domingo, marzo 08, 2020

¿Cómo explico una epidemia a los más pequeños?

No es el fin del mundo: solo hay que tener muy claras las prioridades.



Los medios de comunicación y la alarma social a veces precipitan el trabajo de familias y educadores obligándonos a explicar cosas de las que nunca creíamos que necesitaríamos tener que hablar con los más pequeños. No es el fin del mundo: solo hay que tener muy claras las prioridades


"¿El coronavirus es un bicho pequeñito con corona?"
Desde hace unas semanas parece que no se habla de otra cosa que no sea el COVID-19 (“el coronavirus”): en los medios, en las calles, en las familias, en los centros educativos y hasta en las aulas de educación infantil. No parece el tema más adecuado para hablar en la asamblea de infantil, pero a veces los niños y niñas son quienes lo proponen porque están nerviosos por la expectación que notan a su alrededor y necesitan expresarse. ¿Cómo podemos afrontar esta situación desde un punto de vista educativo? Si ya conoces nuestras propuestas de educación en derechos de infancia, quizás ya imagines cómo: enfocando el tema de manera que protejamos los derechos de los niños y niñas de los que somos responsables. En este caso, especialmente sus derechos a la protección y a la salud.
Proteger sus emociones
Los niños y niñas muy pequeños aún no han adquirido la madurez suficiente para poder entender algunos aspectos biológicos, sociales y económicos de las enfermedades. Habitualmente, cuando hablamos con ellos sobre los problemas de salud empleamos eufemismos como llamar a virus y bacterias “bichitos invisibles”, referirnos a la enfermedad como “pupa” o decir que la gente enferma “está malita”. Estas imprecisiones no contribuyen a su formación científica (para la que aún habrá tiempo) pero contribuyen a otro aspecto muy importante de la educación en esta etapa: proteger su bienestar emocional.
La prioridad en esta etapa debe ser, precisamente, proteger a niños y niñas de toda aquella información que aún no pueden procesar y que les puede llevar a desarrollar ansiedad y miedos debido a la incertidumbre. 
En este sentido conviene:
  • Evitar que vean o escuchen noticias y reportajes con un enfoque sensacionalista o morboso de la situación.
  • Evitar que se expongan mucho tiempo a noticias sobre el problema, aunque el tratamiento sea adecuado: el tiempo que dedicamos a un tema también puede transmitir inquietud, aunque el tono no sea alarmista. 
  • Evitar involucrarlos en conversaciones de adultos sobre la situación, especialmente si son acaloradas o incluyen bromas y dobles sentidos: aunque no estemos hablando con ellos, saben de lo que hablamos y sacan sus propias conclusiones.
  • Dedicar tiempo a resolver sus dudas e inquietudes, en un lenguaje adaptado a su capacidad de comprensión, pero no engañoso. Si sientes que te faltan recursos para transmitir información, puedes recurrir a algunos de los cuentos que se editan cada año sobre salud y enfermedades, ya que permiten a los niños y niñas procesar el impacto emocional a través de la imaginación. En tu biblioteca o librería más cercana podrán recomendarte algunos títulos interesantes.

Proteger su salud
En este momento del desarrollo es también muy importante sentar las bases de las competencias de autoprotección que les permitirán ser responsables sobre su salud y la de otras personas a lo largo de su vida. No es necesario un tratamiento exhaustivo de las causas y efectos de las enfermedades para empezar a incidir educativamente en conductas de protección que sí están al alcance de niños y niñas desde edades muy tempranas y que además les permiten desarrollar su sentido de autoeficacia y su seguridad en sí mismos:
  • El lavado de manos con agua y jabón: no sólo aprender a lavarse bien las manos, sino adquirir el hábito y ser capaces de demandar y promover esta necesidad en diferentes contextos (por ejemplo: recordárselo a otros niños, acordarse en un restaurante…)
  • Reconocer las circunstancias cotidianas en las que estamos en contacto con suciedad y ser capaces de tomar precauciones. Por ejemplo: manejo de tierra, contacto con animales domésticos, precauciones frente a basura y heces…
  • Aprender e interiorizar aquellas medidas higiénicas que protegen a los demás, por ejemplo: el uso de pañuelos y servilletas, aprender a sonarse y a limpiarse, evitar compartir cubiertos y vasos…
  • Adquirir respeto por el entorno: pequeñas contribuciones a la higiene doméstica y escolar, adquirir el hábito de tirar los desechos a la basura, conocer la importancia de la limpieza del entorno, de la ropa, de la vajilla…

Prevenir la violencia
A esta edad aún no tenemos la capacidad de reflexión necesaria para hacer un análisis crítico de las informaciones erróneas, malintencionadas o prejuiciosas. No podemos evitar que los niños y niñas entren en contacto con determinadas opiniones, pero tenemos que prestar especial atención porque incluso lo que un niño o niña un poco más mayor podría entender como un chiste puede ser tomado literalmente por los más pequeños.
En este sentido es muy importante dedicar un tiempo extra a detectar los malentendidos que pueden estar afectando a su percepción de salud y la enfermedad porque pueden sentar las bases de estereotipos y prejuicios duraderos. Por ejemplo:
- “Mi vecino chino es un coronavirus”.
- “Si tu abuela tose se va a morir”.
- “Hay que alejarse de los viejos”.
- “Los pobres contagian enfermedades”.

A veces, por más que nos esforcemos en tratar adecuadamente y con sensibilidad estos temas en el aula o en familia, no podemos evitar que las conversaciones entre niños y niñas se conviertan en un “teléfono escacharrado”. A pesar de que es comprensible y que, en edades muy tempranas no hay realmente malicia en los comentarios, es muy necesario reconducir las percepciones erróneas que puedan estarse formando sobre determinadas personas o colectivos, para evitar que, con el tiempo, se conviertan en algo más grave.
Recuerda: el ejemplo vale más que las palabras
A cualquier edad, pero muy especialmente con los más pequeños, de poco vale enseñar a lavarse las manos si no nos ven a nosotros hacerlo a menudo. Tampoco tendrá mucho efecto lo que les digamos sobre estar tranquilos si perciben nuestro nerviosismo o que les regañemos por llamar "coronavirus" a alguien si luego nos oyen a nosotros hacer chistes que no saben interpretar. En una etapa del desarrollo en la que las habilidades lingüísticas aún no están plenamente desarrolladas gran parte del aprendizaje se realiza por imitación y tiene un alto componente emocional. La educación de los más pequeños es un esfuerzo que nos puede obligar a emplear todos los sentidos.
 Resumen de competencias para esta etapa educativa
Todas las recomendaciones anteriores se refieren a niños y niñas de Educación Infantil (hasta los 6 años, aproximadamente, dependiendo del grado de madurez). En otras edades deberemos tener otros enfoques más adecuados a su nivel de competencia y que les permitan aprender y desarrollarse acorde a su edad.
Aprendizajes sobre prevención de enfermedades en Educación Infantil
ConocimientosActitudesCompetencias
  • Todas las personas podemos enfermarnos, es algo natural que también le ocurre a otros seres vivos.
  • Muchas enfermedades pueden prevenirse si nos alimentamos bien, dormimos lo suficiente y hacemos ejercicio.
  • No todas las enfermedades se contagian. Los hábitos de higiene (como lavarse las manos) son muy importantes para prevenir las enfermedades contagiosas.
  • Algunas enfermedades son más frecuentes en algunas épocas del año y otras son más frecuentes en niños y niñas o en personas mayores.
  • Las personas no tienen la culpa de ponerse enfermas. Cuando alguien está enfermo necesita cuidados y comprensión.
  • Interés por la salud y los hábitos saludables.
  • Empatía hacia las personas que se han puesto enfermas.
  • Respeto por las normas de higiene y de prevención.
  • Capacidad para practicar medidas de higiene adecuadas a su edad, para pedirlas y para recordárselas a otros.
  • Disposición a preguntar a su familia o educadores las dudas que pueda tener sobre salud y enfermedades.
  • Capacidad para distinguir entre conductas saludables y no saludables en su entorno próximo.
  • Voluntad de ayudar a otras personas que se hayan puesto enfermas, en función de sus posibilidades.
Participa en la conversación
¿Has tratado este tema con niños y niñas pequeños y tienes ejemplos de éxito que puedan ayudar a otros educadores y a las familias? Compártelos con nosotros en redes sociales (Twitter | Facebook | Instagram) o envíanos un correo a educacion@unicef.es ¡Nos interesará mucho conocerlos!.
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Haga clic aquí para ver una lista de los recursos de la OMS para el buen higiénico en torno a COVID-19 .
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Por otra parte 
Child in the City  ha publicado estas recomendaciones 
para la prevención frente al COVID-19.

¿Qué debo hacer si mi hijo tiene síntomas de COVID-19?
Busque atención médica, pero recuerde que es la temporada de gripe en el hemisferio norte, y los síntomas de COVID-19, como tos o fiebre, pueden ser similares a los de la gripe o el resfriado común, que son mucho más frecuentes.

Siga las buenas prácticas de higiene de las manos y las vías respiratorias, como lavarse las manos regularmente, y mantenga a su hijo al día con las vacunas, para que esté protegido contra otros virus y bacterias que causan enfermedades.

Al igual que con otras infecciones respiratorias como la gripe, busque atención temprana si usted o su hijo tienen síntomas e intente evitar ir a lugares públicos (lugar de trabajo, escuelas, transporte público) para evitar la propagación a otros.

¿Qué debo hacer si un miembro de la familia muestra síntomas?
Debe buscar atención médica temprano si usted o su hijo tienen fiebre, tos o dificultad para respirar. Considere llamar con anticipación para informarle a su médica si ha viajado a un área donde se ha informado COVID-19, o si ha estado en contacto cercano con alguien que ha viajado desde una de estas áreas y tiene síntomas respiratorios.

¿Debo sacar a mi hijo de la escuela?
Si su hijo tiene síntomas, busque atención médica y siga las instrucciones de su medico. De lo contrario, al igual que con otras infecciones respiratorias como la gripe, mantenga a su hijo bien descansado en casa mientras tenga síntomas y evite ir a lugares públicos para evitar la propagación a otros.

Si su hijo no presenta ningún síntoma como fiebre o tos, y a menos que se haya emitido un aviso de salud pública u otra advertencia relevante o un consejo oficial que afecte la escuela de su hijo, lo mejor es mantenerlo en clase.

En lugar de mantener a los niños fuera de la escuela, enséñeles buenas prácticas de higiene de manos y respiratorias para la escuela y otros lugares, como lavarse las manos con frecuencia (ver más abajo), cubrirse la tos o estornudar con un codo o pañuelo flexionado, y luego tirar el pañuelo a un contenedor cerrado. no tocarse los ojos, la boca o la nariz si no se han lavado bien las manos.

¿Cuál es la mejor manera de lavarse las manos correctamente?
Paso 1: mojarse las manos con agua corriente
Paso 2: aplique suficiente jabón para cubrir las manos mojadas
Paso 3: frote todas las superficies de las manos, incluido el dorso de las manos, entre los dedos y debajo de las uñas, durante al menos 20 segundos.
Paso 4: enjuague bien con agua corriente
Paso 5: séquese las manos con un paño limpio o una toalla de un solo uso

Lávese las manos con frecuencia, especialmente antes de comer; después de sonarse la nariz, toser o estornudar; e ir al baño.

Si no hay agua y jabón disponibles, use un desinfectante para manos a base de alcohol con al menos 60% de alcohol. Siempre lávese las manos con agua y jabón, si las manos están visiblemente sucias.

¿Qué precauciones debo tomar para mi familia si viajamos?
Cualquier persona que planifique un viaje al extranjero siempre debe consultar el aviso de viaje de su país de destino para conocer las restricciones de entrada, los requisitos de cuarentena para el ingreso u otros consejos de viaje relevantes.

Además de tomar precauciones de viaje estándar, y para evitar que se le ponga en cuarentena o se le niegue el reingreso a su país de origen, también se le recomienda que consulte la última actualización de COVID-19 en el sitio web de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo, que incluye una lista de países y medidas de restricción.

Durante el viaje, todos los padres deben seguir las medidas de higiene estándar para ellos y sus hijos: lavarse las manos con frecuencia o usar un desinfectante a base de alcohol con al menos un 60 por ciento de alcohol, practicar una buena higiene respiratoria (cubrirse la boca y la nariz con el codo o pañuelo doblado) cuando tosa o estornude e inmediatamente deseche el pañuelo usado) y evite el contacto cercano con cualquier persona que esté tosiendo o estornudando. Además, se recomienda que los padres siempre lleven un desinfectante para manos, un paquete de pañuelos desechables y toallitas desinfectantes.


Las recomendaciones adicionales incluyen: 
Limpie su asiento, apoyabrazos, pantalla táctil, etc. con una toallita desinfectante una vez dentro de una aeronave u otro vehículo. También use una toallita desinfectante para limpiar superficies clave, perillas de las puertas, controles remotos, etc. en el hotel u otro alojamiento donde usted y sus hijos estén alojados.

¿Pueden las mujeres embarazadas transmitir el coronavirus a los niños no nacidos?
En este momento, no hay evidencia suficiente para determinar si el virus se transmite de una madre a su bebé durante el embarazo, o el impacto potencial que esto puede tener en el bebé. Esto se está investigando actualmente. Las mujeres embarazadas deben seguir las precauciones adecuadas para protegerse de la exposición al virus y buscar atención médica temprana, si experimentan síntomas, como fiebre, tos o dificultad para respirar.

¿Es seguro para una madre amamantar si está infectada con coronavirus?
Todas las madres en áreas afectadas y en riesgo que tienen síntomas de fiebre, tos o dificultad para respirar, deben buscar atención médica rápida y seguir sus instrucciones.

Teniendo en cuenta los beneficios de la lactancia materna y el papel insignificante de la leche materna en la transmisión de otros virus respiratorios, la madre puede continuar amamantando, mientras aplica todas las precauciones necesarias.

Para las madres sintomáticas para amamantar,  usar una máscara cuando esté cerca de un niño (incluso durante la alimentación), lavarse las manos antes y después del contacto con el niño (incluida la alimentación) y limpiar / desinfectar superficies contaminadas, como se debe hacer en todos casos en los que cualquier persona con COVID-19 confirmado o sospechoso interactúa con otros, incluidos los niños.

Si una madre está demasiado enferma, se la debe alentar a extraer la leche y dársela al niño a través de una taza y / o cuchara limpias, todo mientras sigue los mismos métodos de prevención de infecciones.

Haga clic aquí para ver una lista de los recursos de la OMS para el buen higiénico en torno a COVID-19 .

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