Nacer en un mundo en crisis climática: ¿Por qué debemos actuar ahora para garantizar los derechos de la infancia?. Informe Save the Children.


Crisis climática: los niños y niñas nacidos en 2020 sufrirán más olas de calor, 
inundaciones, sequías e incendios forestales que sus abuelos.



Este informe ha sido elaborado con el apoyo de un Grupo de Referencia Infantil especial conformado por 12 niños y niñas de entre 12 y 17 años provenientes de Albania, Bangladés, Chile, El Salvador, Estados Unidos de América, Guatemala, Kosovo, Noruega, Somalia, Sri Lanka y Zambia. 

El objetivo del informe es exponer de qué manera los derechos de los niños y las niñas a vivir, aprender y estar protegidos se están viendo menoscabados por los impactos intergeneracionales del cambio climático. 




Los niños y niñas nacidos en 2020 se enfrentarán de media a siete veces más olas de calor abrasadoras durante su vida que sus abuelos, con el nivel actual de cumplimiento de los compromisos actuales de reducción de emisiones del Acuerdo de París. Así lo confirma una nueva investigación de Save the Children, realizada en colaboración con un equipo internacional de investigadores del clima dirigido por la Vrije Universiteit Brussel (VUB), y publicada también en la prestigiosa revista Science.

A nivel mundial, los recién nacidos también vivirán de media 2,6 veces más sequías, 2,8 veces más inundaciones fluviales, casi tres veces más pérdidas de cosechas y el doble de incendios forestales que los nacidos hace 60 años, si las emisiones se ajustan a los compromisos incluidos en el Acuerdo de París. Algunos niños y niñas podrían incluso verse afectados por varias de estas catástrofes simultáneamente o que se suceden rápidamente, lo que agravaría aún más los efectos. 

"Las recientes olas de calor en Estados Unidos y Canadá, los incendios forestales en nuestro país o en Australia, las múltiples sequías que están provocando crisis alimentarias en lugares como Afganistán, Madagascar y Somalia, demuestran claramente que ningún lugar es seguro. En Europa, los niños y niñas nacidos en 2020 se enfrentarán a más del doble de sequías durante su vida que sus abuelos. Sin una acción urgente, estaremos dejando un futuro devastador a nuestros hijos e hijas", señala Andrés Conde, director general de Save the Children.

La infancia que vive en países con ingresos bajos y medios, así como en comunidades desfavorecidas, será la más afectada, al tener ya un riesgo mucho mayor de padecer enfermedades transmitidas por el agua, el hambre y la malnutrición, y sus hogares suelen ser más vulnerables a los mayores riesgos de inundaciones, ciclones y otros fenómenos meteorológicos extremos.

“Los impactos climáticos amenazan con deshacer décadas de progreso en la lucha contra el hambre y suponen un riesgo más de caer en la pobreza para millones de niños y niñas. Según nuestro informe, los niños y las niñas de Afganistán podrían sufrir hasta 18 veces más olas de calor que sus abuelos y la infancia nacida en Malí podría enfrentarse a hasta 10 veces más pérdidas de cosechas”, insiste Conde.

Los datos forman parte del nuevo informe de la organización “Nacer en un mundo en crisis climática: Por qué debemos actuar ahora para garantizar los derechos de la infancia”, que destaca la exposición, a lo largo de su vida, a una serie de fenómenos extremos relacionados con el clima de los niños y niñas nacidos en 2020 en comparación con los nacidos en 1960. El informe también muestra el devastador impacto de la crisis climática en la infancia si no se toman medidas urgentes, incluye historias de niños y niñas de 11 países sobre cómo el cambio climático está afectando a sus vidas, así como recomendaciones para combatirlo. 

En base a los compromisos de reducción de emisiones planteados en el Acuerdo de París, la temperatura mundial aumentará entre 2,6 y 3,1 grados por encima de los niveles preindustriales, algo que para Save the Children tendría un impacto inaceptable en la infancia. 

La organización subraya que aún hay tiempo para cambiar este futuro desolador. Si conseguimos mantener el aumento de la temperatura en 1,5 grados, la exposición adicional de los recién nacidos a las olas de calor durante toda su vida se reducirá en un 45%, en un 39% en el caso de las sequías, en un 38% en el de las inundaciones fluviales, en un 28% en el de las pérdidas de cosechas, y en un 10% en el de los incendios forestales. 

Las voces de los niños, las niñas y los adolescentes

"Cuando nuestra casa se inundó, tuvimos que salir corriendo colina arriba. La comida, la estufa y nuestra ropa siguen mojadas. No podemos quedarnos en esta casa por la humedad del suelo. No podemos cocinar arroz, así que me toca ir a [un punto de distribución] a por comida", cuenta Aslam de 8 años que vive con su madre en un campamento rohingya de Bangladesh, afectado regularmente por las inundaciones en los últimos meses.

Chatten tenía solo 8 años cuando su casa en Filipinas fue destruida por el tifón Haiyan, uno de los ciclones tropicales más potentes jamás registrados, que devastó el país en 2013. Ahora con 16 años, se ha convertido en activista climático y se ha unido a Save the Children. "He visto los efectos del cambio climático con mis propios ojos. El tifón Haiyan destruyó miles de casas y dejó sin hogar a muchos de mis amigos, familiares, compañeros de clase… Incluso antes del tifón, ya estábamos experimentando muchos desastres relacionados con el clima en mi región, y cada año es peor. En los últimos años hemos tenido sequías, olas de calor extremas y corrimientos de tierra provocados por las fuertes lluvias. Los meses que se supone son soleados se han convertido en lluviosos y los meses de lluvia ahora son soleados. Pensar que los niños nacidos hoy vivirán aún más ciclones, olas de calor y otros desastres que nuestros abuelos me hace sentir triste. Somos los que menos hemos contribuido a la crisis climática y, sin embargo, somos los que más vamos a sufrirla", asegura Chatten. 

"Haremos nuestra parte, sensibilizando a nuestros compañeros y los adultos para para que reconozcan el problema y tomen conciencia, porque solos no podremos conseguirlo. Necesitamos un trabajo conjunto y un apoyo real de los adultos, más aún de los responsables de la toma de decisiones, porque estamos en riesgo y si no actuamos, no tendremos mañana", señala Laura (16 años), chilena, en uno de los testimonios del informe. 

Una obligación moral y legal

El informe también revela que los efectos del cambio climático alteran el acceso de los niños y las niñas a la atención sanitaria y a la educación, especialmente de los ya desfavorecidos, como las niñas, la infancia refugiada, con discapacidad y de comunidades indígenas. En Pakistán, por ejemplo, después de las inundaciones de 2010, agravadas por el cambio climático, el 24% de las niñas de sexto curso abandonaron la escuela, frente al 6% de los niños. 

"La crisis climática es una crisis de derechos de la infancia. Tenemos que eliminar nuestra dependencia de los combustibles fósiles, establecer redes económicas de seguridad y apoyar a las personas más afectadas. Podemos cambiar la situación, pero tenemos que escuchar a la infancia y pasar a la acción. Si conseguimos no superar el límite de 1,5 grados de calentamiento global, hay muchas más esperanzas de un futuro esperanzador para los niños y niñas que aún no han nacido", concluye Conde.

Save the Children insiste en que la acción sobre el cambio climático no es sólo una obligación moral, sino también legal para que los Gobiernos actúen priorizando el interés de la infancia y no dejándola al margen de las decisiones clave sobre este tema, a pesar de ser lo que más afecta a sus vidas, y así será durante décadas. Los niños, niñas y adolescentes deben desempeñar un papel fundamental en las decisiones sobre el cambio climático, especialmente los que se ven afectados por la desigualdad y la discriminación. Los Gobiernos no sólo tienen que escuchar a la infancia, sino también actuar en base a sus recomendaciones. 

Para limitar el impacto del cambio climático en las vidas de millones de niños, Save the Children pide: limitar el calentamiento global a 1,5 grados, incluyendo el progresivo abandono de los combustibles fósiles; aumentar la financiación para el clima para ayudar a la infancia y a las comunidades a adaptarse a la crisis climática; poner las voces, las demandas y los derechos de la infancia en el centro de los compromisos climáticos; e invertir en redes y sistemas de protección social para los niños, niñas y sus familias amenazadas por la crisis climática.
 

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