“No es el fin del mundo, estamos a tiempo”.

La lucha contra el cambio climático no puede esperar. No hay planeta B”.
Entrevista a Manuela Martín,  Jóvenes por el clima.

Cristina Benito,

Con solo 16 años, Manuela Martín lucha para que los líderes mundiales escuchen el grito de auxilio de las generaciones más jóvenes, que en pocos años sufrirán los efectos del cambio climático. Aunque sabe que ya es demasiado tarde para pararlo, insiste en que aún estamos a tiempo de paliar sus consecuencias. Pero hay que actuar ya. Espera que la próxima huelga mundial del clima en septiembre sea un punto de inflexión.

Digna representante de su generación, la Generación Z , Manuela Martín deja cada viernes sus clases de 4º de la ESO para reclamar a los líderes mundiales medidas inmediatas que frenen el cambio climático y les aseguren un planeta para ellos y sus descendientes.
Con apenas 16 años Manuela lo tiene claro. A pesar de no tener acceso a la Administración ni a las instituciones, ni siquiera edad para votar, si los jóvenes no alzan la voz ahora, cuando tengan posibilidad de intervenir ya será demasiado tarde.

Activista del movimiento global Jóvenes por el clima,  es consciente de que “no se puede frenar o parar el cambio climático, aunque sí que podemos intentar mitigar algunos de sus efectos”. “En España vamos a sufrirlo y todavía no somos conscientes de ello”, añade Manuela.

La juventud le hace ser optimista e insiste en que hay esperanza.  “No es el fin del mundo, estamos a tiempo”, confiesa Manuela. La buena noticia es que la gente está tomando conciencia de esta crisis climática: “Los ciudadanos mayores empiezan a ver la necesidad de dejar un mundo mejor para sus hijos, que son los que realmente van a sufrir el cambio climático”.

En lucha
Las reclamaciones de los jóvenes se personalizan en la joven sueca Greta Thumberg, que inició en Estocolmo el pasado verano el movimiento Fridays for Future. El 15 de marzo de 2019 se dio el pistoletazo de salida para la lucha en España. Ese día, miles de personas salieron a la calle de decenas de ciudades con un manifiesto por delante y un lema por bandera: “La lucha contra el cambio climático no puede esperar. No hay planeta B”.
Manuela hace un llamamiento para la próxima gran convocatoria. “Esperamos que la huelga mundial que va a haber en septiembre sea descomunal. Que no haya un solo político en el mundo que no nos escuche gritar que queremos un planeta, porque no va a haber otro“.




Es un movimiento que comenzó en agosto de 2018. Greta Thunberg se sentó frente al parlamento sueco todos los días escolares durante tres semanas para protestar contra la falta de acción contra la crisis climática. Ella publicó lo que estaba haciendo en Instagram y Twitter y pronto se volvió viral.
El 8 de septiembre de ese año, Greta decidió continuar golpeando todos los viernes hasta que las políticas suecas proporcionaran un camino seguro por debajo de los 2 grados centígrados, es decir, uno de los objetivos del Acuerdo de París de 2015.
Su iniciativa inspiró a jóvenes del todo el globo, que comenzaron a seguir su ejemplo y a reivindicar la lucha por un mundo que, como rezan su consignas, "no se puede reemplazar". 

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