2020 se hará la expedición de los certificados. 

Para ampliar la información sobre este plan de formación en voluntariado que te ofrece FAPMI, te ofrecemos: 

Aprovechamos la ocasión para informaros sobre otras actividades que se celebrarán en noviembre organizadas por FAPMI-ECPAT España en colaboración con las Entidades federadas y otras instituciones en Valladolid, Oviedo y Bilbao. El proceso de inscripción se encuentra abierto y os proporcionamos un enlace para que podáis ampliar la información.  

  • 19/11/2019 (Valladolid): Jornada "Violencias (in)visibles. Conocer para caminar hacia el buen trato a la infancia y adolescencia con discapacidad"Presentación [+info]​​
  • 20/11/2019 (Oviedo): Jornada de Sensibilización "Visibilizando el impacto de la violencia en la infancia"Presentación [+info]​ 
  • 21 y 22/11/2019 (Bilbao): IV Seminario Estatal sobre Explotación Sexual Infantil: "Personas menores de edad en tránsito y trata de niñas y niños"Presentación [+info] 

Confiamos en que esta información sea de vuestro interés. Dada la relevancia de estas convocatorias os rogamos su máxima difusión entre vuestras redes profesionales. Os agradecemos vuestra contribución a su difusión. 
 Agradeciendo una vez más vuestra atención, Recibid un cordial saludo.  

Con el apoyo y financiación de