viernes, febrero 14, 2020

Infancia, democracia y libertad de expresión.


El  derecho  a  la  libertad  de  expresión  de  los  niños  vino  para  quedarse,  entre  otras  razones  porque constituye el emergente de un proceso que, a falta de mejor nombre, podría denominarse como de profunda democratización de las relaciones sociales.

Esto, sin embargo, no significa la ruptura de la autoridad entre padres e hijos. 
Lo que implica el proceso de democratización de las relaciones familiares es la ruptura del autoritarismo, entendido este último como una falsa autoridad. 
El autoritarismo es una pseudo autoridad despojada de toda razón argumental.


García Méndez, Emilio [autor]*,
Serie: Cuadernos de discusión 
de comunicación e información; nº 16, 
UNESCO Office Montevideo and Regional Bureau 
for Science in Latin America and
the Caribbean, 2019.


Conclusiones y Recomendaciones.

En primer lugar, se trata de crear las condiciones para que en el diseño de las políticas públicas los niños puedan emitir su voz con el menor grado de interferencia posible. 
No se ignora aquí el problema de la legitimidad de la voz de los niños. La legitimidad de la voz de los niños participa de todas  las  dificultades  que  afectan  a  los  adultos  con el agregado del obstáculo ya mencionado de la  mediación  de  los  adultos.  
Poner  de  manifiesto los problemas vinculados con la mediación por parte de los adultos constituye tal vez la recomendación más fuerte en este campo. 
Se trata también de reformular las estrategias de protección  de  la  infancia  no  solo  sin  afectar  su  libertad  de  expresión  sino  expandiendo  esta  libertad.  
Encontrar  estrategias  de  diálogo  franco  y  sincero entre los niños y los adultos constituye en todo caso el corazón de cualquier estrategia seria en este ámbito. 
Aceptar la libertad de expresión que plantean las nuevas  tecnologías  (redes  sociales)  sin  demagogias y sin condicionamientos que excedan lo previsto normativamente es uno de los desafíos centrales, no solo de la relación con la infancia sino de la posibilidad de ensanchamiento de las bases de la democracia.

*Emilio García Méndez: Abogado Universidad de Buenos Aires (1974). Doctor en Derecho por la Universidad del Saarland Alemania (1984). Profesor Regular Titular de la Cátedra de Criminología, Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (since 1988). Diputado Nacional mandato cumplido (2005-2009). Presidente de la Fundación Sur Argentina

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