domingo, enero 06, 2013

Hablando de Infancia y Adolescencia, Gsia Opina, 2ª quincena Dic. 2012



Segunda quincena de Diciembre 2012

Se ha dicho……


"El decreto de reforma sanitaria y la salud infantil(Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria)

"Los niños visten el luto de los desahucios" (Poema, CGT – Rojo y Negro)



"L@s niñ@s juegan cada vez menos" (Padres y Colegios – Revista Digital)



…el GSIA opina

Comenzamos este 2013, dejando atrás un 2012 cargado de problemas, los cuales no dejan de existir por más que dicte el calendario el fin de un periodo.

Las escasas noticias sobre los niños y niñas que se han producido en esta quincena nos llevan no obstante a reflexionar sobre el impacto de las diferentes problemáticas sociales que se plantean actualmente en diversos ámbitos  tales como la educación, la salud o la vivienda.
Las reformas y la permanencia de leyes en ocasiones desfasadas e injustas afectan de muchas  formas al colectivo de la infancia y la adolescencia, más aún a aquellos niños/as y adolescentes que se encuentran en situación de especial vulnerabilidad, tales como los hijos e hijas de personas inmigrantes en situación administrativa irregular, ya que a sus padres se les niega la atención sanitaria con el correspondiente doble riesgo: por un lado que las personas encargadas de su protección no tengan ni las condiciones psíquicas ni físicas necesarias para hacerlo bien, y por otro estar expuestos a un riesgo de contagio en caso de enfermedades infecciosas; o los niños y niñas que residen en hogares con dificultades económicas, que llevan sufriendo las consecuencias de ello desde hace tiempo y ahora también han sufrido o están en proceso de sufrir una de las mayores formas de violencia: el desahucio; o la infancia con menos recursos económicos que ve cómo la reforma educativa dicta sentencia sobre su futuro, alejando cada vez más la posibilidad de acceder a unos estudios superiores; o los niños, niñas y adolescentes con problemáticas familiares que ven cómo se obstaculiza la posibilidad de tener contacto con personas que quieren al cerrarse los puntos de encuentro familiar…
Son muchas las cuestiones a superar en este nuevo año, pero la rueda sigue girando y en estos días el calendario señala la llegada de unos Reyes Magos que se prevé vendrán menos cargados que años anteriores, pero aún así las campañas publicitarias tratan de convencer tanto a niños/as como a padres de la adquisición de un determinado producto, ante lo cual, se afirma que la mejor  estrategia es el conocimiento tanto de las necesidades como de los deseos del propio niño/a mediante la capacidad crítica. Por otra parte, hemos conocido el resultado de un estudio centrado en el binomio “familia-juego” donde se indica que los niños y niñas cada vez juegan menos con sus iguales, aunque si con hermanos mayores, centrándose el juego en figuras adultas, especialmente la madre o el padre. Una de las razones para que esto suceda, dicen, se debe al eje central que es hoy en día el trabajo, a la ausencia de zonas preparadas en las ciudades dispuestas adecuadamente para los más pequeños, y al exceso de individualismo en las relaciones comunitarias: ya no nos relacionamos como antaño con los vecinos/as. Aunque también se podría concluir que este individualismo repercute en un estrechamiento de las relaciones intrafamiliares, todo depende de cómo se mire.
La rueda sigue girando: aislamiento e individualidad en nuestras vidas, sobresaturación de objetos materiales, problemáticas sociales cada vez más graves… nos hace llegar a un punto en que parece necesario replantearse el nuevo año como un aprendizaje, como una vuelta en positivo a mirar más hacia nuestro lado en lugar de hacia nosotros y nosotras mismas, para reconstruir lazos y redes que proporcionen un cierto estado de seguridad, en un momento de dificultad como el que en general estamos viviendo, pues es ésta la otra cara de la moneda, ya que ante la necesidad, las personas empatizan mejor, y parece romperse esa barrera que estos últimos años se construyó tras el espejismo de progreso y buenaventura, que se ha roto en pedazos con el impacto del golpe de la crisis. Cuando las cosas se presentan complicadas, lo mejor es tener en quien apoyarse.

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