martes, junio 25, 2013

El desarrollo sostenible comienza y termina con los niños a salvo, sanos y bien educados, UNICEF






M. Sarangoo, de 21 meses, juega con figuras
de animales de juguete en el 'ger'
(casa tradicional móvil de Mongolia) de su familia
Un año después de la Conferencia Mundial de Desarrollo Sostenible Rio +20 construyendo El futuro que queremos, según UNICEF este futuro dependerá de que los niños estén en el corazón de la agenda post-2015
 
Un nuevo documento de UNICEF, El desarrollo sostenible comienza y termina con los niños a salvo, sanos y bien educados, esboza tres mensajes que son fundamentales para conseguir un mundo apropiado para los niños, hoy y para las generaciones futuras.
 
En primer lugar, el progreso de los niños puede ser un importante motor de desarrollo sostenible; en segundo lugar, los niños son partes interesadas en crear un mundo sostenible -los que más tienen  que ganar y que perder en el éxito o el fracaso-; y, finalmente, los niños pueden y deberían ser los principales participantes y colaboradores en un planeta saludable y sostenible.
 
"Los niños y los jóvenes son los creadores de un mundo futuro sostenible y las medidas de sus progresos serán también los calificadores de ese mundo", ha dicho Richard Morgan, Asesor Superior de UNICEF sobre la agenda post-2015 sobre Desarrollo. "Su aprendizaje, su crecimiento nutricional, su seguridad y confianza, su creatividad y sus ideas (respaldado por la libertad para vivir sin miedo, asi como la libertad para vivir sin miseria) serán los calificadores de cuán decisivamente nos estamos moviendo hacia un futuro sostenible para todos", ha añadido. 
El documento establece una relación directa entre lo que es necesario hacer por los niños hoy, en particular por los más desfavorecidos, y cómo afectará esto al futuro de sus países.
 
Por ejemplo, alrededor de 165 millones de niños menores de cinco años sufren desnutrición crónica, que puede tener efectos de por vida sobre el desarrollo temprano del cerebro, la salud y la productividad futura. Prevenir el retraso del crecimiento infantil puede ayudar a romper el ciclo de la pobreza y aumentar el PIB de un país por lo menos en un 2 o 3% cada año, y ahorrar miles de millones de dólares en costos de atención médica y pérdida de productividad.


 La exposición a la violencia también tiene implicaciones dramáticas y permanentes, desde una lesión cerebral y trauma físico a la depresión y el desarrollo de los retrasos. Los niños víctimas de la violencia tienen un mayor riesgo de caer en el uso indebido de drogas, conductas delictivas peligrosas, así como otros comportamientos violentos en la adolescencia y en la vida adulta.
 
La acentuación del cambio climático también afecta desproporcionadamente a los niños. Son muy vulnerables a la contaminación ambiental, ya que sus cuerpos y cerebros aún están en desarrollo. Son fisiológicamente menos capaces que los adultos para adaptarse al calor y otros riesgos relacionados con el clima, y también son más vulnerables a los contaminantes del aire. La escasez de agua y los alimentos contaminados tienen un impacto negativo directo mayor sobre sus cuerpos jóvenes.
 

INVERTIR EN LOS NIÑOS

La buena noticia es que la inversión en los niños produce importantes ventajas para ellos, para sus sociedades y para el planeta. Por ejemplo, una educación de buena calidad tiene importantes impactos intergeneracionales. Una niña bien educada estará más interesada en obtener un mayor desarrollo personal, será más propensa a retrasar el matrimonio y el embarazo, y tendrá más probabilidades de acceder a la asistencia de servicios de salud, dando lugar a menores tasas de mortalidad materna. Las mujeres educadas tienden a tener menos hijos, más sanos y más educados.
 
Según UNICEF, los niños representan aproximadamente un tercio de la población mundial, y sus derechos y la participación como parte de un futuro sostenible ya están guiados por una amplia gama de convenios, tratados y otros instrumentos legales, incluyendo la Convención sobre los Derechos del Niño.
 
El documento concluye que las voces, las elecciones y la participación de los niños son fundamentales para el futuro sostenible que queremos. No sólo son los herederos del planeta, sino que también le dan forma activamente en el presente. El desarrollo inclusivo y centrado en las personas significa invertir en el bienestar y la autonomía de los niños y jóvenes, para que puedan convertirse en los guardianes eficaces de un mundo sostenible.

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