lunes, junio 26, 2017

"Los colegios ocultan los casos de acoso porque piensan que les desprestigia", Entrevesta a

Cristina del Barrio investigaba el acoso escolar cuando todavía no era un asunto mediático. Esta catedrática en Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad Autónoma de Madrid ha dedicado 20 años de su carrera a estudiar la convivencia en los centros escolares y esta semana fue invitada por Unidos Podemos a presentar a los diputados sus recomendaciones para el futuro pacto educativo.

Ha coodirigido los dos informes del Defensor del Pueblo y Unicef sobre violencia escolar y estuvo al frente del equipo de la UAM que participó en el proyecto europeo Nature and Prevention of Peer Bullying and Social Exclusion in Schools entre 2007 y 2011 con otras nueve universidades de la UE.

¿Han impactado los recortes en la educación pública en la capacidad de los centros para abordar el acoso escolar?
No hay datos que nos permitan decir que el acoso ha aumentado. No estamos en condición de afirmarlo. Sí es verdad que lo ha hecho el ciberacoso. Y también la conciencia social. Antes ni nos inmutábamos, por eso da esa sensación.
Creo que los centros están haciendo cosas interesantes por su cuenta pero depende básicamente de su voluntad. Y eso no puede ser. Hay poco apoyo de la administración. Los recursos para la formación del profesorado han disminuido mucho. Lo suyo sería que hubiera personas descargadas de horario lectivo, con flexibilidad de entrada y salida que pudiera atender estos temas, abrir los canales de comunicación con las familias... No se debería pensar en la dedicación de los docentes como equivalente a horas de clase.

Tener a una persona con descarga lectiva es una medida del plan del Gobierno contra el acoso escolar. ¿Es suficiente si recomienda pero no obliga?
Yo creo que el plan está muy bien, están muy bien las ocho líneas que toca. Son todas muy acertadas y un poco coinciden con lo que se sabe y dónde hay que atender. Pero sería mejor que la inspección pudiera ver cómo se materizan. Cada centro tiene que tener obligatoriamente un plan y muchos se han acogido al que propone su comunidad autónoma sin pensar mucho mas.

¿Y esos planes de las comunidades son suficientes?
El de Madrid, por ejemplo, no lo comparto. Se basa fundamentalmente en aplicar un cuestionario en el que piden a los niños y niñas identificar a los alumnos que están mal o hacen algo reseñable. Esto significa iluminar a los que son víctimas, confirmar su papel como tal. Creo que repele las buenas relaciones. ¿Para qué necesitamos ese diagnóstico? ¿Cómo se va a usar? Además, no se pide consentimiento parental para realizarlo.

¿Qué le parece que la medida estrella del plan de convivencia del Ministerio de Educación sea un teléfono gratuito?
Ya existe un teléfono, el de ANAR, y creo que es mejor que haya uno solo. Lleva a confusión.

¿Los colegios suelen actuar bien cuando identifican un caso?
Creo que los centros tienden a ocultarlos. Pasa mucho. Mucha gente nos llama y nos cuenta que como el profe ha comunicado situaciones al equipo directivo y no se le ha dado importancia, de manera que no se ha hecho nada.

¿Y por qué lo ocultan?
No quieren que se relacione el nombre del colegio con el acoso porque piensan que les desprestigia. A veces se tiene una idea equivocada de lo que es el prestigio, asociada solo al rendimiento. La gente lo entiende mal. El prestigio debería estar asociado a que el clima sea positivo, a que haya buena convivencia como un fin en sí mismo. Ocultar no lleva a nada bueno. Si se da un caso y lo tapas, seguramente habrá más porque no tienes herramientas para tratarlo y prevenirlo. El conflicto es algo consustancial al ser humano.

Qué claves les daría para evitar que suceda, o que suceda menos.
En los colegios donde los chicos y chicas sienten que el centro forma parte de su vida y ellos y ellas del centro es menos probable que se produzca. Lo mismo ocurre con las familias. Se les tiene que permitir participar más en todo y deberían ser convocadas en las comisiones de convivencia, en planificar, tomar conciencia e intervenir. El clima es un predictor y que sea bueno previene el acoso.

¿Y cómo identificamos un centro escolar con un clima bueno?
Ves que hay cuidado mutuo, que se reconoce a todos y todos se sienten reconocidos. En estos casos cuando se produzca una disparidad de visiones, la resolución será más fácil. Y además, ocurrirá menos. Si a eso le sumamos recursos como compañeros que les escuchan y que les acompañan como un equipo de mediación en el que también participan las familias, esos centros marcan la diferencia.

¿Los docentes están suficientemente formados para enfrentarse a un caso de acoso?
Considero que es clave y los que van a ser maestros no tienen esa formación. No se les enseña a gestionar emociones y conflictos, ni a trabajar ideas sobre cómo hacer que el clima social sea positivo. Si el profesor es cercano y los chicos y chicas lo perciben como un punto de apoyo, las cosas van mucho más rodadas. En los centros, como consecuencia de esto, es habitual que tiren de especialistas de fuera que cuentan algo puntualmente en una sesión. Y eso, así aislado, no sirve para nada.

¿Recomienda como psicóloga sancionar a los acosadores?
La intervención tiene que ser antes. No puede ser solo a posteriori, solo remedial. Hay que trabajar codo a codo con la familia y prestar ayuda psicológica y atención especial. Y no estigmatizar. Él o ella como persona tiene todo el valor, lo que no aprobamos es una conducta. Las sanciones tienen que ser motivadas para que sean eficaces, no arbitrarias. No una consecuencia punitiva para humillar, para hacerle pagar porque entonces no sirve como aprendizaje. Se trata de poner sanciones educativas que le den la oportunidad de cambiar la conducta infractora.

En su intervención en la subcomisión parlamentaria afirmaba que se produce más acoso en las escuelas privadas y concertadas, ¿cómo se explica?
Es lo que dice la OCDE en un estudio publicado este año con datos de 2015. Puede tener que ver con el ambiente más competitivo, y la competitividad genera discriminación. Por lo general estos centros son más homogéneos y cualquier diferencia se resalta más. Son hipótesis en todo caso, habría que comprobarlo.

En los medios han salido casos muy graves, ¿eso genera pánico entre las familias?
Sería muy interesante que los medios no hablaran solo de esto cuando se dan estos casos terribles, sino que también contaran las cosas que se hacen bien. Cada vez hay más redes de colaboración entre centros y más iniciativas de gente que se mueve, como por ejemplo las redes de alumnos ayudantes que escuchan a sus compañeros y los acompañan cuando tienen algún conflicto.

¿Es conveniente que los programas de mediación llevados por estudiantes intervengan cuando hay abuso de poder de unos sobre otros?
No, no lo es. Esto es muy eficiente para tratar conflictos entre iguales, pero no en los casos en los que uno ejerce poder sobre otro. Abordar esto desde la mediación supone un insulto a la víctima. El sistema de alumnos ayudantes es muy bueno porque están entrenados justo para eso, escuchar y acompañar, y puede servir de filtro de detección del acoso. Los iguales son los interlocutores favoritos, antes que la familia y que los profesores. En los casos en los que se da abuso de poder los chicos y chicas siempre deben ponerlo en conocimiento de un adulto. 


* Cristina del Barrio, Catedrática de Psicología Evolutiva y de la Educación en la UAM intervino la semana pasada en la subcomisión del pacto educativo del Congreso

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